La Asociación General ha considerado en tres ocasiones -en congreso mundial- el asunto de la ordenación de la mujer al pastorado. La primera fue en 1990, en Indianápolis: el voto fue negativo. La segunda en 1995, en Utrecht. Esta vez se trataba de decidir si la División Norteamericana (NAD por sus siglas en inglés) podía implementar unilateralmente la ordenación pastoral de mujeres. La votación fue negativa. La tercera vez fue el año 2015 en San Antonio, donde se votó que ninguna División (o Unión) podía ser una excepción, actuando unilateralmente respecto a lo ya votado previamente. Es necesario observar la importancia que tienen votaciones como las citadas.
Dios ha investido a su iglesia con especial autoridad y poder, que nadie tiene derecho de desatender y despreciar; porque el que lo hace desprecia la voz de Dios (Los hechos de los apóstoles, 133).
Se me ha mostrado que nadie debe someter su juicio al de otro hombre. Pero cuando emite un juicio la Asociación General, que es la más alta autoridad que Dios tiene sobre la tierra, no se deben mantener ni la independencia ni el juicio privados; por el contrario, deben someterse (3 Testimonies, 492).
Es evidente que estar en rebeldía contra "la más alta autoridad que Dios tiene sobre la tierra" significa estar en rebeldía contra Dios.
Algunos señalan que en cierta ocasión la propia Ellen White manifestó haber perdido de alguna forma su confianza en la Asociación General (en la post-crisis de 1888). Obsérvese que ella hizo al respecto una distinción crucial:
A veces, cuando un pequeño grupo de hombres encargados del manejo general de la obra procuró ejecutar en nombre de la Asociación General planes imprudentes y restringir la obra de Dios, he dicho que ya no podía considerar voz de Dios la de la Asociación General representada por estos pocos hombres. Pero esto no es decir que no deban respetarse las decisiones de un congreso de la Asociación General compuesto de una asamblea de hombres debidamente nombrados como representantes de todas partes del campo.
Dios ordenó que tengan autoridad los representantes de su iglesia de todas partes de la tierra, cuando están reunidos en el congreso de la Asociación General. El error que algunos se hallan en peligro de cometer estriba en dar a la mente y al juicio de un solo hombre o de un pequeño grupo de hombres la plena medida de autoridad e influencia que Dios ha investido en su iglesia, en el juicio y la voz de la Asociación General congregada para planear la prosperidad y el progreso de su obra (3 Joyas de los Testimonios, 408-409).
Ellen White hizo una clara distinción entre "un pequeño grupo de hombres" tomando decisiones "en nombre de la Asociación General" (un comité), y un congreso de la Asociación General en el que se reúnen representantes de todos los campos. Ese fue precisamente el caso de los tres congresos mencionados al principio. No existe nada parecido a una "bula", que el comité que sea, de la trascendencia que sea, pueda extender en detrimento de la decisión de la asamblea de la Asociación General reunida en sesión mundial, compuesta por representantes o delegados de todos los campos.
Pero la decisión tomada en tres ocasiones por la Asociación General reunida en congreso, formada por representantes de todos los campos, ha venido siendo contestada y cuestionada por comités en diversas Divisiones y Asociaciones. Se trata de comités formados "por un pequeño grupo de hombres" que intentan matizar, explicar y en realidad anular o soslayar la decisión que tomó la Asamblea mundial. Quienes han continuado de varias maneras procediendo en oposición a lo que votó la asamblea de la Asociación General, aseguran no estar en rebeldía debido a que tienen el respaldo de otros comités en su proceder. Pero se trata de comités formados por "un pequeño grupo de hombres", en contraposición con el voto de la asamblea mundial, ante el que manifiestan descontento. Es más fácil engañarse a uno mismo, que engañar al Señor. Y por supuesto, es más fácil influir en un comité formado por un pequeño grupo de hombres, que en el voto de un congreso mundial de la Asociación General formado por representantes de todos los campos.
Algunos actúan como si en esas tres asambleas de la Asociación General el voto hubiera sido el contrario al que se tomó. Y a pesar de su infidelidad a ese voto, esperan que la membresía se mantenga fiel a la autoridad que ellos representan; autoridad que deriva de Dios a través de la Asociación General...
Aparte de esa triste faceta de insubordinación, existe otro aspecto que considero importante: la incorporación a nuestra organización eclesiástica de conceptos propios de la filosofía feminista que propone y hasta impone una parte influyente de la sociedad que nos rodea, tanto desde el punto de vista político como religioso. Eso pone en peligro el plan de Dios para la propia familia. Y las familias componen la iglesia.
Reproduzco parte de un diálogo mantenido por dos hermanas sobre el tema. Sólo conocí a una de ellas: Jennifer Schwirzer, quien es cantante y autora de himnos y poemas espirituales, conferenciante y autora de literatura relacionada con los conceptos del mensaje preciosísimo que el Señor nos dio en su misericordia mediante los pastores A.T. Jones y E.J. Waggoner en 1888. La otra participante en el diálogo se llama Leslie Kay, y no sé nada sobre ella aparte de lo que expresa en los párrafos que siguen:
Leslie Kay: He llegado a la conclusión de que el concepto del hombre como cabeza ha quedado bíblicamente superado por el concepto de la cabeza compartida. Eso significa que la mujer ha de ser tan plenamente invitada e investida en el ministerio como lo es el hombre.
Jennifer Schwirzer: ¿Se refiere a mujeres pastoras?
Leslie Kay: Me refiero a mujeres pastoras ordenadas, sujetas a los mismos criterios que los pastores masculinos…
Jennifer Schwirzer: Nunca he podido admitir la ordenación de la mujer debido a la carencia de base bíblica para tal cosa. Atribuir el liderazgo del hombre a factores culturales carece de sentido, porque fue establecido en el Edén, lugar en el que no existía ningún tipo de cultura de manufactura humana. En 1 Timoteo 2:13-14 se cita el orden seguido en la Creación como -al menos- parte de la razón para la sumisión de la mujer: "…pues Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión". No sé exactamente cómo ha de funcionar el liderazgo del varón en términos prácticos, pero sé que la Biblia presenta de forma consistente al hombre como cabeza.
Leslie Kay: Dios creó a Adán y Eva en perfecta igualdad… La entrada del pecado ha introducido una larga letanía de desviaciones de la norma perfecta… el propósito del plan de la salvación es restaurar perfectamente en la humanidad lo que se perdió, incluyendo el concepto y práctica del liderazgo compartido.
Jennifer Schwirzer: ¿Sostiene la posición de que podemos esperar que esa restauración sea completa en la tierra en este cuerpo pecaminoso? Visto de otra forma: la razón por la que Dios sujetó Eva a Adán, ¿fue por no haber nacido de nuevo?, ¿o bien fue porque ahora eran seres pecaminosos? Si se debe a no estar aún convertidos, podría tener algún sentido que la sujeción cesara una vez que la persona nace de nuevo… Si no es así, si Dios estableció la sujeción debido a que eran seres caídos, entonces habremos de aceptarla hasta que esto corruptible sea vestido de incorrupción. Pero si usted sostiene la primera posibilidad, es decir, que la sujeción sólo se aplica a quien no ha nacido de nuevo, ¿qué hace con las palabras de Jesús según las cuales la iglesia incluirá "trigo" y "cizaña" hasta la misma "siega"?
Leslie Kay: Esa sumisión no era punitiva, sino redentora…
Jennifer Schwirzer: Pero hasta el poder redentor de Dios se manifiesta según un plan jerárquico: "Quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios es la cabeza de Cristo" (1 Corintios 11:3). No existen en la naturaleza criaturas con dos cabezas. Cualquier ser con dos cabezas se considera una anomalía. Creo que lucha contra esa idea porque percibe el liderazgo como una merma en la libertad, e imagina inmediatamente a uno dominando al otro. Pero el liderazgo es más una diferenciación de roles que una distribución de poderes. Sucede como cuando surge una situación de emergencia en la que cada uno debe ocupar ordenadamente su puesto a fin de hacer frente al problema con la mayor eficiencia. Lo que estoy diciendo nada tiene que ver con la desigualdad de la mujer en la sociedad ni con el machismo, que es cualquier cosa excepto salvador. Ciertamente los maridos han de amar a sus mujeres como Cristo amó a la iglesia: "Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador" (Efesios 5:23).
Lo curioso del caso es que usted detesta subir al púlpito y predicar, mientras que en los años precedentes yo he recorrido literalmente el país [Estados Unidos] predicando. Ahora mismo estoy llevando a cabo una campaña evangelística. Es decir, funcionalmente soy mucho más como una pastora que usted. Por lo tanto, quizá la razón por la que es beligerante en favor de la ordenación de la mujer al pastorado, es porque eso está a años luz de lo que usted vaya jamás a hacer, y eso le permite teorizar tan fácilmente sobre lo que le parece una gran idea, libre de tener que realizarla personalmente…
El diálogo recuerda algunos puntos importantes y claros en la Biblia:
1- Dado que el varón es cabeza de la mujer como Cristo lo es de la iglesia (Efesios 5:22 y 24), el asunto reviste una importancia espiritual evidente que no sólo afecta a nuestra relación de familia, sino a nuestra propia relación con Cristo. Si concluimos que la mujer no debe estar sometida a su marido, en realidad estamos diciendo que la iglesia no ha de estar sometida a Cristo, con quien estaría en un plano de igualdad. ¡Irreverente!
La idea de que la mujer es tan cabeza como el hombre refleja en parte la filosofía católica romana respecto a la doble cabeza: una invisible en el cielo, y otra visible en la tierra (el obispo de Roma). La Biblia presenta de forma consistente el paralelismo espiritual entre Cristo···iglesia y varón···mujer. En ambos casos con roles diferenciados.
De la lectura de Efesios 5:22-24 se deduce que la casada sólo puede estar sujeta a Cristo si lo está también a su marido. Sujeta a su marido "en todo", tanto como la iglesia lo ha de estar a Cristo. A la esposa se le ordena explícitamente que esté sujeta a su marido. Al marido no se le ordena eso mismo de forma espeecífica, sino: "Maridos, amad a vuestras mujeres" (v. 25). Leemos también en 1 Pedro 3:5-7 acerca de "aquellas santas mujeres que esperaban en Dios estando sujetas a sus maridos, como Sara obedecía a Abraham llamándolo señor. Vosotros, maridos… dando honor a la mujer… como a coherederas de la gracia". En la civilización en la que nos encontramos es posible que las claras palabras de la Biblia parezcan escandalosas respecto a lo que la cultura que nos rodea considera correcto. Pero queremos seguir y adorar a Dios, no a la cultura.
Tras afirmar que su tema principal es la relación de Cristo con la iglesia, en Efesios 5:33 escribe Pablo: "Cada uno empero de vosotros de por sí, ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer reverencie a su marido". La palabra "reverencie" es fobéo en griego. La misma palabra que encontramos en el mensaje del tercer ángel: "Temed a Dios…" (Apocalipsis 14:7).
Cuando el marido no actúa de esa forma, cuando no ama y honra a su esposa, resulta quebrantado el plan de Dios para la familia, para el individuo y para la iglesia; y queda anulada nuestra misión, resumida en el mensaje de los tres ángeles. Lo mismo sucede cuando la mujer no se sujeta al marido: el síntoma inequívoco de una iglesia que no se sujeta a Cristo.
2. Evocar el hecho de que el plan de la redención está enfocado a la restauración, y pretender que eso implica la revocación de la orden divina -dada tras la entrada del pecado- al efecto de que la mujer se sujete al marido, equivaldría a pretender que, dado que "al principio" todos los seres humanos fuimos creados iguales, tras haber sido redimidos quedamos libres del deber de sumisión a las autoridades; que el obrero queda libre de obligaciones hacia su patrón, etc. Tal como afirma Pablo en Romanos 13:1-5, las autoridades han sido establecidas por Dios, de forma que "quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste" (v. 1), "por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia" (v. 5). ¿A quién puede parecer lógico que, dado que en el Edén no había necesidad de policías ni de jueces, y que sólo la aparición del pecado los hace necesarios, esas instituciones quedan superadas y se las debe abolir de acuerdo con el plan restaurador de la redención? Pablo presenta la ordenación civil como un bien divinamente ordenado, debiendo sujetarnos a ella por más convertidos que podamos estar, y tanto más cuanto más lo estemos. Y eso a pesar de saber que en el cielo no habrá jueces ni policías.
3. La jerarquía no es sólo un mal menor. El gobierno del Cielo, libre de pecado, se nos presenta caracterizado por un perfecto orden, y la jerarquía es uno de los aspectos de ese orden. Revertir ese plan divino, esa perfecta ordenación jerárquica, fue precisamente el componente central en la rebelión de Lucifer. No es, pues, de extrañar que el ángel caído haya intentado revertir el orden divino en todo aspecto imaginable. Por ejemplo, mediante la poligamia, mediante la homosexualidad o mediante sus sacerdotisas (las sacerdotisas formaban parte de la cultura que rodeaba al pueblo de Dios, en el que sólo existían sacerdotes varones). También mediante la anulación de los roles divinamente ordenados al esposo y la esposa en la familia.
4. No es posible cambiar la historia de la creación, y tampoco reinterpretarla según la cultura actual o la de cualquier otra época. Lo mismo se aplica a la entrada del pecado en el mundo. Pablo evoca explícitamente esos hechos en 1 Timoteo 2:12-14.
5. Si existe violencia doméstica en nuestro medio, no es por habernos retrasado en adoptar las modernas corrientes culturales de la sociedad que nos rodea, sino por habernos alejado del plan de Dios para el individuo, la familia y la iglesia. La solución no consiste en desechar el plan divino y adoptar la filosofía de un mundo que no cree en Dios, y en el que cada vez hay más violencia. Eso no sería progreso, sino retroceso.
6. La alabada igualdad al uso puede no ser mucho más que demagogia. He citado anteriormente un tipo de igualdad irreverente, en la que la iglesia estaría en un plano de igualdad con Cristo al no tener que estar la esposa en sujeción al marido. Lo que el mundo entiende por igualdad respecto a las relaciones entre los esposos, y de estos con sus hijos, es en gran parte el plan ateo para la familia. Los grupos que lo fomentan, lo hacen con energía proporcional al ateísmo contenido en la ideología que los mueve. En lo relativo a las relaciones marido-mujer proponen una familia/monstruo bicéfalo, o bien acéfalo. Tiene el mismo significado que una sociedad sin Dios. Uno de los grandes lemas de la revolución francesa fue precisamente la igualdad, pero el fruto de esa ideología no fue la paz y el bienestar, sino el reinado del terror que incluyó miles y miles de asesinatos de estado, hasta el punto de que el pueblo recibió con alivio el posterior golpe militar de Napoleón. No queremos esa igualdad en cuya base está el rechazo a Dios y a su plan para la familia y la iglesia. No queremos esa cultura, esa "libertad", esa "igualdad" ni esa "fraternidad". Sometemos nuestra "razón" al "Escrito está" del que emana la auténtica sabiduría. Su fruto es verdadera libertad, igualdad y fraternidad que incluyen un orden; un orden divinamente establecido.
¿Es la ordenación de la mujer como pastora una parte del mensaje de los tres ángeles que Dios nos encomendó?, ¿o es una estrategia del enemigo de Dios para dividir su iglesia impidiéndole avanzar en su misión? Ese mensaje incluye la proclamación "salid de Babilonia". ¿Es consistente con nuestra misión que mimeticemos los movimientos de las iglesias caídas que constituyen Babilonia, y que rechazaron el mensaje de Dios para el tiempo del fin? ¿Acaso la abolición del plan de Dios para la familia, la iglesia y la sociedad forma parte del tesoro que Dios nos dio para que la tierra sea alumbrada con su gloria?
Los opresores de mi pueblo son muchachos, y mujeres se enseñorearon de él. ¡Pueblo mío, los que te guían te engañan y tuercen el curso de tus caminos! (Isaías 3:12).
Luis Bueno, 22 mayo 2022