Una serie de cuatro partes en la Advent Review [Revista adventista], de Junio de 1986, trata con franqueza de un serio problema. Un elevado número de jóvenes criados en hogares y escuelas adventistas están dejando la Iglesia por una nueva razón: están ahora uniéndose a otras iglesias.
La serie ("To Catch a Star" [Para agarrar una estrella]) deplora el hecho obvio de que la mayoría de los jóvenes adventistas carecen de la visión que motivaba a la juventud "misionera voluntaria" de generaciones anteriores. "No emocionante, no suficientemente grande, y sin relación con la vida"--esas son las "inadecuaciones específicas" que nuestros jóvenes ven en el adventismo contemporáneo.
Si la misión adventista del séptimo día es aquella de los tres ángeles de Apocalipsis 14, ¿podría ser verdad que ella es "no emocionante, no ... grande, y sin relación con la vida"? No, ¡a menos que hayamos entendido mal la realidad! Mas por alguna extraña razón, así le ha parecido a muchos jóvenes.
El verdadero dirigente de la Iglesia Adventista del Séptimo Día no es la Asociación General ni un clero jerárquico. Es el propio Cristo, el mismo Cristo a quien los pioneros en los idos de la década de 1840 veían como comenzando Su ministerio en el Lugar Santísimo del santuario celestial. ¿No seráÉ l suficientemente emocionante, positivo, grande, y relacionado con la vida para captar la devoción de todo el corazón de la juventud de nuestros días? ¿O está esa visión de nuestra juventud pionera tan irremediablemente perdida para ellos como la visión de Juan y Carlos Wesley está perdida para la juventud metodista moderna?
Si la Iglesia Adventista del Séptimo Día se volvió tan entediante, como la mayoría de nuestros jóvenes piensan, la razón no puede ser que su Líder sea "entediante". Según la perspectiva profética de Ellen White, el problema es que un falso Cristo usurpó el lugar del Verdadero. Ella dice que el culto a Baal ha cautivado muchos de nosotros tan seguramente cuanto engañó al antiguo pueblo de Dios en los días de Elías y Jeremías. El número proporcional puede hasta ser semejante.
Eso no significa que la iglesia cayó como se dio con "Babilonia" o que haya dejado de ser el supremo objeto del amoroso cuidado del Señor. Disidentes y facciosos que descartan la iglesia como caída no entienden la realidad del culto a Baal. La plena verdad es buenas nuevas, pues arrepentimiento, reforma, y reconciliación con Cristo se vuelven posibles cuando la realidad es reconocida, tal como se dio en los días de Elías.
Israel en su tiempo era aun la nación escogida del Señor, y Judá igualmente al tiempo de Jeremías. Según la profecía bíblica, la Iglesia Adventista del Séptimo Día es aun hoy portadora del mensaje de Apocalipsis 14. La verdad significa simplemente que el genuino arrepentimiento y reforma son necesarios si esta Iglesia debe proclamar "el evangelio eterno" al mundo de modo a iluminar la Tierra con su gloria. Y tal experiencia espiritual es posible.
Si eso no es verdad, debemos simplemente exprimirnos dentro de otro nicho denominacional, al lado de "bautistas, presbiterianos, luteranos, episcopales, y católicos", que con otras iglesias, declara la Review, están acogiendo crecientes números de jóvenes adventistas que abandonan el adventismo. Esos jóvenes anteriormente adventistas ven la "distinción denominacional... como de menor importancia que una creencia general en un Ser Supremo". Esa mentalidad cancelaría nuestra historia y nos pondría de vuelta en el marco cero de un mundo que nunca oyó el mensaje adventista del séptimo día.
Sin embargo, el escenario profético de Apocalipsis no apela a la extinción de ese pueblo singular definido en el capítulo 14, ni la supresión de su mensaje especial.
El Rechazo del Mensaje de 1888 Conduce al Culto de Baal
Pocos meses después de Minneapolis, Ellen White vio una de sus visiones más nítidas y asustadoras: "Me impresioné de que gran peligro estaba ante nosotros, en el corazón de la Obra". (TM:460-471).
Parece que nadie más compartía de su peso del alma, pero el Señor la animó a creer que Él no abandonaría Su Iglesia. "Me fueron presentadas algunas cosas que yo no podía comprender; pero me fue dada la seguridad de que el Señor no permitiría que Su pueblo se envolviese en la neblina del escepticismo e infidelidad mundanos, amarrado en atados con el mundo". (p. 460).
¿Podría, tal vez, haber sentido cuántos de nuestros jóvenes contemporáneos se envolverían con esas nieblas, amarrados en atados con el mundo, satisfechos como una mera creencia "en un Ser Supremo", destituidos de una clara concepción de la obra del Sumo Sacerdote en el cósmico Día de la Expiación?
Muchos de entre nuestros jóvenes encuentran el adventismo como una concha hueca y monótona porque perdieron la visión que los pioneros tenían del santuario y del mensaje de 1888 de esperanzosas Buenas Nuevas. La visión de Salamanca de Ellen White hace referencia a ese vacío del fracaso en 1888. Ella predijo que como consecuencia de esa incredulidad, la antigua apostasía de Israel nos afligiría:
"Los preconceptos y opiniones que prevalecieron en Minneapolis no están muertos de modo alguno; las simientes allí sembradas en algunos corazones están listas para brotar a la vida y producir una cosecha semejante. Los topes fueron cortados, pero las raíces nunca fueron erradicadas, y aun producen su fruto no santificado para envenenar el juicio, pervertir las percepciones, y cegar el entendimiento de aquellos con quienes estamos ligados, con respecto al mensaje y mensajeros ...
"La infidelidad ha conquistado terreno en nuestras filas; pues es moda apartarse de Cristo, y dar lugar al escepticismo. El clamor del corazón de muchos ha sido: "No queremos ese hombre dominando sobre nosotros". Baal, Baal es la elección. La religión de muchos entre nosotros será la religión del Israel apóstata, porque aman su propio camino, y se olvidan del camino del Señor. La verdadera religión, la única religión bíblica, que enseña el perdón solamente mediante los méritos de un Salvador crucificado y resucitado, que aboga la justificación por la fe en el Hijo de Dios, ha sido disminuida, criticada, ridiculizada y rechazada. ... ¿Qué tipo de futuro se presenta delante de nosotros si fallamos en llegar a la unidad de la fe [de 1888]? " (TM:467-468; 1890).
Podemos responder su pregunta de modo bien simple: el tipo de futuro al que hemos llegado ahora.
La experiencia post-1888 traumatizó a Ellen White, pues vio casi con horror como Satanás poderosamente trataría de destruir la singularidad de la misión de este pueblo. Varios años después, ella dijo:
"Todo seguirá adelante en medio a aparente prosperidad; pero Satanás está bien despierto, y está estudiando y aconsejándose con sus ángeles malignos sobre otro modo de ataque donde pueda tener éxito. ... El grane conflicto se hará más y más fuerte, y se volverá más y más determinado. Mente será dispuesta contra mente, planes contra planes, principios de origen celestial contra principios satánicos. La verdad en sus variadas fases estará en conflicto con el error en sus formas siempre mutantes y crecientes, las cuales, si posible, engañarán a los propios escogidos. ...
"Ministros no santificados se están uniendo contra Dios. Están alabando a Cristo y al dios de este mundo en el mismo hálito. Mientras profesamente reciben a Cristo, abrazan a Barrabás, y por sus acciones declaran: "No este hombre, sino Barrabás"... Dejemos que el hijo del engaño y del falso testimonio sea acogido por una iglesia que haya tenido gran luz, gran evidencia, y esa iglesia descartará el mensaje que el Señor envió, y recibirá las más irrazonables afirmaciones y falsas suposiciones y teorías. ...
"Muchos se postrarán en nuestros púlpitos con la tea de la falsa profecía en las manos, encendidas por la tea infernal de Satanás...
"El conflicto debe volverse más y más ferreño. Satanás avanzará en el campo y personificará a Cristo. Él representará mal, aplicará mal y pervertirá todo lo que pueda, para engañar". (TM:407-411; 1897; énfasis añadido).
¿Qué es el Culto a Baal?
¿Son esas predicciones de culto a Baal una seria preocupación para nosotros hoy, o fue un problema apenas temporario, confinado a Battle Creek en el siglo XIX? Nuestra reacción natural a esa inspirada predicción es decir, "¡Imposible! ¡Increíble! ¡Podemos ser 'miserables' y todo lo demás, sin embargo no estamos espiritualmente 'pobres' así!" Por otro lado, nuestra conciencia silenciosamente nos dice que algo está errado. Puede ser que eso haga sentido, al final de cuentas. ¿Quién es Baal?
En el lenguaje del antiguo Israel, Baal era la simple palabra para señor o marido:
"Es significativo que en los tiempos patriarcales ... el marido es el maestro, el baal, de la esposa, que es dependiente de él para su propia sobrevivencia y sobre quien él tiene una autoridad no compartida por otros". (B. G. Sanders, Christianity After Freud, Geoffrey Bles Ltd., London, 1949, p. 88; cf. Oseas 2:16).
Baal, o dios de los cananeos, significa "el señor", frecuentemente la manera ordinaria de hablar del verdadero Dios de Israel, el SEÑOR, Jehová. El babilonio Adón, helenizado como Adonis, tiene el mismo significado. Es una palabra cognada del hebraico Adonai, o "el Señor". Así, cuando los profetas de Baal oraron en el Monte Carmelo, clamaban, "Oh, Señor, Señor, óyenos", mientras Elías preservaba una distinta diferencia en su concepción de Dios (1 Reyes 18:26).
Se asume comúnmente que había una vasta diferencia evidente entre la verdadera religión de Israel y las religiones contemporáneas del paganismo. Pero los eruditos declaran que ocurrían sorprendentes semejanzas--un sacrificio matinal y vespertino conducidos diariamente, un diezmo pagado a los sacerdotes, animales ofrecidos sin mancha, libros sagrados y salmos penitenciales, muchos conceptos e ideas que eran copias de la verdadera.
Los templos de Babilonia y Asiria tenían mucho en común con el templo de Salomón. El pueblo de Israel frecuentemente tropezaba en esas semejanzas y era engañado en varias formas de adoración apóstata. Era difícil para Israel sentir que estaba adorando un falso dios cuando el nombre era aquel que comúnmente se empleaba para el verdadero Dios. El lenguaje y terminología eran semejantes, pero solamente un profeta inspirado y aquellos que en él creían podían discernir como los motivos y concepciones diferían. La predicción de Ellen White suscita la asustadora posibilidad de que una apostasía tan seria ha mansamente penetrado en la Iglesia moderna mientras dormimos. Si es verdad, la situación es asustadora, pero no desesperadora. El arrepentimiento fue posible al tiempo de Elías, y es posible en los nuestros.
La apostasía en el tiempo de Elías es frecuentemente entendida de modo equivocado como un desvío de la verdad tan obvia y chocante al punto de hacer los israelitas parecer de forma no común insensibles e inexcusables. Los hechos son que la apostasía de Israel fue gradual e inconsciente, requiriendo cerca de un siglo para asumir las proporciones que Elías reconoció en sus días. Él debe haber tenido una mente muy perspicaz para discernirla (cf. 3T:273; PR:109, 133, 137). Debemos recordarnos que Elías aun vive, habiendo sido trasladado. ¿Se sentiría él en casa entre nosotros, reconociendo a Jezabel y sus profetas?
Siendo, Baal, un falso cristo, es obvio que todo culto del yo que es disfrazado como culto a Cristo y que huye al principio de la cruz será, en realidad, un culto a Baal. Las raíces descienden hondo, frecuentemente abajo de nuestra consciencia.
El uso verbal del nombre de Cristo y otra terminología cristiana nada representa en lo que respecta a la identificación de la verdad. El enemigo de Cristo debe "personificar a Cristo", o sea, asumir Su apariencia y usurparle la identidad mediante engaños muy sutiles. Pero mucho antes de lap ersonificación vendrá su falsa representación. El no-adventista Frederick A. Voigt reconoció un aspecto de ese engaño supremo: "La 'Ética Cristiana' es el Anticristo del mundo occidental. Se trata de la más insidiosa y formidable corrupción que ya afligió este mundo".
Un pequeño ejemplo es el culto del amor al yo. Mediante una sutil manipulación de las Escrituras, el amor pecaminoso del yo ha sido transformado en una virtud. Durante los últimos quince años ha sido enseñado con todo empeño a nuestros jóvenes como un supuesto deber cristiano. La orden divina para amar a nuestro semejante como nos amamos a nosotros mismos es distorsionada en una orden para amar al yo, cuando, de hecho, el Señor enseñó que la motivación de nuestra naturaleza pecaminosa de nacimiento de amor al yo es ahora redireccionada mediante genuina fe a un amor semejante al de Cristo por nuestro semejante.
El auto-respeto genuino es, de hecho, una virtud, pero se vuelve auténtico mediante una apreciación del amor altruista de Cristo revelado en la cruz. La verdadera auto-estima es así enraizada en Su expiación. Pero el amor, del tipo "yo primero" es opuesto a la devoción a Cristo y Su obra. Es comprensible que un enemigo promueva el culto del yo como si fuese enseñanza de Cristo. Lo que es difícil entender es por qué los adventistas del séptimo día deban promoverlo.
Indudablemente es ignorancia o desconsideración con las declaraciones de Ellen White sobre el culto a Baal que ha hecho posible que la filosofía de la Nueva Era sea tolerada en nuestro medio en la medida en que se da. Pero lo fundamental en toda nuestra confusión moderna es el error de admitirse un falso cristo por el verdadero en consecuencia de nuestra tragedia de 1888. Las raíces remontan a casi un siglo.
Estamos todos familiarizados con la descripción de la etapa final de la personificación de Satanás cuando él imite el segundo advento:
"Como acto culminante en el gran drama de engaño, el propio Satanás personificará a Cristo ... como un ser majestuoso de brillo ofuscante ... jamás superado por cualquier cosa que ojos mortales hayan contemplado. La exclamación de triunfo suena por el aire: "¡Cristo vino! ¡Cristo vino!" Las personas se postran en adoración ante él, mientras irgue las manos y pronuncia una bendición sobre ellos. ... Su voz es suave y mansa, pero plena de melodía. ... Ese es un tremendo engaño, casi insuperable”. (CS:624).
La visión de Salamanca de 1890 deshace un misterio. En consecuencia de nuestra incomprensión de 1888 cuanto al verdadero Cristo, ese falso cristo encontrará un medio de introducirse mediante representación falsa por falsas doctrinas y erróneos conceptos antes de dar el paso final de personificación física. Es así que las palabras de Ellen White pueden ser cumplidas. "La religión de muchos entre nosotros será la religión del Israel apóstata"--culto a Baal. Donde quiera que el yo se vuelva el verdadero objeto de devoción mientras profesamos servir a Cristo, hay un culto a Baal. Donde quiera que la búsqueda por promoción, prestigio y poder sean las verdaderas motivaciones del ministerio, allí tendremos profetas de Baal.
Pero eso no puede ocurrir donde el verdadero mensaje de justificación por la fe es entendido y creído. El culto a Baal es fruto de una especie de enseñanzas corruptos que incentivan una profesión de fe en Cristo mientras el yo no es crucificado con Él:
"La época actual se caracteriza por idolatría, tan verdaderamente como lo fue aquella en que vivió Elías. Ningún objeto de adoración precisa ser visible; puede no haber cualquier imagen para que los ojos perciban; ... multitudes tienen una concepción errónea de Dios y Sus atributos, y están tan verdaderamente sirviendo a un falso dios como lo estuvieron los adoradores de Baal". (PR:177).
"En esta época el anticristo aparecerá como el verdadero Cristo ... Pero el verdadero líder de toda esta rebelión es Satanás revestido como un ángel de luz. Los hombres serán engañados y lo exaltarán en lugar de Dios, y lo deificarán". (TM:62; 1893).
"Cristo será personificado, pero en un punto habrá una señalada distinción. Satanás hará con que el pueblo se desvíe de la ley de Dios". (FEC:471-472; 1897).
"Aquellos que no se encuentran enteramente consagrados a Dios pueden ser llevados a realizar la obra de Satanás, aun cuando se gaben de que están en el servicio de Cristo". (5T:103).
Una justificación por la fe falsificada es inevitable cuando la propia fe no es definida en términos neotestamentarios. La motivación popular centralizada en el temor o esperanza de recompensa no es el de la "fe que opera por amor (agape)". Así, el culto a Baal encuentra un medio para introducirse mediante teorías populares, pero inadecuadas de justificación por la fe.
Como Jeremías Enfrentó el Culto a Baal
En el tiempo de Jeremías, Judá cayó en la adoración a Baal tan imperceptiblemente a los sacerdotes y al pueblo como se diera con Israel al tiempo de Elías. El libro de Jeremías es un libro de texto cuanto al enfrentamiento con la adoración de Baal.
(1) Debido a tratarse de una apostasía inconsciente, los dirigentes y pueblo tentaron negar su existencia:
"Como podes decir: No estoy maculada, no anduve tras los Baales? Ve tu rastro en el valle, reconoce lo que hiciste. ... aun dices: Soy inocente... porque dices: No pequé". (Jer. 2:23, 35).
"¿Por qué nos amenaza el Señor con todo este gran mal? ¿Cuál es nuestra iniquidad, cuál es nuestro pecado, que cometimos contra el Señor nuestro Dios? Entonces les responderéis: Porque vuestros padres me dejaron, dice el Señor, y se fueron tras otros dioses". (16:10-11).
"Porque, oh Judá, según el número de tus ciudades, son tus dioses; ... levantaste altares para vergonzosa cosa, esto es, para quemar incienso a Baal... El Señor me hizo saber, y yo lo supe; entonces me hiciste ver sus maquinaciones". (11:13, 18).
(2) Ese culto apóstata era combinado con el verdadero culto al Señor en Su templo, en Jerusalén:
"¡Hurtáis y matáis, cometéis adulterio y juráis falsamente, quemáis incienso a Baal y andáis tras otros dioses que no conocéis, y después venís y os ponéis delante de Mi en esta casa, que se llama por Mi nombre, y decís: Estamos salvos; si, sólo para continuar a practicar estas abominaciones! ... porque los hijos de Judá ... pusieron sus ídolos abominables en la casa que se llama por Mi nombre, para contaminarla". (7:9-10, 30).
(3) Los líderes religiosos en la sede de la nación ayudaban y propagaban esa apostasía:
"Pues están contaminados, así el profeta como el sacerdote; hasta en mi casa hallé su maldad, dice el Señor... En los profetas de Samaria bien vi yo locura; profetizaban de parte de Baal, y hacían errar a mi pueblo, Israel. ...
"... de los profetas de Jerusalén se derramó la impiedad sobre toda la tierra. ...
"... profetas ... cuidan en hacer que Mi pueblo se olvide de Mi nombre por sus sueños que cada uno cuenta a su compañero, así como sus padres se olvidaron de Mi nombre a causa de Baal". (23:11, 13, 15, 26, 27).
Gracias a Dios Él prometió "enviar ... Elías, el profeta, antes de la venida del gran y terrible día del Señor" (Mal. 4:5). ¡Precisamos desesperadamente de él! (Ellen White da a entender que "Elías" es el mensaje que comenzó en 1888; ver RH 18 de Febrero de 1890). Al mismo tiempo debemos entender como el enemigo ansia en contra-hacer aun la venida de Elías, e incentivará cualquier "reformador" auto- designado que se levanta en su propia vanidad para apresarse por donde los ángeles temen andar. "La palabra del Señor vino a Elías; él no buscó ser el mensajero del Señor". (5T:299).
¿Babilonia Continuó a Caer?
Sin entender el mensaje de 1888 y su historia en relación al Día de Expiación celestial, nuestra juventud halla difícil ver como la Iglesia Adventista del Séptimo Día se ajusta al plan de Dios para el mundo hoy. La tentación es casi irresistible de ver al adventismo como otra opción religiosa, un estilo de vida no necesariamente más válido que cualquier otro respetable grupo religioso que reconoce un "Ser Supremo".
Hay una innumerable cantidad de personas y pastores bondadosos y sinceros en iglesias populares observadoras del domingo. Ellos son tan felices, amorosos, celosos y dedicados a sus familias como lo somos a las nuestras, en algunos casos de mentalidad más misionera que lo que nos hemos vuelto nosotros. El éxito de ellos en crecimiento de la iglesia supera enormemente el nuestro en muchos casos, y sus padrones morales parecen elevados. La pregunta del Señor, "¿Que hacéis de más?" es una que ellos tienen el derecho a dirigirnos (Mateo 5:47). Y esa es la pregunta embarazosa que muchos de nuestros jóvenes están formulando.
La plena luz del tercer mensaje angélico en verdad "ha sido en gran medida dejada lejos del mundo" desde la época de 1888 (cf. 1MS:234-235). Como resultado, el mundo se ha colocado en una relación diferente con Dios que lo que Su plan preveía. Mientras "Elías" ha tenido que ir para el exilio, algunos "Obadías" han tenido que nutrir los sinceros profetas del Señor "en una caverna", por así decirlo. La caída de Babilonia ha sido limitada. Ella aun no se volvió lo que será cuando el alto clamor sea proclamado. La voz de Apocalipsis 18:4 aun no se hizo oí clara y poderosamente, "Retiraos de ella, pueblo Mío".
Nuestro Señor nos dice claramente cual es el problema: Él aun no puede trabajar por su Iglesia Remanente tan poderosamente como le gustaría (cf. 6T:371). La expresión griega que nuestro Señor emplea significa que lo hemos dejado tan nauseabundo, que Él se siente a punto de vomitar (Apocalipsis 3:16- 17).1 ¿Sería demasiado declarar que personas sinceras que están próximas de Jesús también se sienten nauseabundas, como se da con Él, por el culto a Baal centralizado en el yo que prevalece en el moderno equivalente del templo del Señor? La vanidad de espíritu, la superficialidad de los sermones, el loor y lisonja de hombres y mujeres, el gritar en los micrófonos, las gesticulaciones y términos jocosos, y el patético legalismo egocéntrico--¿cómo se siente Cristo? ¿Y cómo se sienten aquellos que Él describe en Apocalipsis 18:4 como "Mi pueblo"?
Es terrible pensar que el culto a Baal se ha infiltrado en el Israel moderno como ocurrió en el antiguo Israel, pero la sierva del Señor insiste que es verdad. La naturaleza humana siendo la misma en todas las épocas, nuestra tendencia ha sido la misma como la del antiguo pueblo del Señor--asimilar el pensamiento de las personas a nuestro alrededor. El rechazo del mensaje de 1888 estableció el padrón por casi un siglo de tal asimilación, comenzando con la exposición de ideas falseadas en la sesión de 1893 que se proponía ser la misma genuina justificación por la fe. 2
Ese fue solamente el comienzo. Nos hemos vuelto vez tras vez para las iglesias populares y su liderazgo en busca de ideas e inspiración que presumimos tratarse del mismo mensaje, no discerniendo las distinciones fundamentales. Ya en los años de la década 1890 había tendencias de confundir la justificación por la fe católica como siendo la genuina (GCB 1893, pp. 244, 261, 262, 265-266).
Poco después de la I Gran Guerra, tomamos emprestado el entusiasmo de la "vida victoriosa" del The Sunday School Times [Tiempos de la escuela dominical]. El libro de Froom Movement of Destiny [Movimiento predestinado] hasta se gaba que el mensaje de 1888 era esencialmente el mismo que una vasta parcela de los predicadores evangélicos enseñaban (pp. 255-258, 319-321, ed. de 1971).
Eso no significa decir que todas esas ideas sean más, pero el concepto singular de la purificación del santuario ha estado ausente de todo eso. Ese vacío ha propiciado que el culto a Baal invada el campamento.
El Mensaje de 1888 y el Día de la Expiación
Aun cuando la caída de Babilonia no esté aun completa, las etapas iniciales tuvieron lugar. Algo esencial está decididamente faltando en las doctrinas y experiencia de las iglesias que no entienden la enseñanza escriturística del día antitípico de la expiación. Demasiado alejado por varias generaciones de sus pioneros de la era 1844, no pueden ser tenidas por responsables por la verdad que desconocen a menos que también la hayan rechazado. No obstante, son trágicamente más pobres por no conocerla.
En una de sus primeras comunicaciones Ellen White describe el inicio de ese proceso de privación. Ella recibió iluminación profética cuanto a la causa básica de la alienación espiritual del moderno cristianismo del "evangelio eterno" de Apocalipsis 14. En su visión ella contempló la transición del ministerio del Sumo Sacerdote celestial del primer compartimiento para el segundo. El conocimiento de ese cambio de ministerio fue rechazado por multitudes de cristianos. Lo que hace este relato importante no es la cuestión de culpa o falta de ella por el rechazo de la luz de 1844. La realidad es el terrible engaño que se introdujo por falta de una verdad vital concerniente a Cristo y Su obra de este tiempo en el Día de la Expiación final y del sábado del cuarto mandamiento. Esta declaración tiene profundas implicaciones:
"No vi un rayo de luz pasar de Jesús para la descuidada multitud después de haberse levantado, y fue dejada en completa oscuridad. ... Aquellos que se levantaron con Jesús le dirigían la fe en el [compartimiento] santísimo, y oraban: "Mi Padre, concédeme Tu Espíritu". Entonces Jesús sopló sobre ellos el Espíritu Santo. En ese soplo había luz, poder y mucho amor, gozo, y paz.
"Me volví para mirar el grupo que aun estaba inclinado ante el trono [del primer compartimiento]; no sabían que Jesús lo había dejado. Satanás parecía estar junto al trono, tratando llevar adelante la obra de Dios. Los vi mirando hacia lo alto, hacia el trono, y orando: 'Padre, concédenos Tu Espíritu'. Satanás entonces les soplaba una impía influencia; en ella había luz y mucho poder, pero no el dulce amor, gozo, y paz". (PE:55-56).
"Por rechazar los dos mensajes anteriores, ellos [los rechazadores] habían de tal modo obscurecido su entendimiento que no pueden ver luz en el mensaje del tercer ángel, que revela el camino para el lugar santísimo. Vi que como los judíos crucificaron a Jesús, del mismo modo las iglesias nominales crucificaron estos mensajes, y, por lo tanto, no tienen conocimiento del camino para el santísimo, y no pueden beneficiarse con la intercesión de Jesús allí. A semejanza de los judíos, que ofrecían sus sacrificios inútiles, ellos ofrecen sus inútiles oraciones al compartimiento que Jesús dejó; y Satanás, satisfecho con el engaño, asume un carácter religioso, y atrae la mente de esos profesos cristianos para sí mismo, operando con su poder, sus señales y maravillas de engaño. ... Él también viene como un ángel de luz, y dispersa su influencia sobre la tierra por medio de falsas reformas. Las iglesias están vibrando y consideran que Dios está operando maravillosamente por ellas, cuando se trata de la obra de otro espíritu. (ibíd., pp. 260-261).
¿Es esa percepción profética válida? Si lo es, tiene implicaciones de vasto alcance. Explica el misterio de la confusión que vemos en el moderno mundo cristiano. Aun cuando una aparente prosperidad espiritual caracterice muchas de las iglesias que "no tienen el conocimiento del camino para el [lugar] santísimo" y que "no pueden beneficiarse con la intercesión de Jesús allí", las cuestiones finales de la marca de la bestia probarán la devoción de todos a Cristo.
Miembros dejan la Iglesia Adventista porque, alegan, encuentran "amor", "calor humano" y "poder" espiritual en las otras iglesias, no discerniendo la verdadera naturaleza del amor de Cristo como ágape. Así son fácilmente engañados por una sentimentalidad superficial. ¿Es posible entender esa situación confusa a parte de la percepción profética del día final de expiación?
¿Y puede nuestra propia impotencia espiritual ser identificada con la pérdida de contacto con ese Sumo Sacerdote especial y único que adentró el ministerio del segundo compartimiento al final de la profecía de los 2300 años? ¡Su obra final es emocionante, positiva, grandiosa, relacionada con la vida! Hemos también perdido un entendimiento práctico de Su obra, de modo que nuestra misión parezca en consecuencia "árida". Analicemos esas declaraciones de Primeros Escritos:
(1) Una generación específica de cristianos en la era de 1844 rechazó la proclamación endosada por el Espíritu del primero y segundo mensajes, y muchos milleritas rechazaron el tercer mensaje angélico. (La abrumadora mayoría de los cristianos y sus ministros hoy nada entienden de eso).
(2) Dios es eminentemente justo. Él no puede considerar culpados esos modernos descendientes de la generación rechazadora de 1844 si no comprendieron el mensaje suficientemente como para rechazarlo de modo inteligente. No hay razón para suponer que muchas de esas personas no están viviendo sinceramente a la altura de toda la luz que poseen y así son individualmente aceptadas por el Señor.
(3) Sin embargo, la cuestión fundamental no es la mera salvación personal en preparación para la muerte. Una vez que la profecía bíblica indica que la venida del Señor está próxima, la cuestión básica es una preparación para Su venida y las pruebas finales que la anteceden. Y no debemos olvidarnos de la motivación trascendente de preocupación por la honra y vindicación del Salvador de modo que el gran conflicto pueda terminar en victoria para Él.
Para que esto tenga lugar en cualquier comunidad de corazones y vidas humanas, la verdad plena de la justificación por la fe debe ser claramente comprendida. Y las iglesias populares no pueden entender esa verdad, no importa cuán sinceras sean, pues "no tienen conocimiento del camino para el santísimo [lugar], y no pueden beneficiarse con la intercesión de Jesús allí". La genuina justificación por la fe no es solamente una verdad, sino una experiencia que la acompaña, la cual el Sumo Sacerdote celestial ministra en Su obra final de expiación. Siglos seguidos de ignorancia de esa verdad no pueden resolver el problema. El tercer mensaje angélico en verdad es vitalmente necesario. En la ausencia de esa verdad, ninguna corporación de personas en parte alguna puede estar preparada para la segunda venida de Cristo, a despecho de su filiación religiosa.
(4) Ellen White es objetiva al describir a Satanás como un sutil manipulador. Él tiene éxito solamente cuando "atrae la mente de esos profesos cristianos", desviándolos de la obra especial y singular de Cristo en el Compartimiento Santísimo. Según la declaración de Primeros Escritos, su método es aparentar perpetuar el mismo ministerio de Cristo que prosiguió en el primer compartimiento desde Su ascensión hasta 1844. Su intento es eclipsar un conocimiento del cambio en ese ministerio.
El ministerio del Sumo Sacerdote debe cambiar, porque Él no puede ministrar para siempre Su sangre en substitución para cubrir la perpetua pecaminosidad de Su pueblo. Él precisa realizar algo en el día de la expiación que nunca fue realizado anteriormente. Precisa tener un pueblo que vence, "así como" Él venció, un pueblo que "condenó el pecado en la carne" mediante Su fe. Satanás precisa eliminar esa verdad y eclipsarla si fuese posible. Así, el engañador atrae las mentes "para sí mismo" desviando su interés de la obra singular que el verdadero Sumo Sacerdote debe realizar.
Si fabricantes del Tercer Mundo pueden imitar relojes suizos omega de modo a engañar compradores sofisticados, ¿es difícil creer que Satanás ha en este tiempo pulido una imitación altamente bien sucedida de Cristo y del verdadero mensaje del evangelio? Ella incluye "luz y mucho poder, pero no el dulce amor [ágape], gozo, y paz". Él ha estudiado diligentemente la obra del verdadero Espíritu Santo e inventado una extraordinaria imitación que engañará, si fuese posible, los propios elegidos. Tiene su justificación por la fe falsificada casi perfeccionada por el engaño. Lógicamente, falta una comprensión de la obra de Cristo en el Lugar Santísimo, aquel ingrediente vital del ágape que solamente puede purificar los corazones humanos de todo temor y motivación egocéntrica que perpetua el pecado.
(5) Si Ellen White está correcta, multitudes de "sinceros" cristianos "amorosos" sucumbirán ante la terrible presión de restaurar la intolerancia religiosa de la Edad Media e imponer la marca de la bestia. Varias formas de terrorismo pueden fácilmente forzar eso para una nación, un mundo, e iglesias dadas al materialismo, sensualidad y espiritismo "espiritual". Ellen White desenmascara el horrible espectro de un falso cristo diseminando "su influencia sobre la tierra por medio de falsas reformas, ... la obra de otro espíritu" (ibíd., p. 261).
(6) Hay trigo y cizaña creciendo junto en "Babilonia" como hay dentro de la iglesia que profesa llevar el tercer mensaje angélico. Pero el impase de un siglo precisa ser resuelto. La raza humana está en un proceso de desintegración moral y espiritual. Enfrentamos problemas de suicidio global potencial debido al abuso de drogas, embriaguez, infidelidad, despedazamiento de hogares, violencia, polarización de ricos y pobres, terrorismo, y la sombra del desastre nuclear siempre presente sobre el horizonte.
El gran conflicto entre Cristo y Satanás probablemente parecerá resolverse en una competencia para ver lo que puede preservar la vida en este planeta. "La bestia" hará con que parezca que es el salvador del mundo. Así, su marca será por fin promovida como el único medio de impedir la destrucción de la raza humana. Las "falsas reformas" introducidas por el "sumo sacerdote" falso que pretendió asumir el ministerio del primer compartimiento del santuario celestial será el medio para efectuar ese vasto engaño.
(7) Así, hay verdades inherentes al mensaje de 1888 de la justicia de Cristo que no son comprendidas por cualquier segmento de cristianos que no entienden el ministerio en dos compartimientos del Sumo Sacerdote celestial. El "evangelio" proclamado por el poder de la "punta pequeña" virtualmente justifica el pecado y, por lo tanto, lógicamente sustenta la rebelión de Satanás. Ese es el secreto de la impiedad que invade el mundo moderno en todos los niveles. Todas las iglesias por todas partes desesperadamente precisan tener el evangelio de los tres mensajes angélicos en verdad efectivamente a ellas comunicado.
Por que el Mensaje del Tercer Ángel en Verdad es Necesario
El mensaje del tercer ángel en verdad proclama un Salvador que "condenó el pecado en la carne", ofreciendo la única refutación válida para las acusaciones de Satanás contra Dios. Eficazmente "condena el pecado", o sea, demuestra que el pecado en la naturaleza humana es desnecesario y está, en la realidad, destinado a la extinción. Ralph Larson explica la relación íntima entre "la Naturaleza de Cristo y la Obra Salvadora de Cristo" que no puede curar aquello que no ha asumido (The Word Was Made Flesh [El Verbo se hizo carne], pp. 277-283). El tercer mensaje angélico así presenta un Salvador que fue en todos los puntos tentado como nosotros, sin embargo sin pecado, y que, por lo tanto, puede salvar completamente a los que van a Dios por Él. El mensaje preparará un pueblo para el retorno del Señor.
Los que siguen a Cristo por la fe en el cambio de Su misión sumo sacerdotal aprecian tres verdades singulares y distintas:
(a) La perpetuidad de la ley de Dios, incluyendo el santo sábado. El verdadero "cumplimiento de la ley" es ágape (Romanos 13:10) porque produce obediencia de corazón mediante la expiación. Este es el aspecto singular de la justificación por la fe que es ministrada solamente en el ministerio del Lugar Santísimo.
(b) La no-inmortalidad del alma. Aparte de una clara comprensión de la verdad de la naturaleza del hombre, se hace imposible apreciar lo que ocurrió en la cruz del Calvario. Así, la verdadera motivación para la vida santa es debilitada, y la justificación por la fe es anulada.
(c) La purificación del santuario celestial es el ministerio final del Día de la Expiación . Eso asegura la última demostración de justificación por la fe en los corazones y vida de aquellos que creen en la verdad.
Esos tres "pilares" de verdad sostienen la Iglesia Adventista del Séptimo Día (CWE pp. 30-31). Ellas alcancen un mensaje completo que puede preparar un pueblo para el retorno de Cristo. Pero a parte de un entendimiento del mensaje de 1888, el en verdad en ella contenido necesariamente nos pasa desapercibido. Tan ciertamente cuanto la noche se sigue al día, la confianza de los pioneros en el inminente retorno de Cristo en consecuencia se diluye; perdimos la visión de ellos y su estrella desaparece.
Como el Culto a Baal nos Roba Nuestro Mensaje Distintivo
No hay verdad que Satanás haya buscado más insistentemente contra-hacer que el amor neotestamentario. Los corazones humanos por todas partes ansían por él; pero "por se multiplicar la iniquidad, el amor se enfriará de casi todos" (Mateo 24:12). Es ese amor genuino que Ellen White vio ser ministrado solamente por Cristo en Su obra final de expiación.3 Un amor falsificado es ministrado por un espíritu santo falso, que es la esencia del espiritualismo. He aquí lo que está ocurriendo delante de nuestros ojos:
"Vi la rapidez con que ese engaño [espiritismo] se estaba diseminando. Un tren de vagones me fue mostrado, yendo con la velocidad del relámpago. El ángel me instruyó a mirar con atención. Fijé los ojos en el tren. Parecía que el mundo entero estaba a bordo; que no podía nadie ser dejado fuera. Dijo el ángel: "Ellos se están juntando en atados, listos para ser quemados". Entonces él me mostró al conductor, que parecía una persona elegante y bella y a quien todos los pasajeros consideraban en alta cuenta y con respeto. Quedé perpleja, y le pregunté a mi ángel asistente quién era él. [¿Por qué Ellen White tuvo que hacer esa pregunta si es tan fácil reconocerlo?] Él dijo: "Es Satanás. Él es el conductor en la forma de un ángel de luz". (PE:88).
"En esta época el anticristo aparecerá como el verdadero Cristo". (TM:62).
"Él pretenderá personificar a los ángeles de luz, personificar a Jesucristo". (Carta 102, 1894).
El enemigo no tendría poder alguno para debilitar la Iglesia Adventista del Séptimo Día a menos que "nosotros" hubiésemos de algún modo abierto la puerta para que él se introduzca. "Cuando el Señor tiene un genuino canal de luz, hay siempre engaños en cantidad. Satanás seguramente entrará por cualquier puerta que le sea abierta" (Carta 102, 1894).
Fue un milagro que un pueblo especial viniese a la existencia durante el último siglo apegándose a aquellos tres "pilares" distintivos de verdades incorporadas en el mensaje de los tres ángeles. De modo alguno la obra de ellos podría haber sido retardada o perjudicada, según el plan de Dios. Pero debido a la incredulidad de 1888, la mensajera del Señor en 1889 predijo una terrible caída de la verdad y de la pureza:
"A menos que el poder divino sea traído a la experiencia del pueblo de Dios, falsas teorías e ideas erróneas llevarán las mentes cautivas, Cristo Su justicia serán eliminados de la experiencia de muchos, y su fe será sin poder o vida". (RH 3 de Septiembre de 1889).
A fin de apreciar esa revelación, debemos observar:
(1) Cristo y Su justicia no podrían, ni irían, ser "eliminados de la experiencia de muchos"v erbalmente. Pues si cualquiera de nosotros Lo repudiásemos en palabras iría suscitar un dramático impacto de horror. "El resultado predicho" tenía que tener lugar mientras "muchos" mantenían una profesión de Cristo y Su justicia.
(2) Cristo y Su justicia no serían "eliminados de la experiencia de muchos"c onscientemente. Eso representaría despertarnos para nuestra necesidad, un sentido de extrema frialdad. Sería conducir almas de corazón honesto al fuego y liquidaría con la tibieza. Pero Satanás se complace en mantenernos en un estado de "equilibrio", en la medida en que sea termostático. Palabras o la falta de ellas pueden engañarnos. "Los labios pueden expresar una pobreza de alma que el corazón no reconoce" (PVGM:159).
(3) Cristo y Su justicia, por lo tanto, serían "eliminados de la experiencia de muchos" inconscientemente a través del misterioso proceso de nuestros corazones desconocidos. Hay una enemistad natural contra Dios operando bajo la superficie. "Engañoso es el corazón, más que todas las cosas, y desesperadamente corrupto, ¿quién lo conocerá?" (Jer. 17:9). Cualquier neurosis obsesiva puede desenvolverse con las causas sepultadas fuera del conocimiento. Ellen White escribió sobre la posibilidad de nuestro cambio de líderes después de 1888 sin que se percibiese:
"Por los últimos veinte años una influencia sutil y no-santificada ha estado conduciendo los hombres... a negligenciar su Compañero celestial. Muchos se han desviado de Cristo". (RH 18 de Febrero de 1904).
"Aquellos que pueden tan fácilmente ser conducidos por un falso espíritu revelan que han estado siguiendo al capitán errado por algún tiempo,--por tanto tiempo que no disciernen que se están desviando de la fe". (Southern Watchman [Centinela sulino], 5 de Abril de 1904).
Conclusión
Una apreciación de corazón de la cruz de Cristo siempre lleva al yo ser "crucificado con Él". Pero "la sabiduría humana conducirá para lejos de la negación propia, de la consagración, y planeará muchas cosas para dejar de ningún efecto los mensajes de Dios" (RH 3 de Diciembre de 1892).
Multitudes de nuestro propio pueblo, especialmente los jóvenes, están confusos y desorientados con la aridez e impotencia espiritual que perciben en la Iglesia Adventista del Séptimo Día hoy. Y los problemas suscitados por fanáticos, disidentes desleales, y líderes separatistas dentro de la iglesia pueden también ser comprendidos y resueltos solamente a la luz de esta realidad.
La Iglesia Adventista del Séptimo Día no es Babilonia, y Dios nunca planeó que se volviese Babilonia, tanto cuanto el antiguo Israel de los días de Elías y Jeremías no debía volverse Babilonia.4 El culto a Baal era y es una dolencia del cuerpo extraña a él y que lo deja enfermo. Pero la cura es posible mediante el arrepentimiento y reforma. La solución al problema no es la destrucción de la Iglesia, sino su recuperación espiritual. Observen este incentivo:
"Dios está conduciendo un pueblo. ... Él lo reprobará y corregirá. El mensaje a los laodiceanos es aplicable a los adventistas del séptimo día que hayan tenido gran luz y no hayan andado en la luz. ... El mensaje de considerar la Iglesia Adventista del Séptimo Día como Babilonia, y llamar el pueblo de Dios para salir de ella, no procede de ningún mensajero celestial, o cualquier agente humano inspirado por el Espíritu de Dios. ...
"Dios ... tiene una obra para que Su Iglesia cumpla. No debe ser llamada de Babilonia, sino ser la sal de la tierra, la luz del mundo ... a fin de proclamar un mensaje vivo en estos últimos días. ...
"Como Satanás exultaría en tener un mensaje difundido según el cual el único pueblo a quien Dios hizo depositarios de Su ley es aquel a quien se aplica este mensaje [de la caída de Babilonia]. ...
"La evidencia que hace el mensaje a la iglesia de Laodicea aplicable ... no eliminará la iglesia al punto de no existir más". (2MS:66-69; 1893).
Cuando el orgullo y la exaltación del yo tomen la forma de devoción a Cristo, ahí tenemos el culto a Baal. Y él ha penetrado todos los niveles de la corporación de la Iglesia. "Aquellos que tienen más deseo de asegurar promoción y un buen nombre en el mundo que en mantener principios rectos, traerán los sagrados depósitos". (RH 31 de Enero de 1892).
"La honestidad y la politiquería no operarán juntas en la misma mente. Con el tiempo, o la politiquería será expelida, y la verdad y honestidad reinarán supremas, o, si la politiquería es acogida, la honestidad será olvidada. Ellos nunca se armonizarán; nada tienen en común. Una es el profeta de Baal, la otra es el verdadero profeta de Dios". (5T:96).
Oh, ¡quién diera pudiésemos tener un chispazo de la faz de nuestro verdadero Señor! Si miramos Su faz, no veremos un perpetuo sonriso de indulgencia para con Su pueblo infiel que asume a Baal. Él es un ídolo de sonriso congelado. La faz del verdadero Cristo registra el dolor de una náusea aguda, una enfermedad divina de corazón con nuestra terrible tibieza, nuestro amor propio, nuestras profesiones de una devoción que no sentimos verdaderamente. La genuina experiencia cristiana se contrasta con la falsa, como sigue:
"Un verdadero sentido del sacrificio e intercesión del querido Salvador quebrantará el corazón que se volvió endurecido en el pecado; y el amor, gratitud y humildad adentrarán el alma. La sumisión del corazón a Jesús transforma al rebelde en penitente. ... Esta es la verdadera religión bíblica; todo lo que esté más acá de eso es un engaño". (4T:625).
"Un nuevo orden de cosas ha venido a este ministerio. Hay un deseo de imitar otras iglesias, y la simplicidad y humildad son casi desconocidas. ... Algunos inician reuniones de reavivamiento, y por ese medio atraen grandes números a la iglesia. Pero cuando la excitación pasa, ¿dónde están los convertidos? El arrepentimiento y confesión de pecado no son vistos. El pecador es instado a creer en Cristo y a aceptarlo sin llevar en cuenta su vida pasada de pecado y rebelión. El corazón no es quebrantado. No hay contrición de alma. Los supuestos convertidos no cayeron sobre la Roca, Cristo Jesús". (Sin fecha, MS, 111).
¿Dónde está esa Roca, a fin que podamos caer sobre ella y ser "quebrantados"? Las buenas nuevas son mejores que lo que Baal desea que creamos. Caer sobre esa "Roca" no destruye la auto-estima o de modo alguno perjudica la verdadera personalidad de alguien. La personalidad de una persona experimenta una resurrección con Cristo cuando el amor pecaminoso del yo es crucificado con Él. Cristo nunca destruye a nadie; pero esa experiencia de tomar nuestra cruz es la única manera en que el Sumo Sacerdote celestial puede ponernos juntos derecho, tanto para el tiempo como para la eternidad.