La iglesia en el desierto Estudio nº 18 Este estudio, junto a otros que lo siguen y anteceden, tiene por fin identificar a la única iglesia verdadera del tiempo del fin -nuestros días- a la luz de la revelación bíblica y del cumplimiento de sus profecías en la historia. El rasgo característico de esa iglesia es que posee un concepto verdadero del carácter de amor de Dios, y en consecuencia refleja ese amor de forma que el mundo pueda sentirse interpelado. Jesús dijo: Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros (Juan 13:34-35). El mundo no nos puede conocer por tener una doctrina pura, ya que en general ignora la verdad de las Escrituras. Pero en la manifestación práctica de esa doctrina, el mundo va a tener una evidencia que no podrá negar. No obstante, aun siendo la forma en que el mundo ha de conocer que somos discípulos de Cristo, el hecho de ser amables entre nosotros y con los demás NO define a la iglesia verdadera. Hay innumerables organizaciones que se dedican a la caridad y la ayuda social, y cuyos miembros se llevan razonablemente bien entre ellos. Muchas de esas organizaciones son ateas o no cristianas. Por otra parte, la beneficencia ha sido frecuentemente la coartada del falso cristianismo, incluso del falso cristianismo perseguidor. Los discípulos de Cristo se caracterizarán por buscar primeramente el reino de Dios y su justicia. Su reino no es de este mundo, y sus acciones no estarán centradas en el bienestar temporal de un mundo que sabemos condenado, sino en la salvación de la destrucción y ruina que se avecinan, en la preparación para los cielos y la tierra nueva. En esa obra no estará ausente el cuidado de los desfavorecidos, pero esa no será la actividad central. Satanás mezclará de tal forma sus engaños con la verdad, que surgirán asuntos secundarios para distraer la atención de la gente del tema principal: la prueba que ha de sobrevenir al pueblo de Dios en estos últimos días. Sé por la luz que Dios me ha dado, que el mensaje del evangelio para este tiempo se está dejando de lado para realizar la obra en favor de los menos favorecidos. Esta obra se está convirtiendo en la actividad predominante en este tiempo, pero Dios no ha dispuesto que sea así (14MR 160.2). Lo que define a la iglesia verdadera es su credo y su misión. La define su enseñanza, su adhesión a la doctrina pura de Cristo según la Biblia, que se manifestará necesariamente en una vida como la de Cristo y en la predicación de Cristo. Tenemos resumido el credo en las 28 doctrinas, y la misión en el mensaje de los tres ángeles. La iglesia del Dios viviente se caracteriza por ser columna y baluarte de LA VERDAD. Para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad (1 Timoteo 3:15). Si esto enseñas a los hermanos serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido (1 Timoteo 4:6). Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello (1 Timoteo 4:16). Cualquiera que se extravía, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ese sí tiene al Padre y al Hijo (2 Juan 1:9). Todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación (2 Corintios 5:18-19). Observa en qué consiste el ministerio que Dios nos ha encomendado ("el ministerio de la reconciliación"): consiste en "la palabra de la reconciliación". En la reunión pasada estudiamos la gran apostasía del cristianismo en el siglo III-IV, la falsa conversión del emperador Constantino (en Occidente) junto a Licinio (Oriente), y el surgimiento del papado: la configuración de la iglesia-estado de la Edad Media, con su corrupción y ocultamiento de la verdad, y su inevitable derivada: la persecución. Una doctrina corrupta, un concepto falso sobre Dios, lleva siempre a un desempeño corrupto. De igual forma, una doctrina pura lleva a una vida de pureza y servicio a Dios y al prójimo. Prestemos atención a estos tres conceptos, que no son secuenciales, sino visiones parciales de un todo progresivamente más amplio, o bien más concreto: • La iglesia del desierto • La iglesia en el NT • La iglesia remanente en general 1-La iglesia en el desierto (538-1798): en este estudio se refiere a la iglesia del NT, que fue perseguida por el falso cristianismo aliado con los poderes civiles: la iglesia-estado. Coincide en parte con la Edad Media (del siglo V al XV; del 476: caída del Imperio romano de Occidente, al 1492: descubrimiento de América, o bien al 1453: caída del Imperio bizantino, fin de la guerra de los Cien Años, invención de la imprenta con su Biblia de Gutenberg). Luego veremos que "la iglesia en el desierto" no se limita al NT. 2-La iglesia en el NT: abarca desde la iglesia apostólica a la iglesia remanente del tiempo del fin. En medio de un falso cristianismo (falso judaísmo en el AT), Dios siempre ha tenido un remanente fiel a quien él reconoce, una sola iglesia denominada que lo representa, si bien el Señor tiene verdaderos hijos suyos en todas las iglesias, y también en cualquier lugar fuera de ellas. El propio concepto de iglesia no se circunscribe al NT. En contra de lo que pretende el sistema papal, la iglesia no es una creación que parte o se funda en Pedro (el "primer papa" según constituyó Pío IX en el primer concilio Vaticano, en 1896). Este es aquel Moisés que estuvo en la congregación [ekklesía] en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres, y que recibió palabras de vida que darnos (Hechos 7:38). El traductor no quiso traducir el texto como iglesia, tal como hizo en las otras ocasiones en que aparece en el NT, y tradujo en su lugar la palabra inespecífica "congregación", evitando que quien lee la Biblia comprenda que la iglesia ya existía en el AT. También en el caso de los israelitas que cita ese texto, el desierto fue el lugar de acogida para una iglesia que había sido oprimida (en Egipto). Tal como sucede en Apocalipsis 12, también la iglesia del AT en la travesía del desierto tuvo que enfrentarse al peligro de la inundación (Mar Rojo y Jordán). Aquel desierto fue también un lugar en el que la iglesia pudo aprender importantes lecciones, pudo purificarse del error y avanzar en el conocimiento santificador de Dios. De hecho, "desierto" ha quedado para la historia sagrada como un símbolo del arrepentimiento (Juan Bautista; ver también Oseas 2:14-16) y de preparación para una misión especial (Moisés en Madián, Jesús). 3-La iglesia remanente. Será el tema del próximo estudio. Hoy sólo la comenzamos a identificar. Dios siempre ha tenido un pueblo remanente. El hebreo del AT usa tres palabras para referirse a ese concepto: peleta, saar (o seryt) y yatar: Hijos de Israel, volveos a Jehová el Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, y él se volverá al remanente [peleta: lo que escapa] que ha quedado [saar: lo que queda] de la mano de los reyes de Asiria (2 Crónicas 30:6). El contexto de del texto precedente es el ataque de los reyes de Asiria a Israel (el remanente fue Judá, la única tribu que siguió funcionando como nación). Años más tarde Senaquerib atacó al reino del Sur (Judá) tomando casi todas sus ciudades, pero con una notable excepción: Jerusalén: Lo que hubiere escapado [peleta], lo que hubiere quedado [saar] de la casa de Judá, volverá a echar raíces abajo y llevará fruto arriba. Porque saldrá de Jerusalén remanente [saar, seryt] (2 Reyes 19:30-31). A propósito del remanente es interesante el diálogo de Elías con su pueblo y con Dios, en el episodio del Carmelo: Elías volvió a decir al pueblo: Sólo yo he quedado [yatar: que perdura o persevera] profeta de Jehová; mas de los profetas de Baal hay cuatrocientos cincuenta hombres (1 Reyes 18:22). [Elías]: Los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado [yatar] (1 Reyes 19:14). [El Señor]: Yo haré que queden[saar] en Israel siete mil cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron (1 Reyes 19:18). Es fácil ver que las tres palabras están relacionadas. Una de ellas (yatar: "perseverancia") nos recuerda particularmente un texto que identifica a la iglesia remanente del tiempo del fin: Aquí está la perseverancia [hupomoné] de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús (Apocalipsis 14:12; RV 1995). Es como si dijera: 'Aquí está el remanente: lo que queda, el resto, los que han escapado' de la apostasía generalizada. En el NT también se expresa con varias palabras el concepto de remanente: Isaías clama tocante a Israel: Si fuere el número de los hijos de Israel como la arena del mar, tan sólo el remanente [katáleimma] será salvo (Romanos 9:27). En la escritura el AT que cita Pablo, se emplea la palabra saar (Isaías 10:22). En referencia al episodio del Carmelo, Pablo escribió: Me he reservado [kataleípo] siete mil hombres que no han doblado la rodilla delante de Baal. Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente [leímma] escogido por gracia (Romanos 11:4-5). En Apocalipsis: Sé vigilante, y afirma las otras [loipoí: resto de] cosas que están para morir; porque no he hallado tus obras perfectas delante de Dios (Apocalipsis 3:2). Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto [loipoí] de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo (Apocalipsis 12:17). Apocalipsis 12 inicia una nueva línea de profecía que continúa hasta el final del libro. El capítulo 12 termina con la iglesia remanente del tiempo del fin, ese el capítulo retrocede en el tiempo, incluso hasta el momento de la rebelión de Lucifer en el cielo, a fin de que se pueda identificar la iglesia verdadera -perseguida-, así como a su perseguidor implacable. Se presenta a la iglesia como a una "mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies" (vers. 1). Está revestida de Cristo, el sol de justicia (Malaquías 4:2), y está apoyada en el reflejo de Cristo según el sistema simbólico que ilustraba el santuario terrenal, de la forma en que la luz de la luna refleja la del sol. Se la describe como a punto de dar a luz, y teniendo finalmente un hijo varón que fue arrebatado para Dios y su trono (vers. 5). Se trata sin duda de la iglesia de Cristo en todas las edades, AT y NT. El hijo varón que da a luz se refiere al nacimiento en esta tierra de Dios hecho hombre, a quien el dragón quiso destruir (matanza de Herodes a los bebés por debajo de dos años). Se identifica claramente cuál es el poder perseguidor: el "dragón" (vers. 3-4), que resulta ser "la serpiente antigua que se llama Diablo y Satanás" (vers. 9). ¡Ahí no hay ninguna ambigüedad! Si la interpretación de alguno de los símbolos resulta clara, es esta. De lo que leemos en el versículo 4 aprendemos algo importante: no fue el dragón personalmente quien procuró matar al Hijo varón. Satanás, el Diablo, actúa mediante sus intermediarios delegados en esta tierra. No se da a conocer abiertamente. En ocasiones los intermediarios son los poderes de este mundo, como fue el caso con Herodes -Roma en su fase pagana-; pero en otras ocasiones se oculta de forma más sigilosa e imperceptible, operando mediante… ¡la iglesia!, la iglesia falsa que dice representar a Cristo. Eso sucedió claramente en la propia crucifixión de Jesús y en la Edad Media. Pero hay más: todo el que no esté entregado totalmente a Cristo acabará inevitablemente siendo un agente del dragón, y un superagente en el caso de militar, o de haber pertenecido a la iglesia remanente. Estos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia, cuyo fin será conforme a sus obras (2 Corintios 11:13-15). Hay otro aspecto interesante respecto a la ira del dragón contra la mujer. Leemos en el versículo 4 que el dragón se paró delante de la mujer con la intención de devorar al hijo de la mujer. Su ira iba dirigida primariamente al Hijo: su gran rival desde antes que viniera a este mundo; el objeto de su odio, celos y envidia. Pero más adelante leemos: Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer (Apocalipsis 12:17). El objeto primario de la ira de Satanás es Cristo. Su ira hacia nosotros, hacia su iglesia, es en realidad una pasión derivada. Nos persigue porque odia a Cristo. Es su forma de ejercer la violencia contra el Príncipe de paz, contra el que es la Verdad. Ocasionalmente oímos noticias de un padre que desarrolló odio mortal hacia su esposa, pero que no pudiendo agredirla a ella, descarga su pasión matando a hijos de esta, o incluso de ambos. Es su forma de procurar atormentar a la esposa odiada, procurando destruirla anímicamente a base de privarla de lo que más ama. Se lo conoce como violencia vicaria. Es el caso del dragón. Persigue a la iglesia verdadera porque es la iglesia de Cristo, y la persigue mediante otra "iglesia" de la que él -no Cristo- es la cabeza. Actuó así en el nacimiento de Cristo en esta tierra mediante Roma pagana, y 33 años después -en la crucifixión-estando Roma pagana asociada a la iglesia apóstata del sanedrín. Lo volvió a hacer en la Edad Media mediante Roma papal, una iglesia-estado, la "abominación" de una iglesia que recurre al poder civil para implementar la persecución. Y nos interesa comprenderlo porque sabemos que se va a repetir. Episodios recientes nos hacen ver cómo países distantes en ideología, cultura y religión son capaces de hacer frente común ante quien perciben como una amenaza, aplicando primeramente la técnica de no permitirle "comprar ni vender" y luego la fuerza coercitiva hasta donde sea posible o prudente. Evidentemente, la iglesia remanente no posee ni conoce recursos disuasorios o coercitivos: su única arma "nuclear" es el amor de Cristo, y su único objeto la gloria de Dios, lo que ciertamente no resulta intimidador para las naciones, especialmente al estar dominadas por el príncipe de este mundo. Ya hemos visto que el dragón no actúa directamente, sino mediante sus agentes. Durante el período en que la iglesia debió estar confinada, ocultada en el desierto en la época del NT, el principal agente, el sistema al que el dragón dio autoridad, sometía a torturas inhumanas a los fieles seguidores de Dios por el gran pecado de tener una Biblia, leerla, creerla o propagarla. Es la historia de los Valdenses, Cátaros, Hugonotes, etc. Pero ese sistema, ese cristianismo popular, perseguía con el pretexto de procurar la salvación de las "almas" de los "herejes" aun si los desposeía y les destruía el cuerpo y la vida. Por desgracia, a los agentes del dragón les resulta muy posible profesar amor con los labios y al mismo tiempo albergar locura en la cabeza y odio en el corazón, y ejercerlo si cuentan con el poder del brazo civil. Si resulta fácil identificar al dragón en Apocalipsis 12, da algo más de trabajo identificar al instrumento mediante el cual persiguió a la mujer -la iglesia pura que tuvo que huir al desierto-. Es importante identificarlo, ya que será el mismo que reedite la persecución mediante una alianza entre el cristianismo apóstata y el poder civil, tal como vemos en la primera bestia de Apocalipsis 13 (que también tiene siete cabezas, diez cuernos y un componente de blasfemia como el dragón de Apocalipsis 12). Esa bestia se asociará a la segunda bestia de Apocalipsis 13, la que sube de la tierra, la encargada de hacer la imagen de la primera bestia cuya cabeza fue herida en 1897. La acción de esa segunda bestia logrará que sane la herida de muerte de la primera bestia (papado), recuperando así su capacidad perseguidora por un corto tiempo: el tiempo que está precisamente ante nosotros. La Biblia caracteriza también a esa segunda bestia como el "falso profeta" (Apocalipsis 13:14 y 19:20), en referencia al protestantismo caído de Estados Unidos. Al dragón "bermejo" se lo describe como teniendo siete cabezas y diez cuernos en ese contexto de la mujer huyendo al desierto (Apocalipsis 12:3). Ese es -el dragón, Satanás- el poder que está detrás, pero ¿cuál es el instrumento, el agente humano que utiliza? El instrumento, el poder religioso que cabalga sobre el dragón, lo encontramos identificado en los versículos que siguen a este: Me llevó en el Espíritu al desierto; y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos (Apocalipsis 17:3). No hay duda de que se trata de la misma profecía. El resto del capítulo explica quién es ese agente humano delegado del dragón: Babilonia (espiritual), la madre y sus hijas. No es el conjunto de líderes o regímenes políticos dictatoriales, corruptos, opresores o genocidas, tal como propone la teosofía y el espiritismo (también la iglesia emergente como digna discípula del mismo). Babilonia la madre es el poder religioso que oprimió a los verdaderos cristianos en la Edad Media. Ahora será asistida eficazmente por Babilonia la hija, y tras reeditar el binomio iglesia-estado mediante el país que lidera al mundo económica y militarmente -el equivalente al Imperio romano de la Edad Media-, volverá a perseguir a los verdaderos cristianos por un corto período de tiempo antes de ser finalmente destruida cuando sea liberado el pueblo de Dios (Daniel 12:1). En resumen, el principal poder perseguidor será el mismo que persiguió a la iglesia del desierto en la Edad Media y hasta cerca de 1798, momento en que recibió su herida de muerte. Apocalipsis lo llama "la bestia". Será ayudado por los herederos de la Reforma que desde Europa fueron a Estados Unidos huyendo de la institución papal ("la bestia"), y serán ayudados por el poder civil de la nación que acogió a esos verdaderos protestantes, que ahora han dejado de serlo y se han acercado a Roma. Apocalipsis dice que estos dos harán "la imagen de la bestia", identificando el exprotestantismo de Estados Unidos con "el falso profeta". Se tratará de una reedición de la iglesia-estado. Para quienes conocemos las profecías ha parecido interesante recordar las razones bíblicas para identificar al instrumento humano que el dragón usó y usará. Necesitamos saber leer la actualidad a la luz de la profecía, y podemos tener la absoluta confianza de que es Dios -no los caprichos y ambiciones humanas, políticas, militares o religiosas- quien dirige y controla los acontecimientos, y que podemos ponernos confiadamente en sus manos. Y de acuerdo con eso, podemos dar confiadamente el último mensaje de amor y misericordia al mundo, un mensaje que revele el auténtico carácter de amor de Dios, amor que comprende tanto su misericordia como su justicia, y que incluye un mensaje de llamado al arrepentimiento y una advertencia, un componente de premura tal como sucedió en el diluvio. La obra benéfica estará ahí incluida, pero no como objetivo primario. Si Noé se hubiera centrado en la obra benéfica en detrimento de la construcción del arca y de la predicación / amonestación, no habría cumplido la misión que Dios le encomendó (aun si hubiera hecho crecer a la iglesia en número). Para el interés, tanto del estudiante no versado en la profecía como del nuestro, es interesante observar que Dios, a lo largo de la historia, ha propiciado sucesivos episodios que han despertado a su iglesia y que la han renovado, dejando a un lado a quienes se negaron a recibir la luz creciente de la verdad, y suscitando un remanente fiel que le siguió. Sucedió con el diluvio. Sucedió con Israel y con Judá. Sucedió con la iglesia apostólica. En todos los casos hubo un zarandeo, una purificación y se suscitó un remanente. Pero por desgracia, en todos los casos se produjo también una posterior degradación y conformidad con el mundo al alejarse de Dios, al no avanzar en la luz y al no retener la luz recibida ni hacerla brillar. Esto último sucedió con el diluvio, sucedió con Israel y Judá, y con la iglesia apostólica. Por desgracia, sucedió también con la Reforma protestante del siglo XIV-XVI. A finales del siglo XIX, el movimiento de la Reforma se había fragmentado en innumerables denominaciones, cada una de ellas conservando algún aspecto de la verdad, y conservando también algunos de los errores heredados de la Iglesia católica con su bagaje pagano (falso concepto agustiniano sobre el pecado, falso concepto de la humanidad del Salvador, falso concepto del sábado como sello del pacto de la salvación por la gracia, falso concepto de la naturaleza del hombre, etc). Y todas ellas negándose a proseguir en la reforma, negándose a avanzar en la luz. No sólo terminaron en el estancamiento, sino que retrocedieron hasta el punto de aceptar la visión profética de la Iglesia católica sobre "la bestia", el "hombre de pecado" y el "anticristo", identificándose de tal forma con el catolicismo, que declararon (recientemente) de forma explícita haber cesado en su protesta. Lo dicho es cierto de todas las denominaciones protestantes, meno de una de ellas, menos de un resto, un remanente surgido en Estados Unidos a finales del siglo XIX de entre muchas denominaciones protestantes, que al principio fue un movimiento, y hoy una iglesia mundial: la Iglesia adventista del séptimo día, una iglesia cuyo surgimiento cuenta con respaldo profético, una iglesia que ha perseverado en la reforma, que sigue siendo protestante (la única que continúa siéndolo), que guarda los mandamientos de Dios y tiene el testimonio de Jesucristo. Respecto a "los mandamientos de Dios": de ninguna iglesia se puede decir que esté guardando los mandamientos de Dios si guarda sólo nueve de los diez. Cuando se deja de obedecer uno de los mandamientos, especialmente si se trata del mandamiento sobre el sábado, resulta imposible la obediencia de cualquiera de los demás, ya que la motivación deja de ser el amor a Dios y la fe en él, la lealtad hacia él. Respecto a que "tiene el testimonio de Jesucristo" (Apocalipsis 12:17): gramaticalmente su puede entender como el testimonio que los cristianos llevamos respecto a Cristo, o bien al testimonio que se origina en Jesús, para revelarlo a su iglesia mediante los profetas (siendo Juan uno de ellos). El contexto aclara que Apocalipsis 12:17 se refiere lo segundo. El texto que habla del "siervo Juan", quien fue profeta. La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan, que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto (Apocalipsis 1:1-2). Yo me postré a sus pies para adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía (Apocalipsis 19:10). Me postré para adorar a los pies del ángel que me mostraba estas cosas. Pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas (Apocalipsis 22:8-9). Observa el paralelismo: • "tus hermanos que retienen el testimonio de Jesús" • "tus hermanos los profetas" Eso confirma que "el testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía". Es decir: tener el testimonio de Jesucristo es tener profeta, tener el don de profecía, como es el caso de la iglesia remanente del tiempo del fin. La característica por la que se nos acusa de ser una secta es precisamente uno los criterios que ha de cumplir (y cumple) la verdadera iglesia remanente, la que ha avanzado en la luz y la única que sigue siendo protestante. Pero nuestra protesta no es exactamente contra el sistema papal ni contra el protestantismo caído: nuestra protesta es contra la presentación de una imagen distorsionada del carácter de Dios, de la Verdad (cosa que hacen ambas instituciones). Nota: Se oyen comentarios expresando sorpresa porque el mensaje dirigido a Sardis (iglesia de la Reforma), sea más negativo que el dirigido a Tiatira (iglesia en el período de la Edad Media). Respecto a la severidad del mensaje a Sardis (Reforma), período que solemos percibir como de gran avance respecto al catolicismo medieval, ya se ha comentado la rápida detención del crecimiento y la negativa a avanzar en la luz disponible, así como a desprenderse de los errores católico-paganos arrastrados. El estancamiento terminó inevitablemente en retroceso. De Sardis [Reforma] se dice: "Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, y estás muerto". Eso contrasta con el mensaje a Tiatira (Edad Media): "Yo conozco tus obras, y amor, y fe, y servicio, y tu paciencia, y que tus obras postreras son más que las primeras". ¿Era la iglesia papal mejor que la de la Reforma? Si bien es cierto que Tiatira abarca el período de la Edad Media, el mensaje no va dirigido al cristianismo popular de entonces (a la iglesia de Roma), de igual forma en que el mensaje a Laodicea no va dirigido a las iglesias que hoy componen Babilonia (la madre y las hijas), sino a la iglesia remanente de Dios en su estado carencial no reconocido. El mensaje a Laodicea se refiere a la iglesia remanente, a la Iglesia adventista del séptimo día, que está en peligro de repetir ese ciclo fatídico de renunciar a la luz acrecentada que Dios le dio en la década de 1888 (ver * al final), junto con la tentación a regresar a la situación del cristianismo popular, abandonando así el estandarte de iglesia remanente llamada a dar el último mensaje al mundo y a vencer como Cristo venció. La profecía indica claramente que tal no va a ser el caso. No va a repetir el ciclo implosivo, sino que va a cumplir la profecía de Apocalipsis 19:6-8. Va a ser una iglesia arrepentida y unida, lo que significa que en ella se van a repetir las escenas de persecución que son consustanciales a los que en el Señor quieran vivir piadosamente: Todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución (2 Timoteo 3:12). Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros (Mateo 5:10-12). Si el mensaje a Tiatira no va dirigido a la iglesia católica medieval, ¿a quién va dirigido ese mensaje de encomio? "La iglesia del desierto", y no la soberbia jerarquía que ocupaba el trono de la gran capital [Roma], era la verdadera iglesia de Cristo, la depositaria de los tesoros de verdad que Dios confiara a su pueblo para que los diera al mundo (CS 62.2; granate 70). (*) Se me preguntó entonces: 'Hermana White, ¿piensa que el Señor tiene nueva luz para nosotros como pueblo?' Respondí: 'Con toda seguridad. No es sólo que lo piense, sino que puedo hablar categóricamente. Sé que hay preciosa luz que ha de ser desplegada ante nosotros, si somos el pueblo que ha de resistir en el día de la preparación de Dios (The Ellen G. White 1888 Materials 219). Luis Bueno, 25 marzo 2022