1888 Re-Examinado

Capítulo 8

Un momento de crisis: la asamblea de la asociación general de 1893

La asamblea de la Asociación General de 1893 se sitúa en segundo lugar, en grado de importancia, a la de 1888 en lo que toca a determinar como el mensaje fue recibido. La teoría de la aceptación requiere esa opinión de la asamblea de 1893: "Fue realmente en la sesión de la Asociación General de 1893 que la luz sobre justificación por la fe pareció obtener su victoria máxima" (Christiano, p. cit., p. 241).

Debemos examinar los informes impresos de esa asamblea a fin de entender la naturaleza de esa "victoria". De acuerdo con el último testimonio perceptivo de Ellen White, la "victoria" obtenida al final fue la de Satanás (cf. 1SM 234, 235). La sesión claramente señaló la retirada del don celestial de la lluvia tardía. Incidentes en esa asamblea son de profundo significado para aquellos de entre nosotros que viven hoy.

Desde el inicio de la asamblea, el mensaje de 1888 fuera el tema de abrumadora importancia. Pocos meses antes, la ahora famosa declaración apareciera en la Review del 22 de Noviembre de 1892, que realmente había sido el "comienzo" del alto clamor. Esa declaración se asemejó a una bomba. Varios de los oradores pudieron hablar de poca cosa, excepto sobre ese importantísimo asunto. Aun algunos de la distante Australia sabían lo que estaba aconteciendo. A. T. Jones relató:

"Recibí una carta hace poco del hermano Starr, de Australia. Leeré dos o tres sentencias porque encajan bien en esta parte de nuestras lecciones: 'La hermana White declara que hemos estado en el tiempo de la lluvia tardía desde la asamblea de Minneapolis'". (GCB 1893, p. 377).

¿Podemos imaginar la agitación que prevaleció? Era natural que por detrás de la cuestión del recibimiento del mensaje de 1888 apareciera el bendito pensamiento de la breve vuelta de Cristo. A no ser desde el Clamor de la Media-Noche de 1844 había un gozo tan solemne calentado los corazones creyentes:

"Agradezcamos al Señor por aun estar lidiando con nosotros, para salvarnos de nuestros errores, salvarnos de nuestros peligros, mantenernos lejos de los caminos errados, y derramar sobre nosotros la lluvia tardía, para que podamos ser trasladados. Es eso lo que significa el mensaje -- traslación -- para vosotros y para mí". (ibíd., p. 185).

Sabían que el Señor en Su misericordia no retiraría la lluvia tardía hasta darle una razonable oportunidad de responder. Eso requeriría por lo menos algunos años después de 1888. Las palabras siguientes citadas en la asamblea expresan el principio de justicia y paciencia divinas:

"Dios probará a Su pueblo. Jesús lo soporta pacientemente, y no lo vomita de Su boca en un momento. Dijo el ángel: 'Dios está pesando a Su pueblo'. Si el mensaje hubiese sido de corta duración como muchos de nosotros suponíamos, no habría habido tiempo para desarrollar el carácter. Muchos cambiaron sus sentimientos, no con base en principio y fe, y este mensaje solemne y tremenda los inspiró. ... Él les concede tiempo para que la excitación desaparezca, y después los prueba para ver si obedecerán al consejo del Testigo Verdadero". (1T:186-187; GCB 1893, p. 179).

Previsión de Gran Peligro

Diferentes oradores sintieron que la luz sería retirada caso no actuasen luego. Así, tratar livianamente el ofrecimiento celestial significaría perderlo. Pocos meses antes de la Asamblea de 1893, Ellen White escribió:

"El pecado cometido en lo que tuvo lugar en Minneapolis permanece en los libros de registro celestiales, señalados contra los nombres de aquellos que resistieron a la luz, y permanecerán en registro hasta que una plena confesión sea hecha, y los transgresores se presenten en plena humildad delante de Dios. ... Y cuando esas personas sean probadas, y traídas nuevamente al polvo, el mismo espíritu será revelado. Cuando el Señor los ha probado suficientemente, si no se Le someten, Él retirará Su Espíritu Santo". (Carta O19, 1892).

En Minneapolis, ella había advertido que la negligencia de la luz que entonces brillaba sería una tragedia. El problema no era meramente la salvación personal de individuos que habían rechazado el mensaje. La cuestión escatológica de la lluvia tardía y del alto clamor estaba suspensa sobre el cuerpo eclesiástico colectivo:

"Aquí deseo deciros que una cosa terrible es, si Dios concede luz, y ella es impresionada sobre vuestro corazón y espíritu, ... porque Dios retirará Su Espíritu a menos que Su verdad sea aceptada". (Ms. 8, 1888, Olson, p. 264).

Los hermanos reunidos en la asamblea de 1893 estaban en una atmósfera de expectativa. La asamblea parecía cargada de solemnidad, en una percepción de que una decisión tremenda les sería impuesta. Con base en su elección rayaría la feliz mañana, o el retorno de la noche. Si Satanás pudiese "llevarlos a comprometerse con el lado errado, él trazó planes para conducirlos en una larga jornada", declaró Ellen White al presidente Olsen (Carta O19, 1892). Imaginen la tensión que dominaba aquella asamblea:

"Ahora el solemne pensamiento que me viene a la mente es que [Dios] se está impacientando, y no esperará mucho más tiempo por vosotros y por mí... No puedo alejarme de la idea de que este es un tiempo extremamente crítico para cada uno, personalmente... Me parece que exactamente ahora estamos haciendo decisiones que determinarán si prosiguiésemos con esta obra mediante el alto clamor y seremos trasladados, o si somos engañados por los ardides de Satanás y dejados en tinieblas... He tenido estos sentimientos durante el transcurso de esta asamblea". (W. W. Prescott, GCB 1893, p. 386).

A. T. Jones reconocía la seriedad sin precedentes de la cuestión en aquella reunión. Observen como su entendimiento trascendía la idea calvinista determinista de la voluntad soberana irresistible de Dios:

"Él ha tratado en estos cuatro años hacernos recibir la lluvia tardía, ¿y cuánto más tiempo irá esperar hasta que la recibamos? ...

"Y el punto básico es, algo está para ser hecho... Ese es el punto atemorizante en la situación de esta asamblea; es esto lo que empresta a esta reunión su carácter asustador. El peligro es que haya algunos aquí que han resistido por estos cuatro años, o tal vez que no hayan resistido por todo este tiempo, y que ahora irán ... dejar de recibirla en la medida en que el Señor lo concede, y serán pasados para atrás. Una decisión será tomada por el Señor, por nosotros mismos de hecho, durante esta asamblea". (ibíd., p. 377, énfasis añadido).

El presidente de la Asociación General, O. A. Olsen, también sintió que una cuestión crucial confrontaba a los delegados:

"Este lugar se está volviendo más y más solemne en virtud de la presencia de Dios. Presumo que ninguno de nosotros jamás estuvo en un tal tipo de reunión como experimentamos en esta ocasión. El Señor ciertamente vendrá muy en breve, y está revelando más y más cosas, cosas que hasta entonces no hemos apreciado o entendido tan plenamente. ...

"Me sentí muy solemne en la noche pasada. Para mi el lugar era terrible en función de la proximidad de Dios, en función del solemne testimonio que nos fue transmitido aquí... Algunos pueden sentirse tentados cuanto a la idea de que se hace referencia a Minneapolis. Se que algunos se han sentido ofendidos y tentados ante cualquier alusión a esta asamblea, y a la situación allí. Pero que se tenga en mente que la razón por que alguien así se sienta es un espíritu insumiso de su parte... La mera idea de que alguien es ofendido revela inmediatamente la simiente de la rebelión en el corazón". (ibíd., p. 188).

Hubo otras declaraciones hechas entre 1888 y 1893 advirtiendo que si la luz no fuese recibida, ocurriría un especioso desvío a una luz de oposición y a ideas apóstatas. Los delegados oyeron el siguiente mensaje de Ellen White:

"A menos que vigiléis y conservéis vuestras vestimentas inmaculadas del mundo, Satanás se colocará como vuestro capitán. ... Las palabras que el Señor envió serán rechazadas por muchos, y las palabras que los hombres hablen serán recibidas como luz y verdad. La sabiduría humana conducirá para lejos de la negación propia, de la consagración y planeará muchas cosas que tienden a dejar de ningún efecto los mensajes de Dios. No podemos con cualquier seguridad confiar en los hombres que no están en íntima ligación con Dios. Ellos aceptan las opiniones de hombres, pero no pueden discernir la voz del Verdadero Pastor". (ibíd., p. 237).

Menos de un año después de la Asamblea de Minneapolis había venido este mensaje:

"A menos que el poder divino sea traído a la experiencia del pueblo de Dios, falsas teorías e ideas erróneas dejarán las mentes cautivas, Cristo y Su justicia será removido de la experiencia de muchos, y su fe será sin poder o vida". (RH, 3 de Septiembre de 1889).

La falla en aceptar la luz traída por los mensajeros de Dios en Minneapolis resultaría en la aceptación de falsa luz traída por falsos mensajeros. Ella declaró:

"Falsas ideas que fueron en gran medida desarrolladas en Minneapolis no han sido enteramente desarraigadas de algunas mentes. Los que no emprendieron una obra integral de arrepentimiento bajo la luz que Dios se ha complacido en dar a Su pueblo desde aquel tiempo, no verán las cosas claramente, y estarán listos a llamar los mensajes que Dios envía un engaño". (GCB 1893, p. 184).

"¿Qué vendrá después? Esos mismos acogerán mensajes que Dios no envió, y así se volverán peligrosos a la causa de Dios en vista de establecer falsos padrones. ("A los Hermanos en Posiciones de Responsabilidad". ibíd., p. 182).

Lecciones de Israel "Escritas Para Nuestra Amonestación"

Sin duda, el mensaje de 1888 fue el maná celestial. Podemos aprender algo del simbolismo antiguo. Si Dios coloca un plato de comida delante de nosotros, tenemos que comerlo de inmediato, porque el alimento vitalmente nutritivo se descompone más rápidamente que el alimento desvitalizado. Había peligro en dejar el maná de 1888 "hasta el amanecer", pues él se descompondría:

"He aquí que os haré llover del cielo pan, y el pueblo saldrá, y cogerá diariamente la porción para cada día, para que Yo ponga a prueba se andan mi ley o no. ...

"Y díjoles Moisés: Nadie deje de él para la mañana siguiente. Ellos, sin embargo, no dieron oídos a Moisés, y algunos dejaron del maná para la mañana siguiente; sin embargo salieron bichos y olía mal (Éxodo 16:4, 19-20).

"Estamos viviendo en tiempos llenos de importancia para cada uno, luz está brillando en rayos claros y firmes a nuestro alrededor. Si esta luz es debidamente recibida y apreciada, ella será una bendición para nosotros y otros; pero si confiamos en nuestra propia sabiduría y fuerza, o en la sabiduría y fuerza de nuestros semejantes, ella se transformará en un veneno". (TM:385, énfasis añadido).

Aun en la misma Minneapolis, el profeta vio ese tremendo peligro. Aquí está una pista de la trágica falla final del mensaje y de los mensajeros:

"Los que no han estado cavando más y más profundamente en la mina de la verdad dejarán de ver cualquier belleza en las cosas preciosas presentadas durante esta Asamblea. Cuando la voluntad es inmediatamente puesta en porfiada oposición a la luz concedida, es difícil someterse aun bajo la convincente evidencia que ha estado en esta asamblea [de 1888]. ...

"Si negligenciamos caminar en la luz dada, ella se nos volverá en tinieblas; y la oscuridad es proporcional a la luz y privilegios que no hemos aprimorado". (Ms. 8a, 1888; Olson, pp. 279-280, énfasis añadidas).

Hablando aun del mensaje de 1888 y de los "mensajeros de Dios", ella declara que el enemigo de la obra de Dios empleará ministros y líderes no santificados. Ella sentía la realidad del conflicto espiritual mortal:

"Ministros no santificados están uniendo fuerzas contra Dios... Aun cuando profesamente reciban a Cristo, ellos abrazan a Barrabás, y por sus acciones dicen: "No este hombre, sino Barrabás"... Satanás se ha jactado de lo que puede realizar... Él dice: "Saldré y seré un espíritu engañador para engañar a los que pueda"... Sea el hijo del engaño y falso testimonio acatado por una iglesia que ha tenido gran luz, gran evidencia, y esa iglesia descartará el mensaje que el Señor ha enviado, y recibirá las más irrazonables afirmaciones y falsas suposiciones y falsas teorías. ...

"Muchos se colocarán en nuestros púlpitos con la tea de la falsa profecía en las manos, encendidas por la tea infernal de Satanás. Si dudas e incredulidad son acatadas, los ministros fieles serán removidos del medio del pueblo que juzga saber tanto". (TM:409-410).

Solamente pocos meses antes de la Sesión de 1893 vino esta innegable palabra:

"La iglesia primitiva fue engañada por el enemigo de Dios y del hombre, y la apostasía fue traída a las filas de aquellos que profesaban el amor de Dios; y hoy, a menos que el pueblo de Dios despierte del sueño, será atrapado desprevenido por los engaños de Satanás. ...

"Los días en que vivimos son solemnes y llenos de peligro. ...

"Sin la iluminación del Espíritu de Dios, no seremos capaces de discernir la verdad del error, y caeremos bajo las tentaciones y engaños magistrales que Satanás acarreará sobre el mundo". (RH, 22 de Noviembre de 1892).

El enemigo emplearía su habilidad para "tentar todo engaño posible", presentando el error en el disfraz de verdad presente, de modo que no seríamos "capaces de discernir la verdad del error". Los delegados atravesarían una línea divisoria oculta y fatal en la Asamblea de 1893. Pocos meses antes de reunirse, la mensajera del Señor le escribió al presidente de la Asociación General de su exilio australiano:

"Deseo apelar a nuestros hermanos que se reunirán en la Asamblea de la Asociación General que atenten al mensaje dado a los laodiceanos. Que condición de ceguera es la de ellos; este asunto [el mensaje de 1888] ha sido traído a vuestra atención vez tras vez; pero vuestra insatisfacción con vuestra condición espiritual no ha sido suficientemente profunda y penosa para operar una reforma... La culpa del engaño propio yace sobre nuestras iglesias. La vida religiosa de muchos es una mentira...

"Tengo profundo sufrimiento de corazón porque he visto cuan prontamente una palabra o acción del Pastor Jones o Pastor Waggoner es criticada... Cesad de observar a vuestros hermanos con sospecha... Hay muchos en el ministerio que no tienen amor por Dios o por sus semejantes. Están adormecidos, y mientras duermen, Satanás está sembrando su cizaña". (Carta O19, 1892).

Varios escritores han comparado la experiencia del antiguo Israel en Cades-Barnea con nuestra historia de 1888. Pero no ha sido reconocido que la Asamblea de 1893 es un moderno correspondiente de la tentativa de Israel después de Cades-Barnea de subir y capturar la "tierra prometida". Israel estaba bajo la falsa excitación y entusiasmo de un arrepentimiento superficial, y la moderna reedición está transparentemente documentada en el mismo Bulletin [Boletín] de 1893:

Caleb y Josué llevaron este mensaje a Israel:

"Si el Señor se agrada de nosotros, entonces nos hará entrar en esa tierra, y nos la dará; tierra que mana leche y miel. Tan solamente no seáis rebeldes contra el Señor, y no temáis el pueblo de esa tierra. ... El Señor está con nosotros. ... A pesar de eso toda la congregación dijo que los apedreasen ". (Números 14:7-10; comparar con 5T:383).

Más tarde, después de evidenciarse que el pueblo se había verdaderamente rebelado, el Señor fue forzado a decretar un retorno al desierto: "Tendréis experiencia de Mi desagrado". Pero Israel suponía que su confesión superficial ("hemos pecado"), y su arrepentimiento superficial ("y el pueblo se contristó mucho") habían asegurado una reversión de la sentencia divina, y que podían ahora prontamente vencer a sus enemigos.

En su entusiasmo, ellos interpretaron fuera de contexto el mensaje anterior de los dos espías fieles: "El Señor es con nosotros; no os temáis". El pueblo presumía que eso aun sería verdad después de un arrepentimiento superficial haber dejado su persistente rebelión sin ser afectada. Juzgando que el Señor estaba aun "con" ellos, y sin contrición, presuntuosamente se lanzaron en lo que confiadamente juzgaban sería su experiencia de "alto clamor" para conquistar Canaán.

Moisés trató de disuadirlos, diciéndoles que el mensaje que Caleb y Josué les diera antes de su rebelión no se trataba más de verdad presente. "No subáis, pues el Señor no estará en medio de vosotros", él clamó (verso 42).

El esfuerzo de Israel fue un desastre. En verdad, el Señor no estaba con ellos en la conquista de Canaán. Pero Él no los iría a olvidar. Aun estaría con ellos en un programa de cansadora y desgastante jornada por el desierto hasta que la generación entera de no creyentes pereciese. Así, finalmente ellos volvieron.

El entusiasmo despertado al final de la Asamblea de la Asociación General de 1893 no representó la "victoria máxima" del mensaje de la justicia de Cristo que teníamos supuesto. Antes, fue claramente una falsa excitación sin verdadera contrición y arrepentimiento. Nuestra historia ha demostrado que fue un fracaso, pues el alto clamor no se manifestó después de aquella reunión.

La Iglesia Adventista del Séptimo Día es verdaderamente el moderno Israel y el Señor ha estado con nosotros. Él no nos olvidó más de lo que habría olvidado al pueblo de Israel en Cades-Barnea. Pero Él ha estado con nosotros como una columna de nube de día y un pilar de fuego a la noche en décadas de cansador vagar por el desierto, no en un programa de conquista de "Canaán" en el poder del "alto clamor". Esa experiencia es aun futura para la iglesia remanente, así dejada por nuestra incredulidad en el pasado. El propósito de Dios tuvo que ser alterado.

Precisamos considerar la evidencia en registro.

Los Estudios de A. T. Jones

Los veinte y cuatro estudios de A. T. Jones sobre "El Mensaje del Tercer Ángel" no presentan indicios de que él fuese una persona amarga, argumentativa o un mal cristiano.

Su estilo era la propia simplicidad, y su metodología era la esencia de la bondad fraternal. Él nunca se elevó arriba de las personas y siempre hablaba de "nuestras" fallas, "nuestra" incredulidad, "nuestra" necesidad del Señor y con frecuencia se incluía específicamente como siendo el más necesitado y el más desamparado.

Leemos sus sermones en vano procurando evidencia para apoyar las acusaciones de nuestros historiadores de que él era "neurasténico", "daba justa causa para resentimiento", era de una "personalidad ... polemista", "crítico", despertaba "rencores" de personalidad, era arrogante o hacía "declaraciones extremadas" o "pronunciamientos místicos". Esos escritores habían inventado esas ideas, o, en la mejor de las hipótesis, habían distorsionado la verdad. El falso juicio ha sido oficialmente publicado a respecto de un humilde siervo a quien el Señor identificó como "Su mensajero".

Sus sermones de 1893 están relatados en el Bulletin aparentemente sin omisiones o cambios editoriales. Una reimpresión apropiada publicada por la Asociación General y por el Seminario de una selección de esos veinte y cuatro sermones convencería a muchos de entre nuestro pueblo hoy de que allí está el más simple e inspiradora enseñanza del "tercer mensaje angélico en verdad" que hemos oído por un siglo. La actuación del Espíritu Santo es evidente.

Hablando de Minneapolis, él revelaba una mente humilde. Reconocía la necesidad de hablar francamente, pero es difícil ver como alguien podía haber levantado la cuestión con mayor tacto, más bondad, más amor, que lo que él hizo.

El secretario de la Asociación General, Dan T. Jones, le escribió a un amigo sobre él: "Su predicación práctica parece muy tierna y siente profundamente todo cuanto dice" (carta a J. W. Watt, 1º de Enero de 1889). En 1890 Ellen White también dijo que se alegraba con su espíritu humilde: "El hermano Jones habló con mucha claridad, y sin embargo de modo tierno" con respecto al evento de 1888 (Carta 84, 1890).

Ahora ella estaba exilada en Australia y Waggoner fuera para Gran-Bretaña; Jones es dejado virtualmente sólo:

"Y ahora vimos ... al estudio de esta parte del asunto que os afecta directamente como individuos. ... Para mi esta lección y la próxima son las más temibles de todas a las que me he dedicado. No las escogí, y las temía ... pero ... no sirve de nada que ... consideremos estas cosas livianamente ... con ojos cerrados, ignorando cual es nuestra condición. ...

"Os pido ahora, para comenzar, que no me situéis aquí como alguien separado de vosotros, y arriba de vosotros, como si yo estuviese hablando de arriba hacia abajo, excluyéndome de las cosas que pueden ser presentadas. Estoy con vosotros en todas esas cosas. Yo, con vosotros, tan ciertamente y en la misma proporción, carezco de estar preparado para recibir lo que Dios nos ha concedido, como cualquier otra persona sobre la faz de la tierra. Así os pido que no me separéis de vosotros en esta cuestión. Y si veis faltas que habéis cometido, veré faltas que yo he cometido, y, por favor, no me culpéis como si yo os estuviese juzgando, o encontrando falta en vosotros... Lo que deseo, hermanos, es simplemente buscar a Dios con vosotros, de todo corazón (Congregación -- "amén") y hacer con que todo el resto salga del camino, para que Dios pueda darnos lo que Él tiene para nosotros". (GCB 1893, pp. 164-165).

Sus enseñanzas eran claras, sin inclinaciones al misticismo o extremismo. Si para nosotros hoy parecen incomunes, es porque hemos hoy empleado tanto espadas ciegas que la espada desnuda de la Palabra y del Espíritu puede parecer especialmente aguda.

Sus declaraciones con respecto a obras eran equilibradas. No fue sino después de esa asamblea (9 de Abril) que Ellen White encontró necesario advertirlo contra un potencial para declaraciones extremadas sobre el tema de fe y obras. (Y es después de esta carta que encontramos su más entusiástico endoso de sus mensajes sobre fe y obras). Observen su claridad y equilibrio en 1893:

"Digo nuevamente, que en todos los casos aquel que cree en Jesucristo más plenamente trabajará más plenamente por Él.

"Ahora veamos esta palabra, y eso será lo más próximo posible que yo podría alcanzar para toda la cuestión esta noche: Steps to Christ [Camino a Cristo], pág. 79 [edición original de 1892]: 'El corazón que reposa más plenamente en Cristo será el más celoso y activo en el trabajo por Él'. Amén. (Congregación: 'Amén') ... No penséis que el hombre que declara que reposa plenamente en Jesucristo es un acomodado física o espiritualmente. Se él revela esa característica de acomodación en su vida, no está reposando en Cristo en absoluto, sino que en su propio yo... Esa es la fe que os traerá el derramamiento de la lluvia tardía". (GCB 1893, p. 302; énfasis del original).

Él también fue claro en el relacionamiento de la ley y el evangelio. Eso significaba que entendía el verdadero arrepentimiento, en contraste con las concepciones fatales que son populares hoy. Es un trágico error presumir que las confesiones superficiales resultan en todos nuestros pecados ser lavados y eliminados automáticamente, y que esas convicciones del Espíritu Santo de pecado más profundo derivan del diablo y deben, por lo tanto, ser repelidas. Observen esta clara verdad:

"Cuando el pecado os es señalado, decís: 'Yo preferiría tener a Cristo que a eso'. Y que así sea. (Congregación: 'Amén'.) ... Entonces ... ¿dónde está la oportunidad para cualquier uno de nosotros quedar desanimado con respecto a nuestros pecados? Ahora, algunos de los hermanos aquí han hecho exactamente eso. Llegan aquí libres; pero el Espíritu de Dios suscitó algo que nunca vieron antes. El Espíritu de Dios fue más hondo de lo que jamás fuera antes, y reveló cosas que nunca habían visto antes; y de ahí, en vez de serle gratos al Señor de que eso así era, y dejar que toda la malignidad se fuese, y ser gratos a Dios por obtener de Él mucho más de lo que jamás habían obtenido antes, comenzaron a desanimarse... Y no obtuvieron ningún bien de las reuniones día tras día.

"Si el Señor hubiese traído a la luz pecados de que nunca pensamos antes, eso apenas muestra que Él descenderá a las profundidades, y finalmente alcanzará el fondo; y cuando encuentre la última cosa que es impura o contaminada, que está fuera de armonía con Su voluntad, y traiga eso a las claras, y nos revele eso, y digamos: 'Yo prefiero tener al Señor que eso' -- entonces la obra estará completa, y el celo de Dios vivo puede ser fijado sobre ese carácter...

"¿Qué preferís tener, la plenitud perfecta y completa de Jesucristo, o tener menos que eso, con algunos de vuestros pecados encubiertos, de los cuales nunca tuvisteis conocimiento? ... Así Él tiene que cavar hondo a los puntos más profundos de que jamás soñamos, porque no podemos comprender nuestros corazones... Dejemos que Él vaya adelante, hermanos; dejemos que Él continúe Su obra de investigación". (ibíd., p. 404).

Observen la clara concepción del orador de que Satanás controla la mente natural a menos que haya una crucifixión del yo con Cristo. "La ofensa de la cruz" estaba presente. Una breve ilustración de sus señaladas aplicaciones debe ser suficiente para revelar que hubo un mensaje genuino, un llamado a la unión con Cristo mediante la crucifixión del yo con Él en la cruz:

"Tenemos la palabra aquí de que esas cosas están entre vosotros: ambición por posición, celo de posición, y envidia de condición; esas cosas están entre vosotros. Ahora es llegado el tiempo de ponerlas a un lado, ... para que cada uno descubra cuán bajo puede ir a los pies de Cristo, y no cuán alto en la Asociación, o en la estima de los hombres, o cuán elevado en la Comisión de la Asociación, o en la Comisión de la Asociación General. ... No hace diferencia cuanto eso cueste; eso nada tiene que ver con el hecho". (ibíd., p. 166).

Ligado a ese solemne apelo por arrepentimiento estaba la repetida garantía de una alegría profunda y sólida en el Señor. No había extremos de emocionalismo evidente, sino lágrimas de contrición fueron derramadas. Fue una obra sólida y genuina del Espíritu Santo que A. T. Jones presentó en la asamblea de 1893.

Probablemente nunca hubo en nuestros 100 años de historia un mensaje más bello presentado en una sesión de la Asociación General, tan profundamente dictado por el Espíritu Santo bajo un pilar de fuego por arriba y una nube que señalizaba el avance para el cumplimiento escatológico.

Pero el fanatismo se manifestó próximo del encerramiento de la asamblea, introducida por alguien diferente que no era A. T. Jones.