Testimonios para la Iglesia, Tomo 8

Capítulo 13

Buscad la ayuda de Dios

Cooranbong, Australia,
8 de junio de 1898.

Hay veces que la verdad debe declararse, escuchen los hombres, o no escuchen. Se deshonra grandemente a Dios cuando los que profesan creer la verdad no logran congeniar entre ellos, y acuden a los abogados. ¿No estudiaréis la Palabra de Dios y prestaréis atención a la instrucción dada sobre este punto? Los intereses de la causa de Dios no han de ser sometidos a los hombres que no tienen ninguna conexión con el cielo.

Se me han presentado asuntos que han llenado mi alma de profunda aflicción. Vi a hombres que iban asidos del brazo con los abogados, pero Dios no los acompañaba. Tienen muchas ideas concernientes a la obra de Dios y acuden a los abogados en busca de ayuda para llevar a cabo sus planes. Se me ha encargado decir a los tales que no están actuando bajo la inspiración del Espíritu de Dios.

"¿No hay Dios en Israel, que vais a consultar a Baal-zebub dios de Ecrón?". (2 Reyes 1:3) Hombres en puestos de responsabilidad se están uniendo con personas dentro y fuera de la iglesia cuyo consejo es engañoso. ¿Será necesario que el Señor se acerque a vosotros con una vara en la mano, para demostraros que necesitáis una experiencia más elevada antes que podáis estar capacitados para vincularos con la familia de lo alto? ¿Os vincularéis con hombres que tienen la habilidad de acusar, de pensar y hablar mal de las cosas que Dios aprueba? En el nombre del Señor os digo que necesitáis un discernimiento más iluminado y una visión espiritual más clara.

Si la luz que Dios os ha dado vez tras vez se hubiera seguido, a saber, que los centros misioneros deben establecerse en diversas ciudades, y que la labor y los recursos centralizados en Battle Creek deben esparcirse y plantarse en muchos lugares, el presente estado de confusión y de escasez de recursos nunca hubiera existido.

Los hombres radicados en Battle Creek no han hecho caso de los consejos del Señor porque resultaba más conveniente para ellos que la obra tuviera su centro allí. Dios los ha abandonado a los resultados de su propia sabiduría humana, y el fruto de la misma se está viendo en la presente confusión.

"¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y oye la voz de su siervo? El que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios. He aquí que todos vosotros encendéis fuego, y os rodeáis de teas; andad a la luz de vuestro fuego, y de las teas que encendisteis. De mi mano os vendrá esto; en dolor seréis sepultados". (Isaías 50:10, 11)

"Ahora, pues, habla luego a todo hombre de Judá y a los moradores de Jerusalén, diciendo: Así ha dicho Jehová: He aquí que yo dispongo mal contra vosotros, y trazo contra vosotros designios; conviértase ahora cada uno de su mal camino, y mejore sus caminos y sus obras. Y dijeron: Es en vano; porque en pos de nuestros ídolos iremos, y haremos cada uno el pensamiento de nuestro malvado corazón. Por tanto, así dijo Jehová: Preguntad ahora a las naciones, quién ha oído cosa semejante. Gran fealdad ha hecho la virgen de Israel. ¿Faltará la nieve del Líbano de la piedra del campo? ¿Faltarán las aguas frías que corren de lejanas tierras? Porque mi pueblo me ha olvidado, incensando a lo que es vanidad, y ha tropezado en sus caminos, en las sendas antiguas, para que camine por sendas y no por camino transitado". (Jeremías 18:11-15)

La obra médica misionera

Vez tras vez el Señor ha señalado la obra que la iglesia de Battle Creek y todos a través de los Estados Unidos deben hacer. Han de alcanzar una norma mucho más elevada en su adelanto espiritual que la que han alcanzado hasta ahora. Deben despertar del sueño y salir fuera del campo, trabajando por las almas que están a punto de perecer.

Los obreros misioneros médicos están llevando a cabo la obra "por largo tiempo descuidada" que Dios le dio a la iglesia de Battle Creek: están dando la última invitación a la cena que él ha preparado.

Mis hermanos, ¿por qué tenéis atadas tantas cosas en Battle Creek? ¿Por qué no lleváis la obra con publicaciones y el trabajo misionero a otras ciudades, donde hay tanta labor misionera que hacer?

Los muchos intereses centralizados en Battle Creek deben ser divididos y subdivididos, y colocados en otras ciudades. Aquellos de vosotros que os consideráis sabios diréis: "Costaría demasiado. Nosotros podemos hacer la obra aquí en Battle Creek a menos costo". Bueno, ¿no sabe el Señor todo esto? ¿No es él un Dios que comprende todo el razonamiento incrédulo que sostiene tantos intereses en Battle Creek? Él os ha revelado que deben crearse centros en toda ciudad. Esto haría que muchos sean llamados fuera de Battle Creek a trabajar en otras localidades.

Para que se lleve a cabo correctamente, la obra médica misionera necesita talento. Requiere manos fuertes y dispuestas, y una administración sabia y perspicaz. Pero, ¿será esto posible cuando los que ocupan puestos de importancia, "presidentes de asociaciones y ministros", estorban el camino?

El Señor dice a los presidentes de asociaciones y otros hermanos influyentes: "Quitad de en medio las piedras de tropiezo que han sido puestas ante mi pueblo".

Nuestro pueblo en Battle Creek no ha ejercido sus talentos para planear y delinear cómo establecer el estandarte de la verdad en regiones donde el mensaje nunca ha sido proclamado y donde se deben hacer esfuerzos decididos; y el Señor ha movido al Dr. Kellog y a sus asociados a hacer la obra que corresponde a la iglesia y que les fue ofrecida, pero rehusaron aceptarla. Siguiendo sus propios caminos egoístas, algunos en Battle Creek, en lugar de aceptar la obra dada a ellos por Dios, han cegado su propia vista espiritual y la de otros; y Dios ha puesto su preciosa obra en manos de aquellos que están dispuestos a echar mano de ella y llevarla adelante.

Dios está en su lugar santo, y mora también con el que tiene un espíritu humilde y contrito, para reavivar el espíritu de los humildes y el corazón de los contritos. Los que hacen la obra médica misionera deben tener la aprobación completa y la cooperación de la iglesia. Si les falta esto, se verán impedidos. No obstante, avanzarán. No está en el plan de Dios que haya dos iglesias en Battle Creek debido a la falta de cooperación. Es mucho mejor que se procure la unidad de acción. Si la obra médica misionera lleva esta clase de esfuerzo a las iglesias por dondequiera, si trabajan en el temor de Dios, se les abrirán muchas puertas, y los ángeles trabajarán con ellos.

Por favor, leed la invitación a la cena, y el postrer llamamiento que hay que hacer. Estudiad lo que se está haciendo para cumplir el mandato del Señor. No alcanzo a entender por qué se manifiesta tanta indiferencia, por qué os mantenéis retirados, criticando y apartándoos. La red evangélica ha de arrojarse al mar, y ella recoge tanto lo bueno como lo malo. Pero, porque esto es así, ¿ignorarán los hombres y las mujeres los esfuerzos hechos para salvar a los que han de creer y que se unirán para alcanzar aquellas clases acerca de las cuales habló Cristo cuando reprendió a los fariseos? Los pecadores y las rameras, dijo él, "entrarán en el reino de Dios antes que vosotros". ¿No véis que aun dentro de la iglesia hay personas que no tienen ninguna conexión con Dios? Pero Cristo dice acerca de la cizaña y el trigo: "Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero". (Mateo 13:30)

Cuando el Señor conmueve las iglesias, instándoles que hagan cierta obra, y ellos rehúsan hacerla; y cuando algunos, uniendo sus esfuerzos humanos a los divinos, intentan extender la mano hasta las mismas profundidades del dolor y la miseria humana, la bendición de Dios descansará abundantemente sobre ellos. Aunque son pocos los que aceptan la gracia del Señor Jesucristo, su trabajo no será en vano; porque una sola alma es valiosa, muy valiosa, ante la vista de Dios. Cristo habría muerto por una sola alma para que ella viva por los siglos sin fin.

Estudiemos el capítulo dieciocho de Mateo. Este capítulo iluminará nuestros ojos. "Mirad --dijo Jesús--, que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos, porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido. ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y se descarría una de ellas, ¿no deja las noventa y nueve y va por los montes a buscar la que se había descarriado? Y si acontece que la encuentra, de cierto os digo que se regocija más por aquélla, que por las noventa y nueve que no se descarriaron. Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños". (Mateo 18:10-14)

Muchas almas están siendo rescatadas, arrebatadas de las manos de Satanás, por obreros fieles. Alguien debe sentir preocupación en su alma por encontrar a los que están perdidos para Cristo. El rescate de una sola alma sobre la cual Satán ha triunfado causa regocijo entre los ángeles del cielo. Hay quienes han destruido dentro de ellos mismos la imagen moral de Dios. La red evangélica ha de recoger a estos pobres desechados. Los ángeles de Dios cooperarán con los que están ocupados en esta obra, que no escatiman esfuerzo para la salvación de las almas que perecen, brindándoles oportunidades que muchos nunca habían tenido. No hay otra manera de acercarse a ellas, excepto por el método de Cristo. Él siempre actuó para aliviar el sufrimiento y enseñar la justicia. Solamente así podrán los pecadores ser levantados del abismo de la degradación.

Los obreros han de trabajar con amor, alimentando, limpiando y vistiendo a los que necesitan su ayuda. De esta manera estas personas desechadas estarán preparadas para saber que alguien se preocupa por su alma. El Señor me ha mostrado que muchos de estos pobres desechados de la sociedad, gracias al ministerio de agentes humanos, cooperarán con el poder divino y procurarán restaurar la imagen moral de Dios en otros por quienes Cristo ha pagado el precio de su propia sangre. Serán llamados los elegidos de Dios, tenidos en grande estima, y estarán junto al trono de Dios.

Una palabra de advertencia

"Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces se lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro".

"Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. Pero sabed esto, que si el padre de familia supiese a qué hora el ladrón habría de venir, velaría, y no dejaría minar su casa. Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis. ¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá. Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos, vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes". (Mateo 24:30, 31; 42-51)

Hermanos, cuidado, mucho cuidado. Los médicos misioneros están realizando una obra que responde a la descripción dada en los versículos 48-51. El Señor está obrando para alcanzar a los más depravados. Muchos han de saber lo que significa ser atraídos a Cristo, pero no tendrán el valor moral para lidiar contra el apetito y las pasiones. Pero los obreros no han de desanimarse por esto; porque escrito está: "En los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios...". (1 Timoteo 4:1) ¿Apostatan sólo los que fueron rescatados de los más profundos abismos? Hay algunos en el ministerio que han recibido gran luz y un conocimiento de la verdad que no serán vencedores. No controlan sus apetitos y pasiones ni se niegan ellos mismos por amor a Cristo. Muchos de los desechados, aun los publicanos y pecadores, echarán mano de la esperanza presentada ante ellos por medio del evangelio y entrarán en el reino de los cielos primero que los que han gozado de grandes oportunidades y gran luz, pero que han estado andando en tinieblas. En el gran día final muchos dirán: "Señor, Señor, ábrenos". Pero la puerta se cerrará, y su llamada será en vano.

Debemos sentir estas cosas profundamente, porque son ciertas. Debemos tener en alta estima la verdad y el valor de las almas. El tiempo es corto y hay una gran obra que hacer. Si no sentís ningún interés en la obra que va en progreso, si no dais aliento a la obra médica misionera dentro de las iglesias, ella será hecha sin vuestro consentimiento porque es la obra de Dios, y es preciso que se haga. Mis hermanos y hermanas, poneos del lado del Señor y sed colaboradores fervientes, activos y valientes juntamente con Cristo, trabajando a su lado para buscar y salvar a los perdidos.