Isaías 55
ES nº 11, para el 13/3/2021
1: ¡Venid, todos los sedientos, venid a las aguas! Aunque no tengáis dinero, ¡venid, comprad y comed! ¡Venid, comprad sin dinero y sin pagar, vino y leche!
En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: -Si alguien tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior brotarán ríos de agua viva (Juan 7:37-38).
• Única condición: tener sed. Dice "sin dinero": ¿Por qué sin dinero?
Así dice Jehová: "De balde fuisteis vendidos; por tanto, sin dinero seréis rescatados" (Isaías 52:3).
Ha sucedido contigo, en tus fornicaciones, lo contrario de las demás mujeres: porque ninguno te ha solicitado para fornicar, y tú das la paga, en lugar de recibirla; por eso has sido diferente (Ezequiel 16:34).
• Nos vendimos al pecado a cambio de nada. El pecado no nos dio nada, y nosotros le dimos todo lo que teníamos. Adán y Eva, y la humanidad con ellos, quedó despojada de la vida, la paz, la alegría y la relación con su Creador; a cambio, el pecado nos trajo debilidad, desnudez, remordimiento, temor, desesperación, angustia y muerte. No tenemos nada. Sólo Dios puede salvarnos, y ha de ser a cambio de nada -sin dinero- pues nada tenemos.
Yo te aconsejo que compres de mí oro refinado en el fuego para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, para que no se descubra la vergüenza de tu desnudez. Y unge tus ojos con colirio para que veas (Apocalipsis 3:18).
• Sin dinero, pero lo hemos de comprar. No hemos de aportar nada: es gratuito, pero nos puede costar todo lo que apreciábamos y queríamos. Pablo había sido
En cuanto a la justicia que se basa en la Ley, irreprochable. Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por amor a él lo he perdido todo y lo tengo por basura para ganar a Cristo y ser hallado en él no teniendo mi propia justicia que se basa en la Ley, sino la que se adquiere por la fe en Cristo: la justicia que procede de Dios y se basa en la fe (Filipenses 3:6-9).
• La redención es gratuita para nosotros, pero al Cielo le costó todo:
Ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre siendo rico, para que vosotros con su pobreza fuerais enriquecidos (2 Corintios 8:9).
• No hay condiciones previas, pero hay condiciones subsiguientes: se espera que apreciemos lo que nos da:
· Agua ("sedientos, venid a las aguas"): El que beba del agua que yo le daré no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna (Juan 4:14).
· Vino: Tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: -Bebed de ella todos, porque esto es mi sangre del nuevo pacto que por muchos es derramada para perdón de los pecados (Mateo 26:27-29).
· Leche: Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, ya que habéis gustado la bondad del Señor, acercándoos a él (1 Pedro 2:2-4).
2: ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan y vuestro trabajo en lo que no sacia? ¡Oídme atentamente: comed de lo mejor y se deleitará vuestra alma con manjares! (Isaías 55:2).
• "Comed", "pan", "oídme". ¿Qué les está ofreciendo? (¿qué nos está ofreciendo?). Se responde cambiando qué por quién: ¿Quién les hablaba?
El pan de Dios es Aquel que descendió del cielo y da vida al mundo (Juan 6:33).
El que cree en mí tiene vida eterna. Yo soy el pan de vida (Juan 6:47-48).
Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguien come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo (Juan 6:51).
El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él (Juan 6:56).
El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha. Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida (Juan 6:63).
Escrito está [Deut 8:3]: "No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" (Mateo 4:4).
3: Inclinad vuestro oído y venid a mí; escuchad y vivirá vuestra alma. Haré con vosotros un pacto eterno, las misericordias firmes a David (Isaías 55:3).
• "Inclinad vuestro oído", "escuchad". No dice: "haced". La frase contiene el verbo hacer, pero es la parte de Dios. En otro lugar dice algo equivalente:
¡Mirad a mí y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios y no hay otro! (Isaías 45:22).
• Observemos el "pacto eterno" y el problema del pueblo de Dios: antes de sacar al pueblo de Israel de Egipto (y antes del Sinaí), Dios quiso renovarles su pacto -sus promesas-que había hecho a Abraham (Gén 12:2-3 y 7), y dijo a Moisés:
Establecí mi pacto con ellos para darles la tierra de Canaán, la tierra en que fueron forasteros y en la cual habitaron … me he acordado de mi pacto. Por tanto, dirás a los hijos de Israel: "Yo soy Jehová. Yo os sacaré de debajo de las pesadas tareas de Egipto, os libraré de su servidumbre y os redimiré con brazo extendido y con gran justicia. Os tomaré como mi pueblo y seré vuestro Dios. Así sabréis que yo soy Jehová, vuestro Dios, que os sacó de debajo de las pesadas tareas de Egipto. Os meteré en la tierra por la cual alcé mi mano jurando que la daría a Abraham, a Isaac y a Jacob. Yo os la daré por heredad. Yo soy Jehová". De esta manera habló Moisés a los hijos de Israel; pero ellos no escuchaban a Moisés (Éxodo 6:4-9).
• "Inclinad vuestro oído", "escuchad", "mirad"… "pero ellos no escuchaban". Estaban dispuestos a la acción, pero no a escuchar, no a creer.
• Nuestra respuesta al nuevo pacto (pacto eterno renovado) consiste en creer sus promesas, de forma que recibimos su obediencia (justicia), el conocimiento íntimo del Señor, y su perdón.
Este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Pondré mi ley en su mente y la escribiré en su corazón; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: "Conoce a Jehová", porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová. Porque perdonaré la maldad de ellos y no me acordaré más de su pecado (Jeremías 31:33-34).
• El pacto eterno se identifica con "las misericordias firmes a David" (Isa 55:3). ¿Cuán firme es el pacto: las promesas de Dios en Cristo? ¿Cuán firme es su misericordia?
Haré con ellos un pacto eterno: que no desistiré de hacerles bien, y pondré mi temor en el corazón de ellos para que no se aparten de mí. Yo me alegraré con ellos haciéndoles bien, y los plantaré en esta tierra en verdad, con todo mi corazón y con toda mi alma (Jeremías 32:40-41).
Así ha dicho Jehová: Si pudiera invalidarse mi pacto con el día y mi pacto con la noche, de tal manera que no hubiera día ni noche a su debido tiempo, podría también invalidarse mi pacto con mi siervo David, para que deje de tener un Hijo que reine sobre su trono, y mi pacto con los levitas y sacerdotes, mis ministros (Jeremías 33:20-21).
Si yo no he establecido mi pacto con el día y con la noche, si no he puesto las leyes del cielo y de la tierra, entonces es cierto que rechazaré la descendencia de Jacob y de David, mi siervo, para no tomar de su descendencia a quien sea Señor sobre la posteridad de Abraham, de Isaac y de Jacob. Haré volver sus cautivos y tendré de ellos misericordia (Jeremías 33:25-26).
Yo les traeré sanidad y medicina; los curaré y les revelaré abundancia de paz y de verdad. Haré volver los cautivos de Judá y los cautivos de Israel, y los restableceré como al principio. Los limpiaré de toda su maldad con que pecaron contra mí, y perdonaré todas sus iniquidades con que contra mí pecaron y contra mí se rebelaron. Esta ciudad me será por nombre de gozo, de alabanza y de gloria entre todas las naciones de la tierra, cuando oigan todo el bien que yo les hago. Temerán y temblarán por todo el bien y toda la paz que yo les daré (Jeremías 33:6-9).
• Judá e Israel literales no son ahora el "gozo", la "alabanza" ni la "gloria" de Dios. Tampoco disfrutan del "bien" ni de la "paz". Está hablando de nosotros y de nuestros días, y está hablando del Descendiente, del Señor:
En aquellos días Judá será salvo, y Jerusalén habitará segura. Y se le llamará: "Jehová, justicia nuestra" (Jeremías 33:16).
• El rasgo prominente no será la 'justicia nuestra' ni la 'obediencia nuestra', sino "Jehová, justicia nuestra":
Habrá un solo interés prevaleciente, un solo propósito que absorberá todos los demás: Cristo, justicia nuestra (RH, 23 diciembre 1890) { HHD 261.2 }.
4: He aquí que yo lo di por testigo a los pueblos, por jefe y por maestro a las naciones.
• Gran parte del problema de Judá en aquel tiempo, era haber abandonado el consejo de Dios y estar buscando apoyarse en las naciones circundantes.
• ¿Creéis que David iba a las naciones de alrededor para aprender de ellas, o enviaba a sus profetas y ministros para que se formasen en ellas? ¿Creéis que iba a las universidades filisteas para formar líderes en las técnicas para hacer crecer al pueblo de Israel? Cuando aprendamos a vivir según el nuevo pacto en el que vivió David, no iremos a las instituciones del mundo -a las iglesias caídas- para aprender de ellas. Serán ellas las que reconociendo la maestría y liderazgo del pueblo remanente, querrán aprender de nosotros al comprender que Dios nos dirige.
5: Llamarás a gente que no conociste, y gentes que no te conocieron correrán a ti por causa de Jehová tu Dios y del Santo de Israel, que te ha honrado.
• Es el ingreso de los gentiles en la iglesia temprana del nuevo testamento; y también la entrada de "extranjeros", de "otras ovejas" en el tiempo del fin.
Jehová tendrá piedad de Jacob, de nuevo escogerá a Israel y lo hará reposar en su tierra. A ellos se unirán extranjeros, que se agregarán a la familia de Jacob (Isaías 14:1).
A los hijos de los extranjeros que sigan a Jehová para servirle, que amen el nombre de Jehová para ser sus siervos; a todos los que guarden el sábado para no profanarlo y abracen mi pacto, yo los llevaré a mi santo monte y los recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptados sobre mi altar, porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos (Isaías 56:6-7).
Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; a esas también debo atraer, y oirán mi voz y habrá un rebaño y un pastor (Juan 10:16).
• Implicación para el tiempo del fin:
¡Levántate, resplandece, porque ha venido tu luz y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti! Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra … Andarán las naciones a tu luz y los reyes al resplandor de tu amanecer. Alza tus ojos alrededor y mira: todos estos se han juntado, vienen hacia ti (Isaías 60:1 y 3-4).
6-7: ¡Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano! Deje el impío su camino y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar (Isaías 55:6-7).
• La implicación es que llegará un momento en el que el perdón ya no podrá "ser hallado". El impío ya no podrá dejar su camino. Se habrá terminado la misericordia para el perdón. Ahora, hoy, es el momento de volverse a Jehová (de arrepentirse) y experimentar el perdón restaurador de Dios.
El que es injusto, sea injusto todavía; el que es impuro, sea impuro todavía; el que es justo, practique la justicia todavía, y el que es santo, santifíquese más todavía (Apocalipsis 22:11).
• Ese cierre de la gracia no sucede cuando regresa Jesús, sino antes, ya que el siguiente versículo tras esa fatídica declaración anuncia la proximidad de su regreso.
Vienen días, dice Jehová, el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová. E irán errantes de mar a mar; desde el norte hasta el oriente andarán buscando palabra de Jehová, y no la hallarán (Amós 8:11-12).
Estas plagas no serán universales, pues de lo contrario los habitantes de la tierra serían enteramente destruidos. Sin embargo serán los azotes más terribles que hayan sufrido jamás los hombres. Todos los juicios que cayeron sobre los hombres antes del fin del tiempo de gracia fueron mitigados con misericordia. La sangre propiciatoria de Cristo impidió que el pecador recibiese el pleno castigo de su culpa; pero en el juicio final la ira de Dios se derramará sin mezcla de misericordia.
En aquel día, multitudes enteras invocarán la protección de la misericordia divina que por tanto tiempo despreciaran. "He aquí vienen días, dice el Señor Jehová, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír palabra de Jehová. E irán errantes de mar a mar: desde el norte hasta el oriente discurrirán buscando palabra de Jehová, y no la hallarán" Amós 8:11-12 { CS 612.2-3; granate: 687 }.
8-9: "Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos ni vuestros caminos mis caminos", dice Jehová. "Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos y mis pensamientos más que vuestros pensamientos" (Isaías 55:8-9).
• Esa declaración se refiere a "será amplio en perdonar". El perdón de Dios implica más de lo que entendemos e imaginamos, y ciertamente mucho más de lo que enseña el mundo evangélico (una mera imputación legal).
El perdón tiene un significado más abarcante del que muchos suponen. Cuando Dios promete que "será amplio en perdonar", añade, como si el alcance de esa promesa fuera más de lo que pudiéramos entender: "Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos". El perdón de Dios no es solamente un acto judicial por el cual libra de la condenación. No es sólo el perdón por el pecado. Es también una redención del pecado. Es la efusión del amor redentor que transforma el corazón. David tenía el verdadero concepto del perdón cuando oró "Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí" [Sal 51:10]. También dijo: "Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones" [Sal 103:12] { DMJ 97.2; MB.114.1 }.
10-11: Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero y será prosperada en aquello para lo cual la envié (Isaías 55:10-11).
• Está relacionado con lo anterior. Cuando el Señor declara perdón al pecador, su Palabra tiene el poder para crear en él un "corazón limpio, y … un espíritu recto". La suya no es el tipo de palabra que vuelve vacía, sino la misma que creó el mundo. Se compara a la lluvia e implica "enseñanza", "razonamiento". No es una simple emoción.
Escuchad, cielos, y hablaré; oiga la tierra los dichos de mi boca. Goteará como la lluvia mi enseñanza; destilará como el rocío mi razonamiento, como la llovizna sobre la grama, como las gotas sobre la hierba (Deuteronomio 32:1-2).
• Esa comparación de la lluvia con la palabra de Dios excluye que se trate simplemente de una bendición agrícola:
Rociad, cielos, desde arriba, y las nubes destilen la justicia; ábrase la tierra y prodúzcanse la salvación y la justicia; háganse brotar juntamente. Yo, Jehová, lo he creado (Isaías 45:8).
• "Lluvia" y "palabra": se trata de "enseñanza" sobre la "justicia" de Cristo. Esa enseñanza que tanto desprecia el mundo hoy, pero que buscará desesperadamente cuando sea demasiado tarde para encontrarla. Es lamentable que el mundo la desprecie, ya que se trata de:
Las melodías más dulces que provienen de Dios a través de los labios humanos -la justificación por la fe y la justicia de Cristo- no les arrancan una respuesta de amor y gratitud. Aunque el Mercader celestial despliega delante de ellos las más finas joyas de la fe y el amor, aunque los invita a comprar de él "oro afinado en fuego" y "vestiduras blancas" a fin de que sean vestidos, y "colirio" a fin de que vean, endurecen sus corazones contra él, y no cambian su tibieza por el amor y el celo { 6TI 426.1 }.
• En contraste, Dios habrá logrado tener un pueblo del que dirá:
Todo tu pueblo, todos ellos, serán justos. Para siempre heredarán la tierra; serán los renuevos de mi plantío, obra de mis manos, para glorificarme. El pequeño llegará a ser un millar; del menor saldrá un pueblo poderoso. Yo Jehová, a su tiempo haré que esto se cumpla pronto (Isaías 60:21-22).
12-13: Con alegría saldréis y con paz regresaréis. Los montes y los collados levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso. En lugar de la zarza crecerá ciprés, y en lugar de la ortiga crecerá arrayán; y será a Jehová por nombre, por señal eterna que nunca será borrada (Isaías 55:12-13).
Isaías 58
Por la iniquidad de su codicia me enojé y lo herí, escondí mi rostro y me indigné; pero él, rebelde, siguió por el camino de su corazón. He visto sus caminos, pero lo sanaré y lo pastorearé; le daré consuelo a él y a sus enlutados … dice Jehová: "Yo lo sanaré" (Isaías 57:17-19).
• En el capítulo 57, Dios lamenta el estado de su pueblo y anuncia que lo va a sanar, y en este capítulo -el 58- le señala el camino del arrepentimiento que permitirá esa restauración. Está implicado el reconocimiento por parte de Judá de su estado espiritual, de la naturaleza y alcance de su pecado, así como el abandono del mismo.
• La Guía de estudio sugiere que Isaías 58 se refiere al día de las expiaciones, ya que ese era el único ayuno prescrito al pueblo de Dios. De ser así, la alusión a las trompetas (vers. 1) se referiría a la fiesta de las trompetas, que según Levítico 23 tenía lugar diez días antes del yom kippurim. También sería lógica la alusión al sábado en ese capítulo, que no sería entonces el sábado semanal -el "sábado de Jehová" (Lev 23:3 y 38)- sino el sábado -o reposo- del día de la expiación. No obstante, si bien el único ayuno preceptivo correspondía al día de las expiaciones, los judíos hacían muchos otros ayunos que Dios no había ordenado. Ellen White citó repetidamente Isaías 58:13 en apoyo del sábado del séptimo día (por ejemplo: CS 440.4, granate: 500; 2 Ti 517.3; DTG 255-256; PR 500-501).
1: ¡Clama a voz en cuello, no te detengas, alza tu voz como una trompeta! ¡Anuncia a mi pueblo su rebelión y a la casa de Jacob su pecado! (Isaías 58:1).
• ¿Qué lección puede haber ahí para nosotros? Esta es una de las aplicaciones que hizo Ellen White de ese texto:
La ceguera espiritual de muchos de nuestros hermanos causa tristeza en el cielo. Nuestros predicadores más jóvenes, que ocupan puestos menos importantes, deben hacer esfuerzos decididos para ir a la luz, para cavar siempre más hondo el pozo en la mina de la verdad.
La reprensión del Señor reposará sobre los que quieran obstruir el camino a fin de que la gente no reciba luz más clara. Una gran obra ha de ser hecha, y Dios ve que nuestros dirigentes necesitan más luz para unirse con los mensajeros que él envía a hacer la obra que él se propone sea hecha. El Señor ha suscitado mensajeros, los ha dotado de su Espíritu, y les ha dicho: "Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado". No corra nadie el riesgo de interponerse entre el pueblo y el mensaje del cielo. Este mensaje llegará a la gente; y si no hubiese voz entre los hombres para darlo, las mismas piedras clamarían { OE 319.2; RH, 26 julio 1892 }.
2: Me buscan cada día y quieren saber mis caminos, como gente que hubiera hecho justicia y que no hubiera dejado el derecho de su Dios. Me piden justos juicios y quieren acercarse a Dios (Isaías 58:2).
• La cercanía no es la panacea. Lucifer había estado muy cerca de Dios. Judas estuvo muy cercano a Jesús, y Judá quería "acercarse" a Dios mediante el ritualismo, pero excluyendo lo más importante:
Hombre, él te ha declarado lo que es bueno, lo que pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, amar misericordia y humillarte ante tu Dios (Miqueas 6:8).
Vuestras iniquidades han hecho separación entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados le han hecho esconder su rostro de vosotros para no escucharos. Porque vuestras manos están manchadas de sangre, y vuestros dedos de iniquidad; vuestros labios hablan mentira, vuestra lengua murmura maldad (Isaías 59:2-3; LBLA).
• El orgullo nacional de saberse pueblo de Dios los cegaba a la realidad de su situación espiritual. Aquí hay buenas lecciones para nosotros:
Han gastado su vida en el cuidado de sí mismos, serán tan sorprendidos como fue el siervo infiel de la parábola al oír la sentencia: "Quitadle pues el talento". Como los judíos, confunden el gozo de las bendiciones, con el uso que deben hacer de ellas { PVGM 299.3 }.
3: Dicen: "¿Por qué ayunamos y no hiciste caso, humillamos nuestras almas y no te diste por entendido?" He aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio interés y oprimís a todos vuestros trabajadores (Isaías 58:3).
• Buscaban su propio interés y oprimían a los obreros. No se humillaban, no practicaban la justicia ni la misericordia.
• Dios tenía remedio para eso, como lo tiene hoy. Mediante el conocimiento de su pecado y el consiguiente arrepentimiento, Dios ponía a su alcance las mayores promesas y bendiciones:
10-12: Si das tu pan al hambriento y sacias al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz y tu oscuridad será como el mediodía. Jehová te pastoreará siempre, en las sequías saciará tu alma y dará vigor a tus huesos. Serás como un huerto de riego, como un manantial de aguas, cuyas aguas nunca se agotan. Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generación y generación levantarás, y serás llamado "reparador de portillos", "restaurador de viviendas en ruinas" (Isaías 58:10-12).
• Al llegar al versículo 13 -que trata del sábado- la Guía de estudio se refiere al sábado semanal de Jehová (no al sábado del día de la expiación). Se trate de uno o del otro, el sábado no es ciertamente "un tiempo para nosotros" como sugiere el titular del jueves, sino para Dios: para Cristo el Creador y Redentor, y para ministrar a quienes ha creado y redimido.
13-14: Si retraes del sábado tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamas "delicia", "santo", "glorioso de Jehová" y lo veneras, no andando en tus propios caminos ni buscando tu voluntad ni hablando tus propias palabras, entonces te deleitarás en Jehová. Yo te haré subir sobre las alturas de la tierra y te daré a comer la heredad de tu padre Jacob. La boca de Jehová lo ha hablado.
• Sabemos que la décima parte de nuestras ganancias -el diezmo- no es para nosotros: no es nuestro, sino de Dios. Se lo devolvemos tal como él nos indicó. El diezmo, pues, no es nuestro ni es para nosotros. Es para Dios.
• Sin embargo, Jesús pudo haber dicho de la institución del diezmo lo mismo que dijo de la institución del sábado: 'No fue hecho el hombre por causa del diezmo, sino el diezmo por causa del hombre'. Significa que necesitamos la bendición de devolver el diezmo, de igual forma en que necesitamos la bendición del reposo del sábado. Evidentemente, ni el diezmo ni el sábado nos necesitan a nosotros.
• Es fácil ver que el sábado no es "un tiempo para nosotros", de la misma forma en que el diezmo no es un dinero para nosotros (aunque ambas instituciones fueron hechas a causa del hombre).
• El mandamiento del sábado está en la primera tabla de la ley, que trata de nuestra relación con Dios. El hombre no es el centro del sábado; Cristo, Dios, lo es. La adoración al Creador y Redentor es la esencia del sábado, que se expresará en ministrar las bendiciones del Creador y Redentor a nuestros semejantes tal como Cristo nos enseñó.
• Pero es imposible que ministremos eficazmente a los necesitados sin haber recibido antes el amor de Cristo que Dios ha derramado en nuestros corazones por el Espíritu que nos es dado (Rom 5:5), ya que
Si repartiera todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregara mi cuerpo para ser quemado y no tengo amor, de nada me sirve (1 Corintios 13:3).
• La religión de la beneficencia que no es motivada por la respuesta de fe y amor al don de Cristo, es el camino seguro al ritualismo vacío, tanto como la observancia del sábado para obtener la justicia de la ley, o cualquier otro tipo de ceremonialismo.
¿Qué hemos hecho por Cristo en la persona de los pobres, de los afligidos, de los huérfanos o de las viudas? Dios nos hizo depositarios de su santa Palabra; ¿qué hemos hecho con la luz y la verdad que se nos confió para hacer a los hombres sabios para la salvación? No se da ningún valor a una mera profesión de fe en Cristo, sólo se tiene por genuino el amor que se muestra en las obras. Con todo, el amor es lo único que ante los ojos del cielo da valor a un acto cualquiera. Todo lo que se hace por amor, por insignificante que aparezca en opinión de los hombres, es aceptado y recompensado por Dios { CS 478.1; granate 541 }.
Luis Bueno