1888 Re-Examinado

Capítulo 15

De 1971 a 1987 y después

Unas 700 páginas habían ahora sido publicadas en tentativas de negar la necesidad de arrepentimiento denominacional por 1888. Otras 700 páginas vinieron en 1971 con el Movement of Destiny [Movimiento predestinado], de L. E. Froom. Según el autor, "ninguna publicación en nuestra historia jamás tuvo tal magnífico apoyo previo a la publicación" (p. 8). Cuando primeramente publicado, 1.500 ejemplares fueron distribuidos como regalo a líderes eclesiásticos alrededor del mundo. Los elogios que le fueron dedicados dejan claro que se volvió la palabra de mayor autoridad sobre 1888:

"Iniciado y comisionado por el ex-presidente de la Asociación General, A. G. Daniells ya en 1930, al proseguir la investigación fue aprobado por cinco presidentes de la Asociación General en sucesión, y muchos consultores. ... Fue leído críticamente por cerca de sesenta de los más capaces eruditos-- especialistas en historia denominacional y teología adventista. Por especialistas en el espíritu de profecía. Por profesores de Biblia destacados, editores, hombres de comunicación de masas, científicos, médicos (p. 8)".

Así, es evidente que el Movement of Destiny representa el pronunciamiento súmmum bonum de la Asociación General y liderazgo denominacional responsable sobre la cuestión de 1888. El autor les asegura a sus lectores sobre su total fidelidad en respuesta a la acusación de A. G. Daniells,

"...con especial énfasis sobre los acontecimientos de "1888" y su secuencia. Él instó que yo presentase los resultados en un cuadro abarcante--uno que honraría a Dios y exaltaría la verdad, ... tanto completa y objetiva, como documentadamente para un serio estudio de obreros por todo el mundo. ... Daniells me amonestó a ser justo y fiel a los hechos, abarcante e imparcial en el tratamiento, y a presentar el cuadro integral de modo equilibrado ... [y] a evitar cualquier tipo de tratamiento superficial. ... Un cuadro verdadero y digno de confianza era imperativo. La verdad, él insistió, nunca es honrada por la ocultación o por una defensa irrazonable. ... Me sumergí en las profundidades, ... registré fielmente (p. 17-18)".

Otros líderes veteranos lo instaron

"...a responder a ciertas indagaciones enigmáticas ... Y por encima de todo, a ser fiel a los hechos e inamovible en fidelidad a la verdad plena, ... llegar al ámago de los hechos, revelar los descubrimientos resultantes, y ser cándido e inabalable en mis presentaciones (p. 22)".

Movement of Destiny representa un vasto montante de trabajo, escrito por el más prestigiado erudito en historia de la Iglesia. Él fue bendecido por Dios con muchos ricos talentos. Sus volúmenes monumentales sobre la historia de la interpretación profética y condicionalismo son contribuciones impresionantes a la literatura del movimiento adventista. Sin embargo, según por lo menos uno de los que revisaron su escrito, su último libro no constituye "historia digna de confianza" (Seminary Studies [Estudios de seminario], Andrews University, Enero de 1972, p. 121).

Hay serios problemas:

(a) Adopta la posición opuesta cuanto a 1888 de aquella del libro de Daniells, Christ Our Righteousness [Cristo, nuestra justicia], y sin embargo fue Daniells quien lo comisionó. El contraste es prontamente visto en los dos trechos siguientes:

"La Asamblea que marcó época en Minneapolis se destaca como un pico de montaña, superando todas las otras asambleas en singularidad e importancia. Fue un cambio distinto. ... Introdujo una nueva época. ... 1888 por lo tanto vino a señalar el inicio de una nueva nota y nuevo tiempo. ... 1888 no fue un punto de derrota, sino que un reflujo de la marea para la victoria final. ... La batalla ... de 1888 [fue] duramente luchada y la victoria gratamente conquistada [por Satanás]". (Froom, pp. 187, 191).

"El mensaje nunca fue recibido, ni proclamado, ni obtuvo libre curso como debería haber sido a fin de transmitirle a la Iglesia las inmensurables bendiciones que en él estaban envueltas. ... Por atrás de la oposición se revela la astuta maquinación de aquella mente maestra de la iniquidad, el enemigo de toda justicia, ... para neutralizar el mensaje. ... Cuan terrible deben ser los resultados de cualquier victoria de él en derrotarlo". (Daniells, pp. 47, 53-54).

(b) Nadie ha sido capaz de ver cualquiera de las "pruebas" colectadas por Froom atestando supuestamente la aceptación del liderazgo del mensaje, pues hasta hoy aun no están disponibles para estudio. Nuestro autor nos dice que fueron propiciadas por los "verdaderos participantes de la Asamblea de Minneapolis de 1888", "relatos [que] fueron mantenidos bajo confianza desde 1930", "declaraciones firmadas, escritas en la primavera de 1930" (pp. 8, 237-238).

Pero en los dos capítulos que presentan esas "afirmaciones" (pp. 237-268), ni una vez tiene el lector permiso para ver siquiera una de ellas. Y tres informes de "testigos oculares" que están en existencia no son citados. Ellas contradicen su tesis. Así, nos es dicho sobre la autoridad de testigos invisibles que el mensaje de 1888 fue aceptado por el liderazgo de la Iglesia, mientras tres testigos oculares visibles dicen lo opuesto. (Nosotros los citaremos más adelante).

Las "afirmaciones" fueron propiciadas por "algo como veinte y seis hombres y mujeres aptos y representativos que fueron reales participantes, observadores, o registradores durante la crucial Asamblea de Minneapolis de 1888 (p. 239). Del número total propiciado, solamente 13 fueron por personal que realmente asistió, de modo que solamente podría haber habido 13 "testigos visuales". Una criterioso conteo indica que 64 referencias son hechas a esas 26 personas y sus cartas o entrevistas. Una es mencionada 14 veces.

Pero el insondable misterio es por qué el autor, después de hacer tan impresionante reivindicación, no les permite hablar. Con una excepción, ninguna sentencia es citada de cualquiera de entre todas las 64 referencias, sean testigos oculares o de otra forma.

La razón requiere que testimonios que se alega comprobar todo eso, no sean hechos visibles en apoyo de la alegación. Froom declara categóricamente en itálico, de su grafía: "No hubo rechazo de amplitud denominacional o de liderazgo, insistieron esos testigos" (p. 256). Y de ahí somos dejados sin una única sentencia de cualquiera uno de ellos que apoye esa declaración.

No hay un tribunal o jurado en el mundo libre que aceptaría ese tipo de inferencia sin evidencia. Y cuando una supuesta evidencia tan obviamente contradice el testimonio de Ellen White, los miembros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día deberían muy celosamente exigir que tengan permiso para examinar tal evidencia.1

Una de las 26 cartas a que hace referencia (p. 248) siempre existió en los archivos de los Depositarios de los Escritos de Ellen White. La carta de cinco páginas escrita por C. C. McReynolds (1853-1937) intitulada "Experiences While at the General Conference in Minneapolis, Minn. in 1888" [Experiencias mientras estaba en la asamblea de la Asociación General de Minneapolis, Minn. en 1888] está indexada como "D File 189". La carta termina con estas dos sentencias:

"Lamento por cualquiera en la Asamblea de Minneapolis en 1888 que no reconoce que hubo oposición y rechazo del mensaje que el Señor le envió a Su pueblo en aquel tiempo. No es demasiado tarde para arrepentirse ye recibir una gran bendición".

También hay disponible el "Eyewitness Report of the 1888 General Conference" [Informe de testimonio ocular de la asamblea de la Asociación General de 1888]. Igualmente presenta evidencia en lenguaje bastante objetivo:

"El autor de este tratado, entonces un joven, estaba presente en aquel encuentro [de 1888], y vio y oyó muchas de las diversas cosas que fueron hechas y dichas en oposición al mensaje entonces presentado. ... Cuando Cristo fue levantado como única esperanza de la Iglesia, los oradores enfrentaron una firme oposición de casi todos los pastores veteranos. Ellos trataron de parar esa enseñanza por los Pastores Waggoner y Jones. Deseaban que cesase la discusión de ese asunto".

Un tercer informe de "testimonio ocular" está también en el cofre fuerte de los Depositarios White, escrito por A. T. Jones: "Por todo el tiempo en la Comisión de la Asociación General y entre otros había un antagonismo secreto siempre llevado adelante, y que ... finalmente llegó al auge en la denominación, y dio al espíritu de contestación y a los hombres la supremacía en Minneapolis" (Carta a Claude Holmes, 12 de Mayo de 1921).

Ninguna de esas declaraciones de testimonio ocular encontró lugar en Movement of Destiny. En vez de eso, el lector es constantemente asegurado de que "pruebas" invisibles dicen lo opuesto.

El "Testigo Inigualable"

(c) Froom dedica dos capítulos a la idea de que Ellen White se presenta suprema en la evaluación de 1888 (pp. 443-464). Sus escritos, "particularmente desde 1888" deberían resolver "para toda mente razonable" cuestiones relativas a esa historia (p. 444, énfasis del original). Eso es eminentemente verdad, pero en once páginas dedicadas a su testimonio (443-453) no hay una sola cita de su pluma para apoyar su premisa.

(d) En el capítulo siguiente (pp. 454-464) hay una lista de más de 200 ítems extraídos de sus escritos de 1888-1901 que él afirma formar "la espina dorsal para la presentación global de este ejemplar" (p. 456). Pero la lectura cuidadosa de los "títulos" año tras año produce una sorpresa. No tienen ligación específica con legendas de artículos publicados, siendo tan sólo comentarios del autor para ajustarse a su tesis.

(e) Comenzando en la página 221 y prosiguiendo por 12 páginas, hay una colección de palabras y frases aisladas de Ellen White, nuevamente sin ninguna fuente indicada. Más de 100 palabras o frases fragmentarias y sentencias cortadas por la mitad dejan fuera porciones significativas vitales, omitiendo información contextual que le daría sentido bastante diverso y anularía la teoría de "victoria". Palabras y frases de sus sermones de Minneapolis son contornadas y sofocadas por interjecciones del autor, dejando el mensaje real de Ellen White incomprensible.

(f) De las "centenas de valiosos documentos" que dice haber sido obtenidos de una gama de preciosos colaboradores, ninguno es empleado para apoyar la tesis. Y aun así, el libro contiene 700 páginas.

(g) Aunque las "pruebas" fuesen hechas disponibles (lo que no ocurre), citar las opiniones de hermanos sinceros que dicen que juzgaron que el mensaje de 1888 fue aceptado no prueba que lo haya sido. Un siglo de historia indica que la lluvia tardía no fue aceptada, a despecho de esas supuestas reivindicaciones de que sí lo haya sido. Pero Froom y los otros autores citados colocan observadores no inspirados a contradecir el testimonio inspirado de alguien que ejerció el don de profecía. Aun un millar de testimonios no inspirados en favor de la "aceptación" no puede negar con éxito un testimonio inspirado de la mensajera del Señor.

(h) Como se da con el libro de Olson, Froom exonera los pastores y el liderazgo post-1888 y culpa los laicos por retardar la terminación de la comisión evangélica: "El Espíritu Santo--listo, dispuesto y capaz-- no pudo realizar Su obra designada en razón de la falta de preparación de la membresía" (p. 582). "Lo que resta ahora es el ingreso de Su pueblo en la provisión plena de Dios para la conclusión de la Gran Comisión" (p. 613).

De hecho, lo que falta ahora es una aceptación del mensaje por el liderazgo, pues fue el rechazo por el liderazgo del mensaje del alto clamor, dice Ellen White, que representó la causa inicial del largo atraso (cf. 1MS:234-235).

(i) Le es dicho al lector que ella "se regocijó en la creciente aceptación" del mensaje de 1888 (p. 605), y que "los años de la década de 90 [del siglo pasado, N.T.] fueron marcados por una sucesión de poderosos reavivamientos", y "tremendas conquistas" (p. 264). Debemos mirar un ejemplo interesante de contraste entre lo que ella realmente dijo y el escenario descrito por Froom del liderazgo de la Asociación General post-1888.

Él correctamente dice que "el molde dominante del movimiento después de 1888 fue, lógicamente, dado en gran medida por el presidente de la Asociación General a asumir. Debemos consecuentemente considerarlo de modo especial para obtener evidencia determinativa. En otras palabras, la actitud del Pastor O. A. Olsen como presidente de la Asociación General determinará "en gran medida" la verdad de que el mensaje haya sido aceptado o rechazado por el liderazgo de la Iglesia. Eso es verdad. Continuamos con Froom:

"Ahora, el registro del liderazgo espiritual de [O. A.] Olsen es claro y leal. ... Olsen parecía sentir el peso espiritual de la cuestión en evidencia, y ofreció tranquila pero eficaz liderazgo para su solución...

"Los años de la administración Olsen vieron un reavivamiento y reforma reales, ... ocasión de despertamiento de la auto-satisfacción laodiceana ... mediante la creciente aceptación del mensaje de Justificación por la Fe...

"Así no puede, con cualquier demostración de justicia, ser dicho que Olsen personalmente rechazó o redujo de importancia el mensaje de Justificación por la Fe, o condujo o ayudó o se comprometió en tal dirección. ...

"Claramente, Olsen no rechazó el mensaje". (pp. 354-358).

Froom no ofrece cualquier evidencia de parte de Ellen White para apoyar esas declaraciones. El lector meramente presume que tales declaraciones enfáticas son respaldadas en algún punto por evidencia inspirada. Tal cosa está totalmente ausente en su libro, siendo la razón de eso que tal no existe en sus escritos. Eso es algo que los "sesenta de nuestros más capaces eruditos" que endosaron el libro no percibieron.

La Opinión de Ellen White Sobre el Liderazgo Después de 1888

Debemos ahora considerar en contraste lo que Ellen White dijo en retrospectiva, ocho años después que el presidente Olsen había sido colocado en el puesto de presidente:

"Lamento mucho por el Hermano Olsen. ... Él no ha actuado según la luz dada. El caso es misterioso. ... No obstante, la luz que fue colocada ante él por años con respecto a esa cuestión, se ha aventurado en un rumbo directamente contrario a la luz que el Señor le ha estado dando a él. Todo eso confunde su discernimiento espiritual, y lo sitúa con relación al interés general e integral, y al progreso saludable de la Obra, como una centinela infiel. Él está siguiendo un curso que es perjudicial a su discernimiento espiritual, y está conduciendo otras mentes a ver las cuestiones en una luz pervertida. Ha ofrecido innegables evidencias de que no lleva en consideración los testimonios que el Señor ha juzgado conveniente darle a Su pueblo, como dignos de respeto, o como de peso suficiente como para influenciar su curso de acción". (Carta de 27 de Agosto de 1896, para A. O. Tait).

La contradicción de Froom a ella es alarmante, especialmente en vista del apoyo oficial que su libro disfruta. El contexto de Ellen White es demasiado claro:

"Estoy angustiada más allá de cualquier palabra que mi pluma pueda registrar. Innegablemente el Pastor Olsen ha actuado como lo hizo Aarón, con respecto a aquellos hombres que se han opuesto a la Obra de Dios desde el encuentro de Minneapolis. Ellos no se arrepintieron de su curso de acción al resistir a la luz y a la evidencia. ...

"La enfermedad en el corazón de la Obra envenena la sangre, y así la enfermedad es comunicada a las corporaciones que ellos [del liderazgo de la Asociación General] visitan". (ibíd.).

Ellen White no actuó a las espaldas del Pastor Olsen; ella le había escrito anteriormente las mismas cosas el 26 de Noviembre de 1894. Otra vez ella le escribió el 31 de Mayo de 1896:

"Tengo comunicaciones que fueron escritas por uno o dos años, pero he sentido que por vuestra causa deberían ser retenidas hasta que alguien pudiese colocarse de tu lado, alguien que pudiese distinguir claramente principios bíblicos de principios de formulación humana, y que, con agudo discernimiento, pudiese separar las imaginaciones humanas extrañamente pervertidas, que han estado operando por años, a partir de cosas de origen divina. ...

"Hermano Olsen, tu hablas de mi retorno a América. Por tres años permanecí en Battle Creek como una testigo por la verdad [1888-1891]. Aquellos que entonces rehusaban recibir el testimonio que me era dado por Dios destinado a ellos, y rechazaban las evidencias que acompañaban esos testimonios, no se beneficiarían caso yo retornase. ...

"En gran medida la Asociación General perdió su carácter sagrado, porque algunos a ella ligados no cambiaron sus sentimientos en cualquier particular desde la Asamblea realizada en Minneapolis. ...

"Me fue mostrado que las personas en general no saben que el corazón de la Obra se está enfermando y corrompiendo en Battle Creek."".2

Ellen White más tarde le escribió a I. H. Evans declarando que su único pesar era que había confiado comunicaciones vitales al presidente Olsen en lugar de enviar testimonios al campo a fin de que las propias personas supiesen lo que estaba sucediendo en Battle Creek. El Pastor Olsen había "rechazado" el depósito que le fuera entregado, según la copia autografiada de la carta en el archivo de los Depositarios White (Carta E51, 1897). En otra copia carbono autografiada en una colección particular, ella rayó la palabra "rechazado" y escribió de su propia letra, "negligenciado". ¿Cuál era la razón misteriosa que motivaba esa continua resistencia/negligencia oficial al Espíritu Santo?

Se debe recordar que Froom establece el elevado padrón ético que él debía seguir, ordenado por Daniells. Su libro debería ser "uno que honrase a Dios y exaltase la verdad" (p. 17):

"Lamentable Esquema de Historia Reconstruida.—La Historia a veces ha sido reconstruida por selectividad-- o sea, empleándola fuera de contexto o tensionando que tales citas se ajusten a un objetivo--en una tentativa de sustentar un presupuesto o teoría particular. Pero tal práctica no es ni ética, ni honesta. ... Como hombres de integridad, no debemos tener parte en tal manipulación de episodios históricos. Siervos del Dios de la verdad deben siempre emplear citas, evidencia y líneas de argumento de modo a honrar la Verdad y a su Autor". (pp. 364-365).

Eso, lógicamente, está fuera de discusión. Nada se gana en expresar crítica al trabajo del Dr. Froom. Pero podemos todos aprender una lección en contrición. Multitudes de cristianos en iglesias populares depositan indebida confianza en juicios preconcebidos que no pueden resistir la prueba de la verdad. ¿Cómo podemos nosotros, adventistas del séptimo día, ayudarlos a menos que nosotros mismos seamos fieles a la verdad, aun al costo de sacrificio o reputación personal?

1972

El Dr. Froom había desafiado a los autores de este manuscrito a retractarse públicamente de su insistencia de que el liderazgo rechazó el mensaje de 1888. Su exigencia fue abiertamente reconocida como dirigida a estos presentes autores (Seminary Studies, Andrews University, Enero de 1972, p. 121). Reza como sigue:

"Una confesión explícita es debida a la Iglesia hoy por promotores de una acusación desconcertante, primero que todo contra los nombres del liderazgo post-1888, ahora todos adormecidos. Además, es igualmente debida a aquellos en la Iglesia hoy que han sido perturbados y desorientados por tal alegación. Por fin, entonces, realmente constituye un descrédito a los muertos. Esa es una cuestión bastante seria (p. 358)".

Los autores quedaron en la obligación de responder a tal exigencia oficial de los más notables eruditos adventistas, especialmente cuando endosados por sus oficiales de la Asociación General. Al final de 1972 prepararon su disertación intitulada "An Explicit Confession ... Due the Church" [Una confesión explícita ... debida a la Iglesia]. Reiteraron su convicción de que los hechos de nuestra historia constituyen un llamado de clarín al arrepentimiento corporativo y denominacional. Copias fueron personalmente entregadas a oficiales de la Asociación General, que instaron a que no fuese publicada, y convocaron una serie de comisiones especiales de audiencia en Takoma Park para considerar la evidencia, reuniones esas que tuvieron lugar durante un período de varios años. Los oficiales y las comisiones consideraron la evidencia de Ellen White y quedaron impresionados con ella, pero nuevamente insistieron que Explicit Confessions no fuese publicado. Después de suprimir el Explicit Confessions republicaron el Movement of Destiny sin ninguna alteración de su tesis básica.

Dos acontecimientos significativos en particular se desarrollaron a partir de ese despertado interés por la historia de 1888.

1973-1974

Por dos años siguiéndose a esas comisiones especiales, los Concilios Anuales emitieron varios apelos serios a la Iglesia mundial, apelando a reavivamiento, reforma y arrepentimiento. Había un celo y solemnidad incomunes en los apelos. Sin embargo, el candor requiere que reconozcamos que los resultados fueron decepcionantes.

Los apelos de la comisión han raramente sido eficaces en producir reavivamiento o reforma tanto entre el ministerio como entre los laicos, porque acciones administrativas nunca pueden efectuar la reconciliación con Cristo. Entretanto, en esos apelos del Concilio Anual hubo una seria falsa interpretación de nuestra historia denominacional, que lógicamente anulaba los objetivos de los apelos. El problema parece a la superficie menor, pero es significativo. Citamos del apelo de 1973:

"¡En los cuatro años que se siguieron a la histórica Asamblea de la Asociación General de Minneapolis el nuevo e insistente énfasis sobre 'justificación por la fe' había despertado la Iglesia Adventista de tal modo que Ellen White pudo decir que el 'alto clamor' había comenzado! (énfasis añadido)".

El error aquí no es de semántica. Ellen White nunca dijo que el mensaje de 1888 "despertó la Iglesia Adventista". Ella dijo lo opuesto: "Satanás tuvo éxito en desviar de nuestro pueblo, en gran escala, el poder especial del Espíritu Santo" (1MS:234-235). Nunca se permitió que el mensaje despertase la Iglesia.

Pero este no es el problema más serio de lógica en ese Apelo. Hay una falla en identificar correctamente lo que fue el "alto clamor". Mencionamos esto, no para encontrar falta en los esfuerzos sinceros, sino porque la hora es muy tardía para soportar el mismo error nuevamente.

El "comienzo" de la lluvia tardía y del alto clamor no fue un reavivamiento subjetivo que supuestamente "despertó la Iglesia Adventista"; fue el propio mensaje objetivo por si mismo. Eso es evidente aun en la declaración de Ellen White citada en el Apelo:

"El alto clamor del tercer mensaje angélico ya comenzó en la revelación de la justicia de Cristo, el Redentor que perdona el pecado. Este es el comienzo de la luz del ángel cuya gloria llenará la tierra entera". (RH, 22 de Noviembre de 1892; énfasis añadido).

Por que él es tan importante puede ser visto fácilmente:

(a) Si el inicio del alto clamor fue el "despertamiento" de la Iglesia, su extinción en breve constituye mucho más nuevas. Implica que un reavivamiento genuino es más huidizo que una cura para el cáncer, y que cuando el Espíritu Santo tiene permiso para operar (como se supone haber habido en los años de la década de 1890), Él mismo Se cansa y abandona el reavivamiento. ¿Por qué debería una iglesia "despierta" fallar en dar el alto clamor y terminar la comisión del Señor?

(b) Pero si el "comienzo" del alto clamor es fielmente reconocido por lo que de hecho fue, el mismo mensaje de 1888, inmediatamente tenemos esperanza, pues podemos recuperar y proclamar el mensaje objetivo como registrado en las fuentes existentes. El poder del Espíritu Santo es manifiesto en la "verdad del evangelio" (Gálatas 2:14; Romanos 1:16).

Sin embargo, los Concilios Anuales de 1973-1974 nada hicieron de práctico y eficaz para recuperar y promulgar el mismo mensaje de 1888. Antes, inadvertidamente aseguraron que el vacío fuese llenado con una infusión de "reformacionismo" calvinista. El mensaje de 1888 nunca fue libre y claramente proclamado para la Iglesia a nivel mundial con pleno soporte de la Asociación General.

La segunda consecuencia de ese interés por 1888, en 1973-1974, se dio en consecuencia de la mala comprensión arriba evidenciada. Reconociendo que la Iglesia carece de "justificación por la fe", la Asociación General se reunió en la Conferencia de Palmdale en 1976 donde ciertos teólogos dominaron las discusiones y exigieron apoyo a sus puntos de vista "reformacionistas", opiniones calvinistas de "justificación por la fe".

Ellos alegaban que sus puntos de vista eran un verdadero reavivamiento del contenido del mensaje de 1888, cuando de hecho eran una negación de cada elemento básico de ese "preciosísimo mensaje". Pero la preeminencia de ellos en Australia y América del Norte les dio vasta influencia sobre el campo mundial. La ignorancia general de los puntos esenciales de 1888 sumado a una antipatía por el "legalismo" crearon un vacío al que se precipitaron esas ideas "reformacionistas".

El pasar del tiempo luego demostró como esos puntos de vista eran incompatibles con la verdad adventista de la purificación del santuario. Si la Asociación General y nuestras casas editoras hubiesen apreciado el contenido singular del mensaje de 1888 por si y fielmente lo hubiesen publicado y sostenido, esas opiniones nunca podrían haberse enraizado en América del Norte, Europa, África, Extremo Oriente y Pacífico Sur. Una lectura equivocada de la historia de la década de 1890 resultó en la repetición de aquella historia, con consecuencias aun más trágicas. Podemos documentar la pérdida de centenas de pastores, y nadie sabe cuántos laicos y jóvenes.

Hay una raíz a partir de la cual esos puntos de vista calvinistas de justificación por la fe pueden ser identificados: la insistencia de la Asociación General y de los Depositarios de los Escritos de Ellen White por décadas de que el mensaje de 1888 fue solamente un renovado énfasis de las opiniones protestantes populares. Nuestros teólogos en la década de 1970 estaban solamente edificando sobre el fundamento lanzado por ellos a comienzos de los años de la década de 1920.

1984

Sin embargo, otra publicación debería tratar con 1888, la biografía de Ellen White, The Lonely Years, 1876-1891 [Los años solitarios], por Arthur L. White. La contribución del Pastor White para la Iglesia Adventista del Séptimo Día está fuera de una evaluación adecuada. Durante una larga y preeminente carrera él ha sido un agente del Señor en la edificación de confianza en el Espíritu de Profecía por la Iglesia a nivel mundial. Como nieto de Ellen White él disfruta de una distinción exclusiva como la autoridad más destacada en sus escritos. Él es respetado por todo el mundo.

En tres capítulos de este volumen él discute la historia de 1888. Pero primeramente "ciertos puntos de base y ocurrencias históricas deben ser considerados" (p. 394). Se siguen, entonces, 14 puntos, algunos de los cuales examinan los fundamentos de nuestra misión denominacional (pp. 394-397). Haremos notar brevemente unos pocos puntos variados de esa sección del libro:

"(1) El tema de la justificación por la fe ... fue solamente una de las muchas cuestiones que preocupaban y llamaban la atención de los delegados". El punto (10) prosigue: "Pareciera que un énfasis fuera de proporción llegó a ser dado a la experiencia de la Asamblea de la Asociación General de Minneapolis". Indagaríamos: ¿Cuál es el verdadero significado escatológico del mensaje de 1888? ¿No es el comienzo de la lluvia tardía y del alto clamor una cuestión de la más suprema importancia?

"(4) Aun cuando la temática de la asamblea ... fuese amplia y significativa, los sentimientos y actitudes de los que se hicieron presentes se moldearon por las discusiones teológicas". ¿Precisamos señalar que en eso yace el significado de la sesión entonces, y su permanente importancia para la iglesia ahora? A menos que nuestras "discusiones teológicas" sean válidas, nuestra administración burocrática no puede cumplir la comisión evangélica y no puede ser bendecida.

"(6) Informaciones concernientes a lo que tuvo lugar en Minneapolis ... ha venido mayormente de documentos de E. G. White y declaraciones de memoria de algunos pocos que estuvieron presentes". Nuestro actual dilema como un pueblo deriva de una falla en darle el debido peso a la perspectiva inspirada comunicada mediante el ministerio de ella, y un apego despropositado a opiniones no inspiradas de otros.

"(7) Ningún voto fue tomado cuanto a las cuestiones teológicas debatidas". Así, la declaración frecuentemente repetida implica en que ningún rechazo responsable tuvo lugar. Como hicimos notar anteriormente, tales votos fueron tomados "por el levantar de la mano" (GCB 1893, pp. 244, 265)—pero no registrados tan-solamente debido al veto de Ellen White.

Apreciemos integralmente la próxima declaración:

"(8) La concepción de que la Asociación General, y así la denominación, rechazó el mensaje de justificación por la fe en 1888 es sin fundamento y no fue proyectada hasta cuarenta años después de la asamblea de Minneapolis, y trece años después de la muerte de Ellen White. Registros contemporáneos no conceden ninguna sugestión de rechazo denominacional. No hay declaración de E. G. White en parte alguna que diga que así fue. El concepto de tal rechazo ha sido presentado por individuos, ninguno de los cuales estuvo presente en Minneapolis, y en vista del testimonio de hombres responsables que allí estuvieron (p. 396)".

La evidencia objetiva indica que:

(a) La cuestión real es la aceptación o rechazo de la lluvia tardía y del alto clamor, no la "doctrina" protestante que los rechazadores de 1888 profesaban creer.

(b) La misma Ellen White en Minneapolis declaró que el mensaje estaba siendo rechazado por "ministros en general que acudieron a esta asamblea"; ellos "vinieron a esta asamblea para descartar la luz"; "oposición ... es la orden del día" (Carta B21, 1888; Mss. 9, 15, 1888).

(c) El Bulletin de 1893 contiene una cantidad de declaraciones de "contemporáneos" que confesaban que el mensaje había sido rechazado y aun estaba siendo blanco de rechazo por el liderazgo con la responsabilidad de la Iglesia--eso meros cuatro años después. Nadie irguió la voz en la asamblea de 1893 para protestar de que el mensaje había sido aceptado o estaba siendo aceptado. El Bulletin de 1901 contiene declaraciones semejantes.

Pero eso no es todo. La última edición de Testimonies to Ministers [Testimonios para ministros] trae un apéndice que no constaba en ediciones anteriores--un "Prefacio Histórico" y "Notas de Apéndice" designadas a ayudar al lector a evitar la clara convicción que la lectura del texto de Ellen White trae: "Estas notas ayudarán al lector en asimilar correctamente la intención de la autora en los mensajes aquí presentados".

Como eso funciona será visto por un ejemplo. En la página 468 ocurre esta clara declaración de 1890: "Es moda apartarse de Cristo. ... Con muchos el clamor del corazón ha sido: 'No queremos ese hombre gobernando sobre nosotros'. ... La justificación por la fe del Hijo de Dios ha sido rebajada, criticada, ridiculizada y rechazada". La nota de Apéndice advierte al lector a ser cuidadoso. Aparentemente no debe creer prontamente en lo que dice el texto: "Aun cuando algunos tomaron la actitud aquí mencionada, hay muchos que recibieron el mensaje y obtuvieron una gran bendición en su experiencia personal" (p. 533). Eso contradice directamente muchas declaraciones en el texto.

Eso puede solamente generar desánimo entre miembros concienzudos de la Iglesia que tienen el derecho de esperar integridad literaria, pues pueden percibir la evidencia contradictoria por sí mismo en el contexto integral de las palabras de Ellen White.

Hay otra negación de una declaración objetiva de Ellen White sobre la historia de 1888. El 16 de Marzo de 1890, ella declaró: "Cristo ... tiene una bendición para nosotros. Él la tuvo en Minneapolis, y la tenía para nosotros al tiempo de la Asamblea de la Asociación General aquí [1889]. Pero no hubo recepción" (énfasis añadido). Esa declaración es puesta a disposición en el Release Nº 253, pero una nota de pie de página la contradice: "El lenguaje de esta sentencia es claramente malo pues, aisladamente, ella está en desarmonía con lo que se sigue y otras de sus declaraciones relativas a la Asamblea de la Asociación General de 1889".

No obstante, el documento entero en el contexto claramente apoya esa declaración tal como reza. El contexto indica que su lenguaje no puede ser malo. Siempre el "algunos" que aceptaron fueron pocos, de menor influencia, mientras los que lo rechazaron eran los "muchos" de influencia.

Pero la cuestión no termina ahí. En 1980 el Selected Messages [Mensajes Selectos], Libro Tres fue publicado con un capítulo de 33 páginas sobre "La Asamblea de Minneapolis". Siete páginas son nuevamente adicionadas con inserciones de "Paño de Fondo Histórico". Aun cuando haya habido un "trágico retroceso", un "cambio gradual para mejor ... después de los cinco o seis años posteriores a Minneapolis" (p. 162). Sin embargo, los testimonios más fuertes de reprobación de Ellen White para la incredulidad post-1888 están fechados de siete u ocho años después de Minneapolis. (La clara referencia de Ellen White a un "voto" negativo tomado en Minneapolis fue suprimida de su documento Ms. 24, 1888, que forma el cuerpo principal del capítulo; cf. p. 176).

Nuevamente somos recordados de que precisamos todos procurar la dirección del Señor en nuestra búsqueda por la verdad vital. Pareciera que 1888 presenta un problema singular en la larga historia de las confrontaciones de Dios con Su pueblo. Hay una verdad preciosa envuelta ahí que parece más huidiza que cualquier otra en la historia pasada. ¿Cómo más podría ser posible que eruditos y dirigentes que poseen las más extraordinarias oportunidades para conocimiento en todo tiempo deban dejar de reconocer la evidencia obvia? Arrepentimiento es una obligación que pesa sobre todos nosotros; debemos todos indagar, "¿Soy yo, Señor?"

Incidentalmente, aquellos que se sienten confundidos con los informes de empréstito literario ocasional de Ellen White encontrarían la verdadera historia sobre 1888 como un auxilio para resolver sus dudas. Su integridad y calificaciones como un agente do don de profecía son demostrados de manera única en su papel en aquella historia. Sin cualquier auxilio humano, sea de que naturaleza fuese, ella encontró su camino sin error a través de trampas teológicas inherentes a aquella difícil controversia. Su coraje en permanecer sola contra "casi todos los pastores veteranos" en una asamblea de la Asociación General es fantástica.

Sus sermones de improviso fueron anotados en forma taquigráfica y transcritos para nosotros hoy. ¿Quién más podría predicar diez sermones sin notas en medio al calor emocional de la batalla teológica con toda palabra registrada, fuera de escribir centenas de cartas existentes y tópicos de diario, permaneciendo libre del menor embarazo un siglo más tarde? No hay una palabra desafortunada en cualquiera de ellos. Su entusiástico endoso del mensaje, contra grandes obstáculos, está milagrosamente en armonía con la teología más precisa y competente de hoy. Nunca esa pequeña señora se coloca a nivel más elevado que en esa historia de 1888.

1888, Una Prueba del Tiempo del Fin

¿Cómo podemos explicar los esfuerzos oficiales casi sobre-humanos desde 1950 para contradecir la inspirada evidencia de Ellen White a respecto de 1888? ¿Podría darse que el enemigo del plan de salvación tiene un interés oculto en ocultar esa verdad significativa? ¿Podría darse que el conocimiento de la real verdad tiene un peso definido sobre nuestra relación personal y colectiva con Jesucristo, y Satanás tiene de eso conocimiento? [Sin duda].

Nuestro mal uso de la evidencia es más serio que chascos financieros. Caso nuestros enemigos investigasen esta historia, quedaríamos embarazados. Nuestra pobre relación con la verdad nos mantiene en una condición laodiceana de tibieza y falta de arrepentimiento. La simple solución es una fe honesta que incluye una creencia en la verdad y un reconocimiento abierto y contrito de ella. La hora es tardía, pero gracias a Dios no es demasiado tarde para un nuevo espíritu de fidelidad.

Se nos ha dicho que el universo no-caído está observando. La honra del propio Señor está en juego. Sabemos que algún día debe haber un pueblo en cuya "boca no se encuentra el engaño" (Apocalipsis 14:5).

Considerar la "justificación por la fe" como meramente la doctrina protestante es perder el rumbo. Sin embargo, esta ha sido la constante metodología oficial para 1888. Un ejemplo de ceguera espiritual de largo alcance es un cita de A. W. Spalding (Origin and History, Vol. 2, p. 281). Observen como esta posición contradice el cierne del propio mensaje de 1888:

"Justificación por la fe, la verdad fundamental de la salvación mediante Cristo, es la más difícil de todas las verdades a mantener en la experiencia del cristiano. Es fácil en profesión, pero inalcanzable en aplicación". (citado en The Lonely Years, p. 415).

Nadie que entienda el mensaje de 1888 podría posiblemente expresar tal pensamiento, pues contradice las palabras de nuestro Señor: "Mi yugo es suave y Mi fardo es liviano" (Mateo 11:30). Si la declaración de Spalding es verdadera en cualquier medida, enfrentamos un problema terrible. El mensaje de "justificación por la fe ... es el mensaje del tercer ángel en verdad" (RH, 1 de Abril de 1890). Así tenemos la solemne tarea de proclamar al mundo "la más difícil de todas las verdades", la más "inalcanzable en aplicación"--¡pésimas nuevas! Sin embargo, el mensaje del tercer ángel es antes de todo "el evangelio eterno", buenas nuevas que es "el poder de Dios para la salvación" (Romanos 1:16).

Es esa distorsionada comprensión del mensaje de 1888 que nos hace un "moderno antiguo Israel".

"Para Nuestra Advertencia"

Nuestra historia es tanto parte del gran registro sagrado de la batalla entre la verdad y el error como la travesía del Mar Rojo por Israel, y el apedreamiento de Esteban muchos siglos después. Los hechos a la raíz de nuestra historia del último siglo están ahora comenzando a filtrarse por toda la Iglesia mundial. La pregunta es: ¿Aceptaremos nuestra historia, o también apedrearemos a Esteban?

Después de un siglo de atraso, es tiempo de ver como la Causa de Dios es puesta en peligro. Ya hemos testimoniado las primicias del rechazo de 1888 en la crisis panteística "alfa" de inicio de los años 1900. Ahora estamos en el tiempo en que el "omega" está para darse. El "alfa" fue "recibido aun por hombres que ... tenían larga experiencia en la verdad, ... aquellos a quien juzgábamos firmes en la fe" S(pecial Testimonies, Serie B, Nº 7, p. 37). "El omega se seguirá, y será recibido por aquellos que no están dispuestos a darle atención a la advertencia que Dios ha dado" (Nº 2, p. 50). El gran conflicto prosigue y el dragón está airado con la "mujer" y no ahorrará esfuerzos para vencer.

Nos es dicho en los días del "alfa" que la verdad sería descartada; libros de un nuevo orden serían escritos; un sistema de filosofía intelectual seria introducido; el sábado seria considerado livianamente; los dirigentes admitirían que la virtud es mejor que el vicio, pero colocarían su dependencia sobre el poder humano (cf. Serie B, Nº 2, pp. 54-55).

Vemos estas palabras cumplidas hoy.

"Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican" (Salmo 127:1). Él nos dice: "Porque Mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos Mis caminos, dice el Señor" (Isaías 55:8). El inicio de la lluvia tardía y del alto clamor no fue estrategia de la Avenida Madison [centro de grandes firmas de publicidad, en Nueva York -- N.T.]; se trató de un claro entendimiento de buenas nuevas, un mensaje real en sí mismo, algo que todo creyente, no importa cuan humilde, podría emplear eficientemente.

Inherente a ese bello mensaje de "buenas nuevas" que apela al corazón está la experiencia de la expiación final. La sangre de Cristo debe purificar la consciencia de las obras muertas. El mensaje no es meramente para preparar un pueblo para la muerte, sino que para la traslación, y el poder está en el mismo mensaje objetivo. Billones de dólares gastados en los últimos recursos electrónicos y gráficos nunca iluminarán la tierra entera con la gloria, hasta que "la luz del ángel cuya gloria llenará toda la tierra" sea apreciada humildemente y recibida de todo corazón.

El método del Señor de verdadero y duradero crecimiento eclesiástico es la misma simplicidad. Observen como el verdadero mensaje de justificación por la fe estará en la "luz" que realizará el trabajo:

"Todos nos uniremos en esa unidad de nuestra fe y en nuestro conocimiento del Hijo de Dios; nos volveremos personas maduras, alcanzando la plena estatura de Cristo. Entonces no seremos más niños, llevados por las ondas y soplados por todo viento de enseñanzas de hombres engañadores, que conducen a otros al error con las maniobras de su creación. En vez de eso, por hablar la verdad en un espíritu de amor (ágape), debemos crecer de toda manera a Cristo, que es la cabeza. Bajo su control todas las partes diferentes del cuerpo se ajustan, y el cuerpo entero es mantenido por toda junta con que está provisto. Así, cuando cada parte separada funciona como debiera, el cuerpo entero crece y se edifica mediante el amor [ágape]". (Efe. 4:14-16, TEV).

Mientras tanto, ángeles buenos son comisionados para retener los terribles vientos de contienda que algún día en breve serán sueltos. Están empeñando su fuerza para impedir la ruina que se avecina, expresada en el abuso de drogas, alcoholismo, inmoralidad sexual e infidelidad, criminalidad, materialismo idólatra, corrupción, y temibles pestilencias. La obra más importante en el mundo es la de aquel ángel que sella a los siervos de Dios en preparación a la venida de Cristo (Apoc. 7:1-4). El poco tiempo de paz y prosperidad de que aun disponemos es tiempo emprestado, nuestro solamente para la terminación de Su obra. Y la estabilidad mundial depende de la fidelidad del pueblo de Dios a la verdad, a su mensaje y su misión.

Algo debe acontecer en el tiempo del fin que nunca ocurrió antes. Milenios de derrota deben ser revertidos. Esa es la única manera por la cual la purificación del santuario puede ser completada. La profecía de Daniel declara que eso "será" hecho (8:14). El Señor purificará a Su Iglesia de modo a que esta pueda dar el último mensaje para iluminar la tierra.

La obra de Dios puede ser acabada en un tiempo increíblemente corto. Pero requerirá el arrepentimiento de los siglos, una comprensión de la verdad por la cual, en nuestra imaginada prosperidad y éxito, no hemos sentido hambre y sed. Requerirá la corrección de la confusión teológica y un humillar de corazones. Requerirá el abandono de políticas mundanas y sus estrategias de hechura humana. Producirá una verdadera y duradera unidad y armonía entre los creyentes. El "pluralismo" discordante desaparecerá.

Toda especie de legalismo morirá. El fanatismo será desacreditado por si mismo y desaparecerá. Finalmente, la última experiencia a aguardar la Iglesia es como aquella que Jesús atravesó en el Getsemaní. Solamente los que son Suyos de hecho estarán dispuestos a aceptarla, pero Él colocó la honra de Su trono sobre Su confianza de que lo harán.

Enfrentar la cruz es lo que Pedro no aceptaría, hasta que se convirtió. Él negó a su Señor; solamente una negación semejante moderna de Cristo puede responder por la motivación centralizada en el yo que continuamente expresa la preocupación de que "yo entro en el cielo". Fue el cielo que Cristo abandonó sin ninguna garantía de que jamás volvería--de modo que el pecado y la muerte pudiesen ser erradicados del universo. La verdadera fe en Él no se centraliza en que recibamos una recompensa.

Ahora la última, la séptima iglesia, está en escena, y seguramente estamos en los últimos momentos que a ella pueden ser dedicados. No hay una octava iglesia.

Cuando Su pueblo alegremente acepte toda la verdad que Él tiene para ellos, cumplirán el mismo papel que Cristo cumplió cuando estuvo sobre la Tierra. Ese "corto período de tres años fue tan largo como el mundo podría soportar la presencia del Redentor". (DTG:541).

Cuando el poder de Satanás es quebrantado entre el pueblo del Señor, el mundo incrédulo no será capaz por más tiempo de soportar su presencia. Ellos habrán demostrado la verdadera justificación por la fe, aquella intimidad más próxima con el Salvador del mundo que Él aun ofrece al continuar llamando a nuestra puerta.

¿Por cuánto tiempo más Él llamará?