Resumiremos tres temas:
Lecciones de comunión con Dios a través del santuario.
Enseñados por el Espíritu.
Ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna (Romanos 6:22)
Observad los tiempos: 'Ahora'.
No dice 'tendréis', sino 'tenéis' por vuestro fruto la santificación.
La liberación del pecado y la santificación son consustanciales con la justificación. Somos hechos siervos de Dios, somos santificados y somos liberados del pecado "ahora", cuando creemos.
Santifícalos en tu verdad. Tu palabra es verdad. (Juan 17:17)
No hay santificación que no esté basada en la verdad, y no hay verdad que no proceda de la Palabra.
Cristo es el Logos, la Palabra: la Palabra viviente y la Palabra revelada en la Escritura. "Yo soy el camino, la verdad y la vida", afirmó (Juan 14:6).
Elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas. (1 Pedro 1:2)
Todos han sido elegidos --por Dios-- para ser santificados y obedecer, pero debido a la elección -personal- rebelde de la mayoría, pocos serán finalmente santificados por el Espíritu.
Gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principiopara salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad. (2 Tesalonicenses 2:13)
No somos escogidos ahora por haber creído. Fuimos (todos) escogidos "desde el principio para salvación".
En los que creen, la salvación tiene lugar "mediante la santificación por el Espíritu".
La felicidad está compuesta de pequeñas y grandes cosas... Si queremos llegar a ser como Cristo y recibir un carácter semejante al suyo, en las cosas pequeñas debemos ejercitar el alma a la santificación diaria progresiva... Precisamente así el Señor está tratando con nuestras almas ... La nueva vida es implantada por el Espíritu Santo a semejanza de la de Cristo, no de forma ocasional, sino constantemente. {ELC 68.4}
Está aquí hablando de la comunión con el Señor, de caminar con el Señor constantemente.
Cuando hayamos conocido algo de los encantos incomparable de Cristo, no permitiremos que un solo "rincón" de nuestra vida quede privado de su presencia.
La felicidad está compuesta de pequeñas y grandes cosas... Si queremos llegar a ser como Cristo y recibir un carácter semejante al suyo, en las cosas pequeñas debemos ejercitar el alma a la santificación diaria progresiva... Precisamente así el Señor está tratando con nuestras almas ... La nueva vida es implantada por el Espíritu Santo a semejanza de la de Cristo, no de forma ocasional, sino constantemente. {ELC 68.4}
Esa nueva vida implantada por el Espíritu significa "felicidad" ahora, aquí, y por la eternidad.
Es una felicidad, una paz, que no depende de las circunstancias, sino del Dador.
Los actos forman los hábitos y los hábitos constituyen el carácter. No hay temor de pasar por alto las cosas grandes, pero hay peligro en pasar por alto y subvalorar las pequeñas. Carta 25a, 1895. {ELC 68.5}
Se resalta el valor de lo cotidiano: los actos repetidos forman hábitos, y los hábitos constituyen el carácter.
El carácter de su obra, sea él diligente o perezoso, se revela por la cosecha. Así se decide su destino para la eternidad. {PVGM 62.2}
El carácter de cada uno decidirá su destino eterno.
Cada día muero. (1 Corintios 15:31)
Es vital que comprendamos cuán imprescindible es morir al yo… Insto a todos los que profesan ser cristianos a que mueran al yo de modo que puedan ser renovados a una nueva vida por el poder del Espíritu Santo… Diariamente necesitamos el poder de Dios que convierte…
En tanto la mente se ilumine en lo que respecta a la pureza y santificación y el corazón responda a los esfuerzos del Espíritu Santo, el resultado será una conversión diaria. {ATO 267.5}
Cuando es recibido por la fe, el Espíritu Santo quebranta los corazones contumaces. Esta es la esencia del poder santificador de la verdad, la fuente de la fe que obra por amor y purifica el corazón. {RP 57.4}
El Espíritu Santo es inseparable de "la verdad", ya que es "el Espíritu de verdad" (Juan 14:17; 15:26; 16:13).
Sólo la verdad tiene poder santificador mediante el Espíritu Santo.
El amor de Cristo nos motiva… El amor de Cristo nos motiva… (2 Corintios 5:14)
Es la fe que obra por el amor. No por el afán o esperanza de recompensa, sea en esta tierra o en la tierra nueva.
Jehová, tú nos darás paz, porque también hiciste en nosotros todas nuestras obras. (Isaías 26:12)
No es nuestro mérito. No es nuestra obra, sino la suya.
Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación. Él, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación. Él, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas. (Santiago 1:17-18)
Tampoco es nuestra iniciativa, sino la suya. Todo cuanto podemos hacer es responderle.
Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. (Apocalipsis 3:20)
No es sólo la comida del mediodía para irse después, sino la cena a fin de quedarse "en casa".
Cristo busca la intimidad con cada uno. Busca ser el Huésped permanente en cada corazón.
Dame, hijo mío, tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos Dame, hijo mío, tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos. (Proverbios 23:26)
No que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios, el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto. (2 Corintios 3:5-6)
Cuando comprendemos haberlo recibido todo unilateralmente de parte de Dios como un don, estamos preparados para ser ministros del nuevo pacto.
No que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios, el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica. Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedra… (2 Corintios 3:5-7)
No se trata del pacto humano que tuvo lugar en Sinaí: "Obedeceremos".
Se trata del nuevo pacto, según el cual creemos en la promesa divina de darse a conocer a nosotros, de perdonarnos y de hacernos obedientes.
El Consolador es llamado el "Espíritu de verdad". Su obra consiste en definir y mantener la verdad. Primero mora en el corazón como el Espíritu de verdad, y así llega a ser el Consolador. Hay consuelo y paz en la verdad, pero no se puede hallar verdadera paz ni consuelo en la mentira. Por medio de falsas teorías y tradiciones es como Satanás obtiene su poder sobre la mente. {DTG 624.3}
Esa es la razón por la que "sin profecía [sin Espíritu de profecía] el pueblo se desenfrena". (Proverbios 29:18)
La intercesión de Cristo por el hombre en el santuario celestial es tan esencial para el plan de la salvación como lo fue su muerte en la cruz. Con su muerte dio principio a aquella obra para cuya conclusión ascendió al cielo después de su resurrección. {CS 479.3}
Si alguna persona del pueblo pecare por yerro, haciendo algo contra alguno de los mandamientos de Jehová en cosas que no se han de hacer, y delinquiere; luego que conociere su pecado que cometió, traerá por su ofrenda una cabra, una cabra sin defecto, por su pecado que cometió. Y pondrá su mano sobre la cabeza de la ofrenda de la expiación, y la degollará en el lugar del holocausto. Luego con su dedo el sacerdote tomará de la sangre, y la pondrá sobre los cuernos del altar del holocausto, y derramará el resto de la sangre al pie del altar. Y le quitará toda su grosura, de la manera que fue quitada la grosura del sacrificio de paz; y el sacerdote la hará arder sobre el altar en olor grato a Jehová; así hará el sacerdote expiación por él, y será perdonado. (Levítico 4:27-31)
Había cuatro casos posibles en el sistema diario que ilustraba el perdón.
He copiado el caso particular de un pecador (los otros tres casos eran el de un príncipe, un sacerdote o bien el pueblo corporativamente).
El pecador traía la víctima y la degollaba personalmente tras haber reconocido su pecado.
Era perdonado.
Pero el proceso no terminaba ahí. No terminaba en el perdón.
Así purificará el santuario, a causa de las impurezas de los hijos de Israel, de sus rebeliones y de todos sus pecados; de la misma manera hará también al tabernáculo de reunión, el cual reside entre ellos en medio de sus impurezas. (Levítico 16:16)
Una vez al año tenía lugar el día de las expiaciones, que es simbólico del "día" en el que estamos viviendo ahora, mientras hablamos.
Cuando hubiere acabado de expiar el santuario y el tabernáculo de reunión y el altar, hará traer el macho cabrío vivo Cuando hubiere acabado de expiar el santuario y el tabernáculo de reunión y el altar, hará traer el macho cabrío vivo. (Levítico 16:20)
En el mes séptimo, a los diez días del mes, afligiréis vuestras almas, y ninguna obra haréis, ni el natural ni el extranjero que mora entre vosotros. Porque en este día se hará expiación por vosotros, y seréis limpios de todos vuestros pecados delante de Jehová. (Levítico 16:29-30)
Se trata del borramiento o limpieza del pecado.
Esto tendréis como estatuto perpetuo, para hacer expiación una vez al añopor todos los pecados de Israel. (Levítico 16:34)
Estamos viviendo ahora en el gran día de la expiación. Cuando en el servicio simbólico el sumo sacerdote hacía la propiciación por Israel, todos debían afligir sus almas arrepintiéndose de sus pecados y humillándose ante el Señor, si no querían verse separados del pueblo. De la misma manera, todos los que desean que sus nombres sean conservados en el libro de la vida, deben ahora, en los pocos días que les quedan de este tiempo de gracia, afligir sus almas ante Dios con verdadero arrepentimiento y dolor por sus pecados. Hay que escudriñar honda y sinceramente el corazón. {CS 480.1}
O bien están siendo borrados nuestros pecados, o bien están siendo borrados nuestros nombres del libro de la vida. (ver Levítico 23:29).
Inadvertida como ladrón a medianoche llegará la hora decisiva que fija el destino de cada uno, cuando será retirado definitivamente el ofrecimiento de la gracia que se dirigiera a los culpables. {CS 481.2}
Lo que va a pasa desapercibido no es la segunda venida de Jesús en gloria, sino el fin del tiempo de prueba: la última oportunidad para el arrepentimiento.
Mientras se prosigue el juicio investigador en el cielo, mientras que los pecados de los creyentes arrepentidos son quitados del santuario, debe llevarse a cabo una obra especial de purificación, de liberación del pecado, entre el pueblo de Dios en la tierra. Esta obra está presentada con mayor claridad en los mensajes del capítulo 14 del Apocalipsis. {CS 421.1}
El "juicio investigador" es un asunto pasivo para los que ya fallecieron: un análisis y un veredicto divinos.
Pero para los que estamos vivos es un proceso dinámico: Dios está procurando purificarnos de nuestros pecados, prepararnos para el fin del tiempo de prueba. Los mensajes del capítulo 14 de Apocalipsis expresan nuestra misión como pueblo de Dios del tiempo del fin.
Esa es la razón de existir de la Iglesia adventista del séptimo día.
Por medio de las Escrituras, el Espíritu Santo habla a la mente y graba la verdad en el corazón. Así expone el error, y lo expulsa del alma. Por el Espíritu de verdad, obrando por la Palabra de Dios, es como Cristo subyuga a sí mismo a sus escogidos. {DTG 624.3}
El Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. (Juan 14:26)
No podrá recordarnos aquello que no hayamos aprendido antes mediante nuestro estudio personal de la Biblia, inspirada el Espíritu Santo.
Amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo, conservaos en el amor de Dios. (Judas 1:20-21)
"El amor de Dios está derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos es dado." (Romanos 5:5)
Orar sin cesar es mantener una unión continua del alma con Dios, de modo que la vida de Dios fluya a la nuestra, y de nuestra vida la pureza y la santidad refluyan a Dios. {CC 98.1}
Enoc "caminó con Dios", pero ¿cómo obtuvo esta dulce comunión? Fue manteniendo continuamente pensamientos de Dios
delante de sí. Al salir y al entrar, sus meditaciones se concentraban en la bondad, la perfección y la hermosura del carácter divino. Y al ocuparse de esto fue transformado a la gloriosa imagen de su Señor, porque es mediante la contemplación como somos cambiados. The Signs of the Times, 18 agosto 1887 {EJ 259.6}
La carrera espiritual de Enoc no fue un sprint de cien metros. Caminó con el Señor continuamente durante trescientos años.
"Nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor." (2 Corintios 3:18)
Como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios… (1 Corintios 2:9-10)
El contexto no es específicamente la belleza de la tierra nueva, sino que el Espíritu Santo nos revele lo profundo de Dios: su grandeza en el don de Cristo.
…sabiduría de Dios en misterio… (vers. 7)
Como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios…
No hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha dado. (1 Corintios 2:9-12)
¿Cuál puede ser ese "misterio"?
"Indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria." (1 Timoteo 3:16)
La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, y a ellos hará conocer su pacto. (Salmos 25:14)
El nuevo pacto --o pacto eterno--, la promesa divina, incluye la comunión íntima con el Señor: "Todos me conocerán". (Jeremías 31:34)
El hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. (1 Corintios 2:14)
El Espíritu Santo nos revela lo que no es posible percibir por los sentidos, ni siquiera por el intelecto común (por la mente no santificada).
Si nosotros consentimos, [Cristo] se identificará de tal manera con nuestros pensamientos y fines, amoldará de tal manera nuestro corazón y mente en conformidad con su voluntad, que cuando le obedezcamos estaremos tan sólo ejecutando nuestros propios impulsos. La voluntad, refinada y santificada, hallará su más alto deleite en servirle. Cuando conozcamos a Dios como es nuestro privilegio conocerle, nuestra vida será una vida de continua obediencia. Si apreciamos el carácter de Cristo y tenemos comunión con Dios, el pecado llegará a sernos odioso. {DTG 621.4}
Junto con su santidad y pureza, Dios nos da la felicidad, el deleite en servirle y la aversión al pecado.
Imaginad que esos judíos que oran junto al muro de las lamentaciones deciden reunirse durante cuarenta días para reflexionar y arrepentirse, de forma que venga por fin el Mesías esperado.
Pero entre esos cuarenta días de reuniones, ni un pensamiento, ni una mención, ni una palabra se refiere a su rechazo histórico de Cristo, el Mesías, hace dos mil años.
¿Sería ese un arrepentimiento válido, aceptable para Dios?
Se reúnen de buena fe -y con sacrificio- cada día, hacen oración sin cesar y estudian las Escrituras dando testimonio de su celo, pero eludiendo su rechazo a Cristo y sin arrepentirse por ello.
¿Complacerá a Cristo ese arrepentimiento con tal que oren mucho, estudien mucho la Torá y den la vuelta al mundo para buscar un prosélito?
¿Es muy diferente la situación del pueblo de Dios antes de la primera venida de Cristo, en relación con la situación de su pueblo antes de la segunda venida? ¿Cuál de los dos dificulta más a Dios su plan de redención? ¿Lo hacemos mucho mejor que ellos?
Si somos el pueblo de Dios, somos los herederos del pueblo judío, y su historia es nuestra historia; o al menos, tenemos grandes lecciones que aprender de su historia.
Por eso el Espíritu Santo la ha inmortalizado escribiéndola en la Biblia "Estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros." (1 Corintios 10:6)
Algunos se sintieron incómodos con este derramamiento, y se pusieron de manifiesto sus propias disposiciones naturales. Dijeron: 'No es más que excitación; no es el Espíritu Santo ni los aguaceros celestiales de la lluvia tardía'. Hubo corazones llenos de incredulidad, que no bebieron del Espíritu Santo, sino que desarrollaron amargura en sus almas.
Esto se escribió en 1896.
En muchas ocasiones el Espíritu Santo obró, pero quienes resistieron al Espíritu de Dios en Minneapolis estaban esperando una oportunidad para recorrer de nuevo el mismo camino, ya que su espíritu era el mismo…
Pronunciaron con su corazón, alma y palabras, que esta manifestación del Espíritu Santo era fanatismo y engaño. Se mantuvieron como una roca, pasando sobre ellos y a su alrededor las oleadas de gracia, rechazada por sus corazones duros y malvados que resistieron la obra del Espíritu Santo…
Todo el universo del cielo fue testigo del vergonzoso trato que se le dio a
Jesucristo, representado por el Espíritu Santo. Si Cristo hubiera estado entre ellos, lo habrían tratado de forma similar a como lo hicieron los judíos. Ellen G. White 1888 Materials 1478-1479 (16-1-1896)
Esa expresión: "Como los judíos" u otras equivalentes, aparece más de un centenar de veces en le literatura de Ellen White, en el contexto de nuestro rechazo iniciado alrededor del año 1888.
Hechos 2
Estos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día. Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: En los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne. (v. 15-17)
Así respondió Pedro ante la crítica de los que presenciaron las manifestaciones del derramamiento pentecostal del Espíritu Santo.
Exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís. (v. 33)
Observad que se está refiriendo al derramamiento del Espíritu Santo (en esta ocasión, en la lluvia temprana).
Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo. (v. 36)
En ese punto, el auditorio clamó compungido: "¿Qué haremos?"
Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. (v. 38)
En Pentecostés venían desde lugares distantes una gran cantidad de judíos. Observad que la mayoría del auditorio de Pedro no había presenciado ni participado personalmente en la crucifixión de Cristo. Sin embargo, observad esa palabra: "vosotros".
¿De qué se tenían que arrepentir?
En Pentecostés venían desde lugares distantes una gran cantidad de judíos. Observad que la mayoría del auditorio de Pedro no había presenciado ni participado personalmente en la crucifixión de Cristo. Sin embargo, observad esa palabra: “vosotros”.
1892
El tiempo de prueba está precisamente delante de nosotros, pues el fuerte pregón del tercer ángel ya ha comenzado en la revelación de la justicia de Cristo, el Redentor que perdona los pecados. Este es el comienzo de la luz del ángel cuya gloria llenará toda la tierra. {1MS 425.3}
Pasamos de "vosotros" a "nosotros".
Antes hemos leído sobre un derramamiento del Espíritu Santo resistido -rechazado "en gran medida"- en nuestra historia denominacional.
El fuerte pregón es inseparable del derramamiento del Espíritu Santo en la lluvia tardía.
Todo eso --al menos, su comienzo-- sucedió ya en nuestra historia.
La falta de voluntad para renunciar a opiniones preconcebidas y aceptar esta verdad fue la principal base de la oposición manifestada en Minneápolis contra el mensaje del Señor expuesto por los hermanos [E.J.] Waggoner y [A.T.] Jones. Suscitando esa oposición, Satanás tuvo éxito en impedir que fluyera hacia nuestros hermanos, en gran medida, el poder especial del Espíritu Santo que Dios anhelaba impartirles. El enemigo les impidió que obtuvieran esa eficiencia que pudiera haber sido suya para llevar la verdad al mundo, tal como los apóstoles la proclamaron después del día de Pentecostés. Fue resistida la luz que ha de alumbrar a toda la tierra con su gloria, y en gran medida ha sido mantenida lejos del mundo por el proceder de nuestros propios hermanos. {1MS 276.1}
¿Por qué estamos todavía en este mundo, y por qué estamos esperando aún la lluvia tardía y el fuerte pregón en su plenitud?
El Consolador es llamado el "Espíritu de verdad." Su obra consiste en definir y mantener la verdad. Primero mora en el corazón como el Espíritu de verdad, y así llega a ser el Consolador. Hay consuelo y paz en la verdad, pero no se puede hallar verdadera paz ni consuelo en la mentira. Por medio de falsas teorías y tradiciones es como Satanás obtiene su poder sobre la mente. [DTG 624.3]
Lamentamos la incursión entre nosotros de falsas doctrinas: la de que seguiremos pecando hasta el regreso de Jesús, el universalismo, la negación de la Divinidad en tres Seres personales, la negación del carácter expiatorio de la muerte de Cristo, la teoría de la salvación por la pronunciación (Yhaweh, Yeshua…), la incursión del falso evangelio de la autoestima -de ámate a ti mismo- junto a otros aspectos de la enseñanza básica espiritista, y muchas otras.
Pero esas falsas doctrinas no son nuestro auténtico problema: son síntomas del gran problema (el "elefante en el garaje").
Ya vimos que el Espíritu Santo es quien se encarga de "definir y mantener la verdad".
¿Qué se puede esperar tras haber rechazado "en gran medida" el "Espíritu de verdad"? -Un sinnúmero de vientos de doctrina, de doctrina falsa.
Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete. (Apocalipsis 3:19)
El deseo de Dios de no permitir que su pueblo perezca ha sido la razón de tan larga demora. {2TI 175.2}
Podemos elegir entre:
(1) arrepentirnos de haber rechazado a Cristo en nuestra historia denominacional --en la Persona del Espíritu Santo--, arrepentirnos por haber rechazado la lluvia tardía, disponiéndonos así a recuperar el mensaje que rechazamos, y permitiendo que tenga lugar el derramamiento de la lluvia tardía y el fuerte pregón…
O bien: (2) podemos seguir haciendo semanas de oración y cuarenta días año tras año pidiendo el Espíritu Santo -como si nunca hubiera venido, como si no hubiera pasado nada, ignorando el mensaje que fue objeto de rechazo, y el Espíritu Santo rechazado-. Podemos repetirnos vez tras vez que hemos de orar mucho, estudiar la Biblia y hacer obra misionera.
En la siguiente y última diapositiva tenéis el ejemplo de un pueblo que tomó esa decisión, la de olvidar el pasado y seguir "avanzando".
Dios nos libre de eso.
El Señor, quien dio su vida por nosotros, no se merece eso.
No queremos deshonrarlo así.
No queremos ser otra generación que pase al descanso, en espera de quienes honren verdaderamente a Dios en la resolución del conflicto de los siglos.
Luis Bueno