Introducción a Daniel A) Daniel, la PERSONA • Disponemos de poca información (en cantidad), pero es de mucha calidad. • Formaba parte de la nobleza (realeza) de Israel => de la tribu de Judá (1:3) • Vino a Babilonia en la primera deportación junto a Ananías, Misael y Azarías (605 AC). Hubo otras dos deportaciones: 2ª en 597 y 3ª en 586. • Tenía unos 16-18 años por entonces; unos 90 cuando en la corte persa (Darío). • Los primeros 19 años de Daniel en Babilonia son los últimos de Judá como reino. Corte de Babilonia tomó a los jóvenes más prometedores de Judá y procuró cambiarlos, llevarlos espiritualmente de Jerusalem a Babilonia mediante la influencia de su cultura. A Daniel y a los tres jóvenes hebreos les cambiaron: • Los nombres: les pusieron nombres de deidades paganas (4:8) • La dieta: la de la corte de Babilonia (pero regresaron a la de Génesis) • El idioma (hebreo -> arameo) (1:4) • El entorno: la corte del rey de Babilonia • Los hicieron gobernadores de Babilonia ¿Lograron cambiarlos? Vemos a Daniel y a los 3 jóvenes hebreos: • Íntegros, frente al dictado de las mayorías • Íntegros, frente al dictado de los poderosos Veamos cuál fue su actitud, analizando cómo reaccionaron en tres episodios: a) Capítulo 3 (llanura de Dura): 'El Dios a quien honramos nos puede librar de ti… pero aunque no nos librara, puedes estar seguro de que no adoraremos a tu dios ni a la estatua que has levantado'. Nota: 1ª enmienda a Bill of Rights (carta de derechos) de Constitución EEUU: "Se prohíbe legislación relativa a establecimiento oficial de una religión…". b) Capítulo 5 (ante Belsasar): "Tus dones sean para ti, y tus presentes dalos a otro" (5:17). c) Capítulo 6 (prohibición de orar): Daniel oraba tres veces al día mirando a Jerusalem, con las ventanas bien abiertas (6:10). Nota: 1ª enmienda a Bill of Rights (carta de derechos) de Constitución EEUU: "…se prohíbe legislación que impida la libre práctica de una religión". Daniel y sus tres compañeros vivían ante la presencia de Dios. Esta fue su actitud: No son las mayorías ni son los poderosos quienes van a decidir cuál va a ser mi relación con Dios: "Dios es mi juez": ese es el significado de "Daniel". Experiencia de Daniel Daniel "vio" a Cristo. La descripción de Daniel 10:5-6 es paralela a la de Apocalipsis 1:13-20. Pero no sólo lo vio en visión, sino que lo tuvo siempre ante él. Todo lo bueno que podáis ser y hacer en esta vida dependerá de esto: de que hayáis "visto" a Cristo, de que lo estéis viendo cada día y a cada momento, de que caminéis con él. Este trimestre tenemos una oportunidad maravillosa de conocerlo en profundidad y de ser conocidos por él, mediante el estudio del libro de Daniel. Estudiando el mensaje de Cristo en el libro de Daniel podremos sentir su mano como lo hizo Juan en Patmos: "Cuando yo le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas: yo soy el primero y el último; y el que vivo, y he sido muerto; y he aquí que vivo por siglos de siglos, Amén. Y tengo las llaves del infierno y de la muerte" (Apocalipsis 1:17-18). El que es el Primero y el Último, el que estuvo muerto, pero vive por los siglos, nos dice: 'No temas, tengo la llave de la vida, la llave de la vida eterna, una vida que nadie te podrá quitar'. B) Daniel, el LIBRO En realidad, se trata de dos libros: (1) del capítulo 1 al 7 y (2) del 8 al 12. Desde otro punto de vista, se trata de un solo libro junto a Apocalipsis: "Los libros de Daniel y el Apocalipsis son uno. El primero es una profecía; el otro, una revelación" (EGW, Cristo triunfante, 346). El capítulo 1 es introductorio. Está escrito en hebreo. Desde el capítulo 2 al 7 está escrito en arameo (lingua franca en Babilonia y también en Medo-Persia). El resto (8-12) está escrito de nuevo en hebreo. Esta es la estructura en quiasmo de la primera parte (capítulos 1-7): Escrito por Daniel en el siglo VI AC, con una notable excepción: el capítulo 4, escrito por Nabucodonosor. Mediante el testimonio de Daniel, el rey de Babilonia (Nabucodonosor) "salió de Babilonia", y Dios le concedió el honor de contribuir al canon sagrado, y lo llamó "mi siervo" (Jer 25:9; 27:6 y 43:10). Daniel contiene profecía apocalíptica, que implica: • Carácter general incondicional de su cumplimiento. • Empleo de símbolos de ámbito local -> cumplimiento global (al fin del tiempo). • Principio de reiteración y ampliación en las diversas series proféticas. • Principio de interpretación de tiempo día -> año. No sólo Eze 4:5-6 y Núm 14:34: Lucas 13:32-33: "Él les dijo: -Id y decid a aquella zorra [Herodes]: 'Echo fuera demonios y hago curaciones hoy y mañana, y al tercer día termino mi obra'. Sin embargo, es necesario que hoy y mañana y pasado mañana siga mi camino, porque no es posible que un profeta muera fuera de Jerusalén". Podéis ver que cuando Jesús predijo la duración de su ministerio en esta tierra hasta su muerte, habló de tres días. Ahora, ¿cuánto duró su ministerio, tres días, o tres años? Porfirio (filósofo neoplatónico, 300 DC), afirmó: 'Daniel 11 describe tan detalladamente los hechos históricos, que es imposible que se escribiera cuatro siglos antes (VI AC). El libro de Daniel lo escribió un falso Daniel, un judío que vivió en el siglo II, una vez acaecidos los hechos. No se trata de profecía, sino de un informe de lo sucedido'. Orígenes fue el mentor de Porfirio. Orígenes fue un "padre de la iglesia", un gnóstico de Alejandría. De allí, Porfirio, hizo un viaje misional a Roma, la otra capital emergente junto a Alejandría: los dos centros que estuvieron a la vanguardia en recalibrarse, pasando a guardar el domingo mientras que el resto del mundo judío-cristiano continuaba guardando el sábado del Señor. Estando en Roma, el diálogo lo "enriqueció" hasta el punto de convertirlo al politeísmo. Entonces escribió 15 libros contra el cristianismo convencional, especialmente contra la inspiración y autenticidad del libro de Daniel. Ese es el proceder del diablo hacia todo lo que sabe que es de importancia vital: lo rodea en el misterio de ser confuso, incomprensible o indescifrable, causante de controversia, no fiable, anticuado o incluso peligroso. Que pretende disponer de una vía privilegiada de conocimiento (iniciado) que lo sitúa por encima del común de la humanidad, y que no depende de la voluntad de Dios revelada en la Escritura, sino de un proceso de comunicación que lo conecta directamente con "un nivel superior". Está íntimamente relacionado con el espiritismo, y constituye la falsificación o perversión del don profético. Los ejercicios espirituales de Ignacio de Loyola (junto al resto de místicos) tienen ese mismo origen, en contraposición con un redescubrimiento y mejor comprensión de las Escrituras que caracterizó a Lutero, quien le fue contemporáneo. Dado que la miseria siempre busca compañía -y muchas veces la encuentra-, la mayoría del "cristianismo" sigue hoy a Porfirio, a pesar de que los hallazgos arqueológicos modernos han desmentido punto tras punto las supuestas inconsistencias que señaló para desacreditar la veracidad del mensaje de Daniel. Por ejemplo, uno de los argumentos era (y es) que los registros históricos contradicen el relato de la muerte del rey de Babilonia en la invasión Medo-Persa: "La misma noche fue muerto Belsasar, rey de los caldeos. Y Darío, de Media, cuando tenía sesenta y dos años, tomó el reino" (Dan 5:30-31). En contraste, los relatos históricos conocidos especifican que al producirse la invasión medo-persa le fue respetada la vida al rey de los caldeos, y se lo trató con humanidad. Modernamente, Sir Henry Rawlinson, en una búsqueda arqueológica realizada en el valle del Éufrates, encontró una inscripción en un cilindro donde se lee que en aquel período reinaban en Babilonia simultáneamente dos reyes: el padre y su hijo mayor (Nabonides y Belsasar). El primero habitaba en una fortaleza fuera de la ciudad de Babilonia, y fue respetado. El segundo, Belsasar, actuaba como corregente en la ciudad de Babilonia y estaba autorizado a emplear el título real. Este fue muerto tal como indica el relato sagrado. Lo anterior explica además por qué Belsasar ofreció a Daniel todos los honores, junto al tercer lugar en el reino. ¿Por qué no el segundo? -Porque ese lugar lo ocupaba el propio Belsasar, siendo su padre el primero. El libro de Daniel en el Canon de la Escritura En el canon hebreo, Daniel no figura -como en nuestras Biblias- junto a los profetas (Isaías, Jeremías, Ezequiel, etc), sino entre los "escritos" comprendidos entre 1ª de Crónicas y Cantares de Salomón, junto a Esther, Rut, Esdras, Nehemías, etc. El libro de Daniel no entró en el canon hebreo sino hasta después de completada "la ley" y "los profetas". A Daniel no lo consideraron profeta, sino estadista. Admitían que tuvo el don de profecía, pero no el "oficio" de profeta, ya que no se dirigió a sus contemporáneos en el nombre de Dios, exhortándolos tal como era común entre los profetas. Pero tenemos una razón de peso que explica por qué no actuó de ese modo: "He venido para hacerte saber lo que ha de sucederle a tu pueblo en los últimos días, porque la visión es para esos días" (Daniel 10:14). Daniel no escribió para sus contemporáneos, sino específicamente para nosotros: "Cada uno de los profetas antiguos habló menos para su propio tiempo que para el nuestro, de manera que sus profecías son válidas para nosotros" (EGW, Mensajes selectos vol 3, 386). Lo anterior es doblemente cierto en el caso de la profecía apocalíptica, como es el caso con Daniel: "Estos mensajes fueron dados, no para los que formulaban las profecías, sino para nosotros, que vivimos en medio de los acontecimientos que constituyen su cumplimiento" (EGW, Mensajes selectos, vol 2, 130). "Se necesita un estudio mucho más detenido de la Palabra de Dios; especialmente Daniel y el Apocalipsis deben recibir atención como nunca antes [...]. La luz que Daniel recibió de Dios fue dada especialmente para estos postreros días" (EGW, Testimonios para los ministros, 112-113). Dios dio a Daniel -al menos- cuatro visiones (además de otras revelaciones): • En el primer año de Belsasar (capítulo 7) • Estando en Susán, en la capital del reino, junto al río Ulai, unos dos años después (capítulo 8) • En el año primero de Darío, unos once años después (9:21) • En el tercer año de Ciro, estando junto al río Hiddekel -Tigris- (capítulos 10 y 11) Jesús se refirió a él en estos términos: "el profeta Daniel" (Mat 24:15). ¿Nos puede caber alguna duda de que Daniel fue profeta, y de que tiene un mensaje de importancia vital para nosotros? "Daniel, mientras era el primer ministro del reino de Babilonia, era también un profeta de Dios que recibía la luz de la inspiración celestial" (EGW, Testimonios, vol 7, 236). No corresponde a nosotros aspirar al oficio de profeta, ni siquiera a recibir el don de profecía, pero mediante un compromiso con Dios como el de Daniel, y aceptando ese mensaje que Dios le encargó que nos transmitiera, es nuestro privilegio saber que lo que se dijo de él, se puede decir de nosotros: "Varón muy amado"; "muy amado, no temas" (Daniel 10:11 y 19). ¿No os parece que Dios nos ama mucho, al hacernos llegar su mensaje mediante el libro de Daniel? Pero eso requiere que permitamos que el mensaje del libro de Daniel modele nuestra experiencia personalmente, y nuestra misión y mensaje como pueblo. C) CONTENIDO del libro de Daniel Dado que la revelación de Dios a Daniel está específicamente dedicada al pueblo de Dios de los últimos días, podemos esperar encontrar en su libro los elementos que tienen que ver con la purificación del santuario (y juicio investigador), y con el mensaje preciosísimo que el Señor nos envió a fin de lograr esa preparación para su segunda venida. Todo eso será objeto de nuestro estudio durante el trimestre. Veamos alguna pincelada al respecto: 1. "De leer a entender" (título de la lección) Hacia el final del libro, leemos: "Ninguno de los impíos entenderá; pero los entendidos comprenderán" (Daniel 12:10) ¿Qué es lo que hace la diferencia entre los impíos, que no entienden, y los "entendidos"? ¿Cuál es la clave en esa comprensión? Leamos la primera parte de Daniel 12:10 (antes hemos leído sólo la última), para ver si encontramos en qué radica la diferencia entre los entendidos y los impíos: "Muchos serán limpios, emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá; pero los entendidos comprenderán" "Los hombres malos no entienden el juicio; mas los que buscan a Jehová entienden todas las cosas" (Proverbios 28:5) La diferencia está en comprender /aceptar el mensaje de la purificación del santuario. La diferencia está entre seguir a Cristo en su ministerio en el lugar santísimo del santuario celestial en el que está ahora -mientras hablamos-, en contraste con seguir a Cristo bajo la pretensión de que "Lutero" (la Reforma) ya recibió y transmitió la máxima luz de la verdad para todo tiempo. Dado que Lutero sólo dispuso de la luz que brillaba del lugar santo, que es el departamento del santuario donde Cristo oficiaba por entonces, eso significaría para nosotros retroceder del lugar santísimo al santo, con el grave problema de que Cristo ya no está allí (ver EGW, Primeros escritos, 54-56). "Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado" (Daniel 8:14). ¿Podía comprender y enseñar Lutero, o cualquiera de los reformadores del siglo XV-XVI el mensaje del juicio investigador / purificación del santuario? "Las profecías presentan una sucesión de acontecimientos que llevan al comienzo del juicio. Esto es particularmente cierto del libro de Daniel. Pero la parte de su profecía que se refería a los últimos días, debía Daniel cerrarla y sellarla 'hasta el tiempo del fin'. Un mensaje relativo al juicio, basado en el cumplimiento de estas profecías, no podía ser proclamado antes de que llegásemos a aquel tiempo. Pero al tiempo del fin, dice el profeta, 'muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia será aumentada' … Semejante mensaje no se predicó en los siglos pasados. Pablo, como lo hemos visto, no lo predicó; predijo a sus hermanos la venida de Cristo para un porvenir muy lejano. Los reformadores no lo proclamaron tampoco. Martín Lutero fijó la fecha del juicio para cerca de trescientos años después de su época. Pero desde 1798 el libro de Daniel ha sido desellado, la ciencia de las profecías ha aumentado y muchos han proclamado el solemne mensaje del juicio cercano" (EGW, El Conflicto de los siglos, 356 [404-405]). Es vital desarrollar esa mentalidad que armoniza con el ministerio de Cristo en el santuario celestial para borramiento del pecado en nuestras vidas, lo que implica el juicio investigador. No busquéis esa comprensión en ninguna de las iglesias caídas que constituyen Babilonia. No la busquéis tampoco en la iglesia cristiana anterior al tiempo del fin (1798), pues Dios no dio luz al respecto hasta tanto Cristo no inició su obra en el lugar santísimo del santuario celestial. Tampoco busquéis esa luz entre quienes, perteneciendo al pueblo remanente, desconocen o rechazan el mensaje del santuario. 2. ¿Encontramos en Daniel el mensaje de la reforma pro-salud, en relación con esa mentalidad de la purificación del santuario? "Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey ni con el vino que él bebía" (Daniel 1:8) ¿Creéis que Daniel se hizo esa proposición deseoso de vivir egoístamente ocho años más y disfrutando de mejor salud física? ¿O lo hizo con el discernimiento espiritual en vista, a fin de ofrecer su mejor servicio a Dios y poder mantener su comunión con él? 3. "¿Hasta cuándo?" (Daniel 8:13) '¿Hasta cuándo estará el santuario echado por tierra? ¿Hasta cuándo parecerá estar Satanás predominando en el conflicto de los siglos? Jerusalem está destruida y el santuario asolado… ¿Está todo perdido?' Esa bien pudo ser la reflexión del profeta. La preocupación de Daniel no estaba centrada en su salvación personal, sino en la vindicación de Dios (que dependía de su pueblo) en el conflicto de los siglos. "Ahora pues, Dios nuestro, oye la oración y los ruegos de tu siervo, y haz que tu rostro resplandezca sobre tu santuario asolado, por amor del Señor" (Daniel 9:17) "¡Oye, Señor! ¡Señor, perdona! ¡Presta oído, Señor, y hazlo! No tardes, por amor de ti mismo, Dios mío, porque tu nombre es invocado sobre tu ciudad y sobre tu pueblo" (Daniel 9:19) 4. ¿Tenía Daniel el verdadero concepto sobre el pecado, inseparable del verdadero evangelio que salva del pecado? "Tuya es, Señor, la justicia, y nuestra la confusión de rostro que en el día de hoy lleva todo hombre de Judá, los habitantes de Jerusalén y todo Israel, los de cerca y los de lejos, en todas las tierras adonde los has echado a causa de su rebelión con que se rebelaron contra ti" (Daniel 9:7) "Ahora pues, Señor, Dios nuestro, que sacaste a tu pueblo de la tierra de Egipto con mano poderosa y te hiciste renombre cual lo tienes hoy, hemos pecado, hemos actuado impíamente" (Daniel 9:15) Para Daniel, el pecado no era la desdichada condición de la humanidad por nacimiento, sino una elección personal (o nacional) que conllevaba responsabilidad y que demandaba arrepentimiento, y que se expresaba en términos como "actuar" y "rebelión". 5. ¿Encontramos en Daniel el concepto del Cristo verdadero, en contraposición con el falso Cristo propio del paganismo y del cristianismo nominal? "El asunto que el rey demanda es difícil, y no hay quien lo pueda declarar al rey, salvo los dioses cuya morada no es con la carne" ["cuya morada no está entre los hombres" RV 1995] (Daniel 2:11) El concepto pagano de "Dios" requiere que esté alejado de los hombres. No puede tener nada que ver con la "carne". Ese concepto ha llegado hasta el cristianismo nominal de hoy día, que considera que Cristo, a fin de poder salvarnos, tenía que tomar una naturaleza humana singular, diferente y superior a la nuestra. Sin embargo, en Gálatas 3:13 leemos acerca del verdadero Cristo: "Cristo nos redimió de la maldición de la Ley, haciéndose maldición por nosotros" En otros lugares leemos que se hizo carne, se hizo bajo la ley, se hizo pecado, etc. El verdadero Cristo hace su morada entre nosotros, los hombres: "Entonces el rey Nabucodonosor se espantó, se levantó apresuradamente y dijo a los de su consejo: -¿No echaron a tres hombres atados dentro del fuego? Ellos respondieron al rey: -Es verdad, oh rey. Y él dijo: -Sin embargo, yo veo cuatro hombres sueltos, que se pasean en medio del fuego sin sufrir ningún daño; y el aspecto del cuarto es semejante a un hijo de los dioses" (Daniel 3:24-25) "Emmanuel" no significa 'Dios con él' (con Cristo), sino "Dios con nosotros", puesto que Cristo era Dios y nos tomó a nosotros, a nuestra humanidad. Es nuestro privilegio tener a Cristo, no sólo junto a nosotros, sino en nosotros, incluso más cercano de lo que estuvo de los tres jóvenes hebreos en el horno de fuego: "Cristo en vosotros, la esperanza de gloria" (Col 1:27) "¿Cómo sabría el rey qué aspecto tendría el Hijo de Dios? En su vida y carácter, los cautivos hebreos que ocupaban puestos de confianza en Babilonia habían representado la verdad delante de él … habían hablado de Cristo, el Redentor que iba a venir; y en la cuarta persona que andaba en medio del fuego, el rey reconoció al Hijo de Dios" (EGW, Profetas y reyes, 374). 6. ¿Confió Daniel en su propia justicia, o se aferró al mensaje de la justicia por la fe? "Tuya es, Señor, la justicia, y nuestra la confusión de rostro que en el día de hoy lleva todo hombre de Judá" (Daniel 9:7) "Sacaron, pues, del foso a Daniel, pero ninguna lesión se halló en él, porque había confiado en su Dios" (Daniel 6:23) Esta fue su plegaria: "No elevamos nuestros ruegos ante ti confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas misericordias" (Daniel 9:18) En Daniel 12:3 leemos: "Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad" Encontramos ahí relacionada la verdad de la purificación del pecado (los "entendidos" en el contexto de Daniel 12), con el mensaje de la justicia de Cristo. La purificación del santuario es el resultado: es el QUÉ. El mensaje de la justicia de Cristo es el método: es el CÓMO. La cruz no es el fin, sino el medio para lograr el fin: el borramiento del pecado, en preparación para la lluvia tardía, el sellamiento, el fin del tiempo de gracia, el tiempo de angustia y la segunda venida de Cristo. "Los que comen la carne y beben la sangre del Hijo de Dios sacarán de los libros de Daniel y el Apocalipsis la verdad inspirada por el Espíritu Santo. Pondrán en marcha fuerzas que no puedan ser reprimidas. Los labios de los niños se abrirán para proclamar los misterios que han estado ocultos de la mente de los hombres" (EGW, Testimonios para los ministros, 116). 7. Identificando la filosofía básica del enemigo. Por supuesto, nuestro enemigo es Satanás, y su institución en esta tierra es la Babilonia espiritual, con su capital en Roma. Ahora bien, ¿nos serviría de mucho saber quién es nuestro enemigo, si es que desconocemos cuál es su estrategia? ¿Por qué Babilonia es Babilonia? O bien: ¿por qué cayó la Babilonia espiritual? Daniel explica magistralmente el porqué, al describir la caída de la Babilonia literal. En Daniel 2 vemos a Nabucodonosor humillado ante el único Dios que revela secretos. En Daniel 3 lo vemos engreído, haciendo del metal de la cabeza (oro) toda una estatua, y mandando que se la adorara. En el capítulo 4 recibe una seria advertencia de parte de Dios, que no aprecia especialmente, o bien que olvida, ya que un año después dice: "¿No es esta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad?" (vers. 30) Pasó por la experiencia de vivir como un animal durante siete años, y aprendió la humildad, dando toda la gloria a Dios. Él mismo lo explica en el capítulo cuarto. En el capítulo 5 vemos a Belsasar, nieto de Nabucodonosor, engreído hasta entregarse a la burla sacrílega del Dios adorado en el templo de Jerusalem. Aparece el mensaje críptico en la pared y se pide a Daniel que lo interprete. El profeta, antes de interpretarlo, le recuerda la exaltación / humillación de Nabucodonosor, su abuelo, y le explica la razón de aquel mensaje terrible anunciando su caída (aquella misma noche) y la de Babilonia: "Tú, su hijo Belsasar, no has humillado tu corazón sabiendo todo esto, sino que contra el Señor del cielo te has ensoberbecido" (Daniel 5:22-23) Ese es el motivo de la caída de Babilonia: "Antes del quebranto está la soberbia, y antes de la caída, la altivez de espíritu" (Proverbios 16:18) Esa altivez, ese orgullo, es antagónico con el principio de la justicia por la fe: "Aquel cuya alma no es recta se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá" (Habacuc 2:4) Son conceptos mutuamente excluyentes: "¿Qué es la justificación por la fe? Es la obra de Dios que abate en el polvo la gloria del hombre, y hace por el hombre lo que este no puede hacer por sí mismo (EGW, Testimonios para los ministros, 456). Aparentemente, Babilonia -Belsasar- no tenía un problema de autoestima baja, como tampoco el fariseo que oraba mirando al cielo dando gracias a Dios por no ser como los demás. En contraste, cualquier sanador del alma babilónico (moderno) diría que el pobre publicano tenía un problema de baja autoestima. ¡Ni siquiera era capaz de levantar la vista! No obstante, Cristo afirma que fue él quien descendió justificado. "Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los que lloran, porque recibirán consolación" (Mateo 5:3-4) Hoy, como antaño, Satanás ofrece grandeza, honor y éxito a quien lo siga. Fomenta y premia la autoestima: el gran dios ajeno que está en su filosofía de base: 'Ámate a ti mismo'. Mediante la exaltación del yo se produjo su caída y expulsión del cielo; de esa misma manera logró la caída de Babilonia, y así procura introducir ese principio en el corazón del cristianismo mediante la psicología, que no quiere saber nada de Cristo crucificado, de la negación de uno mismo ni de la humildad (ver Mateo 16:21-24 para comprender en palabras de Jesús cuál es la estrategia básica de Satanás). Dios nos ha dado en Daniel una maravillosa revelación del modus operandi del enemigo de Dios y nuestro. "Estas comunicaciones que fueron dadas a Daniel debieran llenar nuestras almas de temor, de humildad y sepultar nuestro orgullo en el polvo" (EGW, Cristo triunfante, 336) 8. Actitud de Daniel en relación con su pueblo (Daniel 9) En una sola palabra, su actitud fue la de intercesión (o suplicación). Es lo que Dios desea y espera de cada uno de nosotros: "Orad a menudo. Rogad a Dios que os dé un espíritu de suplicación" (EGW, Testimonios vol. 5, 556). Empleando dos palabras, se puede definir la oración del capítulo 9 de Daniel como 'arrepentimiento corporativo'. 'Corporativo' se refiere a la relación que guarda cada miembro individual con el CUERPO (la iglesia) de Cristo. El 'arrepentimiento corporativo' es un tipo especial de arrepentimiento (individual) en el que quien confiesa INCORPORA a su arrepentimiento pecados cometidos por otros miembros que le son contemporáneos, o bien que lo precedieron en el tiempo, identificándose con ellos. Eso es exactamente lo que vemos en la oración de intercesión / confesión / arrepentimiento de Daniel, y la suya fue una oración que el Dios del cielo honró de forma inequívoca. "El profeta Daniel estaba muy cerca de Dios cuando lo buscaba confesando sus pecados y humillando su alma. No procuraba disculparse, sino que reconocía la plena extensión de su transgresión. En nombre de su pueblo, confesó pecados que él no había cometido" (EGW, A fin de conocerle, 237) "Daniel se identificó con los pecados de Israel y los confesó como propios" (EGW, Cristo triunfante, 336) Podemos ver el ejemplo contrario en Génesis 4:9 y en Mateo 23:30-35. 9. Esperanza en Daniel El clamor de los hijos de Dios siempre ha sido: "¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas…" (Apoc 6:10) Es una expresión paralela con la de Daniel 8:13: "¿Hasta cuándo durará la visión del sacrificio continuo, la prevaricación asoladora y la entrega del santuario y el ejército para ser pisoteados?" Así responde Daniel: "El Juez se sentó y los libros fueron abiertos" (7:10) "Hasta que vino el Anciano de días, y se dio el juicio a los santos del Altísimo; y llegó el tiempo, y los santos recibieron el reino" (7:22) "En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo. Será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen inscritos en el libro" (12:1) Literatura de Ellen White relativa al libro de Daniel Debe proclamarse un mensaje que despierte a las iglesias. Debe realizarse todo esfuerzo para dar la luz, no sólo a nuestro pueblo, sino también al mundo. Se me ha instruido que las profecías de Daniel y Apocalipsis debieran imprimirse en libros de tamaño reducido, con las explicaciones necesarias, y debieran enviarse a todo el mundo. Nuestro propio pueblo necesita que se ponga ante ellos la verdad con toda claridad. { CSI 521.3; CH.520.3 } El mensaje del tercer ángel es verdad, luz y poder, y el presentarlo de manera que produzca las debidas impresiones en el corazón debe ser obra de nuestras escuelas tanto como de nuestras iglesias, del maestro como del ministro. Los que aceptan puestos de educadores deben estimar cada vez más la voluntad revelada de Dios y presentada tan clara y notablemente en Daniel y el Apocalipsis. { EC 91.3; 6T.131.1 } Leamos y estudiemos el capítulo 12 de Daniel. Es una advertencia que todos necesitaremos comprender antes del tiempo del fin. -Manuscript Releases 15:228 (1903). { EUD 16.6; LDE.15.4 } Los predicadores deben presentar la segura palabra profética como fundamento de la fe de los adventistas del séptimo día. Deben estudiar detenidamente las profecías de Daniel y del Apocalipsis, y en relación con ellas las palabras: "He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo". { Ev 147.2; Ev.196.2 } {OE 154.1; GW 148.1} Se necesita un estudio mucho más profundo de la Palabra de Dios; especialmente los libros de Daniel y el Apocalipsis debieran recibir atención como nunca antes en nuestra obra. -Counsels to Editors, 45, 46 (1896). { Ev 420.2; Ev.577.1 } En el Apocalipsis todos los libros de la Biblia se encuentran y terminan. En él está el complemento del libro de Daniel. Uno es una profecía, el otro una revelación. El libro que fue sellado no fue el Apocalipsis, sino aquella porción de la profecía de Daniel que se refiere a los últimos días. El ángel ordenó: "Tú empero Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin." Daniel 12:4. { HAp 467.2; AA.585.1 } Todos deben comprender la necesidad de entender la verdad por sí mismos, individualmente. Debemos comprender las doctrinas que han sido estudiadas con cuidado y oración. Se me ha revelado que en nuestro pueblo existe una gran falta de conocimiento con respecto al surgimiento y el progreso del mensaje del tercer ángel. Existe una gran necesidad de estudiar el libro de Daniel y el libro de Apocalipsis, y de aprender cabalmente los textos a fin de saber qué se ha escrito. { 2MS 452.1; 2SM.392.1} A medida que nos acercamos al término de la historia de este mundo, las profecías registradas por Daniel exigen nuestra atención especial, puesto que se relacionan con el tiempo mismo en que estamos viviendo. Con ellas deben vincularse las enseñanzas del último libro del Nuevo Testamento. Satanás ha inducido a muchos a creer que las porciones proféticas de los escritos de Daniel y de Juan el revelador no pueden comprenderse. Pero se ha prometido claramente que una bendición especial acompañará el estudio de esas profecías. "Entenderán los entendidos" (Daniel 12:10), fue dicho acerca de las visiones de Daniel cuyo sello iba a ser quitado en los últimos días; y acerca de la revelación que Cristo dio a su siervo Juan para guiar al pueblo de Dios a través de los siglos, se prometió: "Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas." Apocalipsis 1:3. { PR 402.1; PK.547.2 } El mensaje del tercer ángel, la gran verdad probatoria para este tiempo, ha de enseñarse en nuestras instituciones. Es designio de Dios que por intermedio de ellas se dé esta amonestación especial, y rayos brillantes de luz resplandecerán sobre el mundo. El tiempo es corto. Los peligros de los últimos días están muy cerca y debemos velar y orar, estudiar y dar oído a las lecciones presentadas en los libros de Daniel y Apocalipsis. { 6TI 133.1; 6T.128.1 } La luz que Daniel recibió de Dios fue dada especialmente para estos postreros días. Las visiones que él tuvo junto a las riberas del Ulai y del Hidekel, los grandes ríos de Sinar, están hoy en proceso de cumplimiento, y todos los acontecimientos predichos pronto ocurrirán. { TM 113.1; TM.112.2 } Cuando los libros de Daniel y Apocalipsis sean mejor entendidos, los creyentes tendrán una experiencia religiosa completamente distinta. Recibirán tales vislumbres de los portales abiertos del cielo que se les grabará en la mente y el corazón el carácter que todos deben desarrollar a fin de comprender la bendición que será la recompensa de los de corazón puro. { TM 114.3; TM.114.3 } "Muchos serán limpios, y emblanquecidos, y purificados", "los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá". ¡Cuán cierto es esto! El pecado es la transgresión de la ley de Dios, y los que no acepten la luz con respecto a la ley de Dios no comprenderán la proclamación de los mensajes del primero, segundo y tercer ángeles. Al libro de Daniel se le quita el sello en la revelación que se le hace a Juan, lo cual nos permite avanzar hasta las últimas escenas de la historia de este mundo. { TM 115.3; TM.115.3 } ¿Tendrán en cuenta nuestros hermanos que estamos viviendo en medio de los peligros de los últimos días? Leed el Apocalipsis en relación con Daniel. Enseñad estas cosas. { TM 115.4; TM.115.4 } Estudiad el Apocalipsis en relación con Daniel, porque la historia se repetirá... Nosotros, con todas nuestras ventajas religiosas, debiéramos saber hoy mucho más de lo que sabemos. { TM 116.3; TM.116.3 } Dejad que hablen Daniel y el Apocalipsis, y digan cuál es la verdad. Pero sea cual fuere el aspecto del tema que se presente, ensalzad a Jesús como el centro de toda esperanza, "la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana". { TM 118.1; TM.118.1 } Luis Bueno, ene 2020