Emanuel

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Luis Bueno

Isaías 7:14 y Mateo 1:23

También se cita Emanuel en Isaías 8:8, lo que no resta mérito a su comentario. Parece que su razonamiento está resumido en la última frase: "Aunque el nacimiento de Jesús fue realmente el comienzo de 'Dios con nosotros', la realidad completa de la presencia completa de Dios sigue sin cumplirse".

En su escrito no especifica a qué aspecto se refiere, permitiendo imaginar varias posibilidades.

Aunque Dios el Padre estaba con Cristo (2 Corintios 5:19), "Emanuel" NO significa Dios con ÉL, sino "Dios con nosotros". Esa declaración tan breve como abarcante se refiere al hecho de que Dios, al hacerse carne, se hizo "nosotros" (en Cristo, de forma objetiva). Y dado que Cristo era Dios, Cristo es entonces "Dios con nosotros". Eso son "nuevas de gran gozo para todo el pueblo" (Lucas 2:10). Esas buenas nuevas afectan a toda la humanidad sin excepción, de la misma forma en que el primer hombre Adán la afectó (con la misma intensidad, o, como afirma Romanos 5:14-19, incluso "mucho más"). De igual forma en que toda la humanidad estuvo en el primer Adán, Cristo tomó toda la humanidad sobre sí (pecados incluidos) y es desde entonces Dios con la humanidad, "con nosotros". Llevó nuestra humanidad al Cielo al ascender. Él es, y lo será por la eternidad, Cabeza y representante de la raza humana, al haber asumido completamente nuestra humanidad, de la que quitó el pecado (Juan 1:29) y a la que dio su vida (aunque tristemente, pocos la apreciarán y recibirán para salvación eterna). Se trata de un hecho consumado, objetivo, eternamente completo. En ese sentido nada cambiará o mejorará con el paso de los años en nuestro presente o en la eternidad futura. De referirse a eso, la afirmación que cito al principio sería difícilmente comprensible, ya que nada "sigue sin cumplirse" respecto a Cristo habiendo tomado sobre sí plenamente nuestra humanidad.

Pero si se refiere a que Dios, en Cristo (mediante el Espíritu Santo) no mora aún plenamente en nosotros de forma subjetiva, individual, entonces le veo consistencia y valor a su afirmación. Dado que el misterio del que habla Colosenses 1:26 y 27 es "Cristo en vosotros", la consumación de ese misterio (Apocalipsis 10:7) ha de ser la plenitud o consumación de Cristo morando en nosotros (Efesios 3:16-19; Romanos 8:9-10). La consumación de ese misterio, el misterio de que un Dios santo pueda morar en nuestra carne pecaminosa (tal como fue el caso con el propio Cristo) sólo será plena en nosotros cuando seamos llenos del Espíritu Santo en la efusión de la lluvia tardía.

La expresión "su presencia", en la frase considerada, me hace pensar que este último es el sentido de su afirmación. Si tal es el caso, coincido con su observación y la valoro positivamente.

Luis Bueno, 22/11/2024