La Ley Dominical Nacional

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Apéndice B

La siguiente carta del Cardenal Gibbons al Sr. D. E. Lindsey, de Baltimore, muestra de parte del mismo Cardenal, que contar a todos los católicos del país como estando en favor de la ley dominical en base al endoso del Cardenal, como han hecho el Dr. Crafts y la Unión de Mujeres Cristianas pro Temperancia, es algo totalmente infundado. Esto es exactamente como argumenté ante la Comisión del Senado, y como he alegado en todo otro lugar. Nunca le hemos echado la culpa al Cardenal Gibbons por lo que el Dr. Crafts y la Unión de Mujeres Cristianas pro Temperancia le atribuyeron.

Residencia del cardenal, 408 North Charles St., Baltimore, Md. 27 de febrero de 1889.

Mi estimado señor: En respuesta a su atenta [carta] fechada el 25 de feb. de 1889, debidamente recibida, Su Eminencia el Cardenal Gibbons me pide que le escriba que cualquier apoyo que Su Eminencia haya dado a la 'ley dominical' referida en su atenta, que él no tenía la autoridad, ni tampoco tuvo la intención de comprometer a los arzobispos, los obispos o los laicos católicos de los Estados Unidos. Su Eminencia me solicita que le diga que fue impulsado a escribir la carta que favorece la aprobación del proyecto de ley, principalmente por una consideración del descanso y la recreación que resultaría para nuestros compañeros ciudadanos recargados de trabajo, y por la facilidad que les daría para observar el domingo de una manera religiosa y decorosa.

Es incorrecto suponer que Su Eminencia, en las supuestas palabras del Senador Blair expresadas en su atenta, "firmó el proyecto, comprometiendo a siete millones doscientos mil católicos como endosando el proyecto de ley'.

Tengo el honor de quedar, con mucho respeto, sinceramente suyo, J. P. Donahue, Canciller.

Para D. E. Lindsay, Esq. 708 Rayner Avenue, Baltimore, Md.