En el original del Comentario Bíblico Adventista sobre Mateo 20:28 no figura la palabra "vicario" (o ninguna de sus derivadas). En la literatura de Ellen White, "vicario" aparece 23 veces como sustantivo, en alusión al pretendido carácter del papado de ser el vicario de Cristo (el auténtico Vicario de Cristo es el Espíritu Santo). Como calificativo, "vicaria" aparece una sola vez relacionada con la expiación de Cristo (Review and Herald, 1 de noviembre de 1892).
Es evidente que Cristo murió en nuestro lugar. Tanto su vida como su muerte fueron en lugar nuestro. A cambio, nos da su vida, que es vida eterna y vida de justicia. Pero a eso, más bien que "vicario", prefiero llamarlo "sustitutorio" tal como hace el Comentario Bíblico.
Creo que Ellen White empleó tan escasamente esa palabra debido a la idea limitada que tiene una buena parte del cristianismo respecto al significado de "vicario".
Esta anécdota lo ilustra: un pastor me explicó que estando en Nairobi se entrevistó en una terraza con un joven (quien no sabía que él era pastor). El joven se dirigió a él con entusiasmo. Aparentemente era un recién convertido. Le preguntó: ¿Usted ya fue salvo? El pastor le dijo: Por favor, concrete su pregunta. 1. ¿Se refiere a si fui salvo de la condenación del pecado? (lo fui cuando Cristo dio su vida por el mundo). 2. ¿Se refiere a si soy salvo del poder del pecado? (lo soy mientras Cristo viva en mí, y su Espíritu Santo me guarde de pecar). 3. ¿O bien se refiere a si seré salvo de los resultados inevitables del pecado en esta vida? (eso ocurrirá en la segunda venida de Cristo / resurrección de los justos, cuando esto mortal sea revestido de inmortalidad). El joven quedó confuso, y le dijo: Me parece que usted es pastor…
-Lo soy, respondió él. Le haré yo también una pregunta: ¿Es usted salvo del pecado? El joven le respondió afirmativamente con efusión. Entonces el pastor le preguntó: ¿Es salvo del pecado, oliendo a alcohol, tal como noto a la distancia? El joven le respondió: Cristo hizo buenas obras para que yo no tenga que preocuparme por hacerlas. El pastor le preguntó: ¿Cristo obedeció para que usted no tenga que obedecer? -Así es, respondió el joven. ¿Murió Cristo para que usted no tenga que morir? -¡Efectivamente! Ahora entiende el asunto.
El pastor le dijo: Espere, aún no he terminado de preguntarle. ¿Resucitó Cristo y ascendió al cielo para que usted no tenga que resucitar ni ir al cielo? Eso ya no le gustó al joven, pero ilustra cuál es la comprensión común de "vicario". El pastor le citó entonces 2 Timoteo 2:11: "Si somos muertos con él, también viviremos con él". Luego, 1 Pedro 2:24: "Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, siendo muertos a los pecados, vivamos a la justicia". Lo mismo se lee en Romanos 6:8-12 y en Colosenses 3:1-3, entre otras escrituras.
Todos esos textos y muchos más nos indican qué tipo de sustitución fue la de Cristo por nosotros: una sustitución que yo llamo "identificativa". Si esperamos vivir con Cristo por la eternidad, no podemos comprender lo que él hizo cuando estuvo en el planeta Tierra como una simple acción de "otro" (separado de nosotros) en nuestro beneficio.
Imperfectos como son los tribunales de justicia en este mundo, ningún juez dará por inocente al culpable no arrepentido ni reformado, por el hecho de que traiga a otra persona inocente para que sea condenada en su lugar.
Ciertamente debemos aceptar el don de la vida de Cristo en lugar de la nuestra, pero eso sólo es real cuando vivimos ahora y aquí su vida (al vivir él en nosotros); hemos de aceptar su "muerte al pecado" (Romanos 6:10), pero eso sólo es validado cuando nosotros estamos también "muertos al pecado" con él (vers. 11), etc. Todo lo que Cristo es y todo lo que hizo, o bien nos afecta personal y profundamente tal como Pablo ilustró en su enseñanza y en su propia experiencia, o bien será la causa de nuestra condenación (Marcos 16:16: Juan 3:18-20).
Es fácil ver cómo lo anterior, aunque no lo niega, supera y desborda el concepto de "vicario" en su acepción común. Es verdadero cristiano quien se "identifica" con Cristo en su muerte al pecado (simbolizada por el bautismo), seguida de una resurrección a una nueva vida en Cristo (también simbolizada en el bautismo).
La identificación, en realidad, es también inversa, y por lo tanto bilateral: cuando Cristo murió en la cruz, no murió separadamente de nosotros, sino que murió como nosotros; es decir, llevando en su cuerpo nuestros pecados sobre el madero.
Cristo se identificó con nosotros. Esa es la increíble fuerza y genialidad de su encarnación. "Emmanuel" no significa "Dios con él", sino "Dios con nosotros". Eso es debido a que Cristo, quien era Dios, se rebajó a ser "nosotros", nuestra cabeza y Representante, nuestro pariente (goel) más próximo. En Cristo, Dios vino a nosotros, y eso le permite ser la luz verdadera que alumbra a todo hombre que viene a este mundo (Juan 1:9), atrayéndolo a sí mismo (Juan 12:32-33). Evidentemente, cada uno es libre de aceptar, o de rechazar el grandioso don (para perdición eterna).
Así, "vicario" o "vicaria" no es mi palabra preferida para describir el rescate, la redención (lutron en griego) en Cristo. Pero no afirmo que esa palabra sea incorrecta, simplemente creo que se queda lejos de describir la grandeza de la redención de Dios en Cristo. Aunque ciertamente, todas las palabras se quedan cortas para expresar los grandes conceptos sobre la redención, de la que seguiremos aprendiendo por la eternidad, y en esa medida aumentará nuestro agradecimiento, amor, reverencia y adoración hacia Aquel que dio su vida por salvarnos, y por salvar al universo de una nueva rebelión.
Luis Bueno, 8 octubre 2024