1888 Re-Examinado

Apéndice B

Comparaciones de Justificación por la Fe

El Punto de Vista Popular
El Punto de Vista de 1888

1. Comienza con la necesidad del hombre por seguridad eterna. Así, el apelo es centralizado en el yo. Nunca va más allá de ese rayo de inseguridad humana.
1. Comienza con la revelación del amor de Dios en la cruz. El apelo es para una motivación más elevada - fe, apreciación y gratitud. Así no es egocéntrico.

2. Fe es definida como mera "confianza" en el sentido de apegarse a la seguridad personal en busca de garantías contra el perderse. La fe es considerada como medio de satisfacer la inseguridad personal.
2. Fe es una profunda apreciación del amor sacrifical de Dios, independientemente de la esperanza de recompensa o del miedo de estar perdido. Ella vence el egocentrismo y la tibieza.

3. Jesús enseñó que el amor al yo es una virtud, una pre-condición para el amor a otros. El amor del yo y el respeto propio son confundidos.
3. Jesús enseñó que la persona convertida amará a su próximo como antes de la conversión encontraba natural amarse a sí mismo. Cuando el yo es crucificado con Cristo encontramos verdadero respeto propio en Él. La fe expele el amor propio, una invención de Satanás.

4. El sacrificio de Cristo en la cruz es solamente una provisión contingente, y nada realiza por el pecador a menos y hasta que él tome la iniciativa de "aceptar a Cristo". Así, prevalece la idea de que si la persona es salva, eso se debe a haber tomado la iniciativa; si la persona se pierde, es Dios quien tomó la iniciativa de punirla.
4. El sacrificio de Cristo es más que una provisión contingente. Hizo algo por "todo hombre". La vida física de "cada hombre" es la adquisición de la sangre de Cristo. Cada rebanada de pan está estampada con Su cruz. Así Su sacrificio justificó a "todos los hombres". Es Él quien toma la iniciativa amorosa.

5. El evangelio es "buenas nuevas" de lo que Dios hará por usted si primero hace su parte. Él espera hasta que usted de el primer paso en la iniciativa. La maquinaria celestial de salvación permanece paralizada hasta que el pecador apriete el botón para activarla.
5. El evangelio es "buenas nuevas" de lo que Dios hizo y está haciendo por usted ahora. Él lo ha "atraído" a usted toda su vida (Jer. 31:3; Juan 12:32). No Lo resista a Él, y usted será salvo. El puro evangelio motiva una duradera respuesta íntima de la fe.

6. Dios lo considera a usted como fuera de la "familia de Dios" hasta que "acepte a Cristo". Así, la aceptación de usted por Él depende de que haya dado el primer paso. Pasajes mal-interpretados dan esa impresión.
6. Dios ya lo aceptó a usted en Cristo. Para Él, el alma que nunca entendió el evangelio es una oveja perdida, no un lobo; una moneda perdida, no una basura; un hijo pródigo alejado, no un extraño.

7. Dios torturará y destruirá a los perdidos en el fuego infernal. El énfasis está sobre Su iniciativa vengativa en la punición.
7. El pecado paga su salario - la muerte. La segunda muerte misericordiosamente termina con la miseria del perdido. El amor de Dios es manifestado en su suerte.

8. El perdón divino es su excusa para el pecado, Su aceptación de él como inevitable o inescapable ("somos solamente humanos"). Muchos no tienen un concepto claro de una diferencia entre el perdón del pecado y su eliminación.
8. Su perdón realmente aleja el pecado, que Él aun odia y nunca puede excusar. El perdonado ahora odia el pecado. La "expiación final" trae el "borramiento del pecado" en la purificación del santuario celestial.

9. Es difícil ser salvo y fácil perderse. Siendo que pocos conseguirán ir para el cielo, debe ser bastante difícil seguir a Cristo. El énfasis está en las dificultades por el camino.
9. Si alguien entiende y aprecia el puro, verdadero evangelio como buenas nuevas, es fácil ser salvo, y difícil estar perdido. El yugo de Cristo es suave, Su fardo es liviano.

10. El pecador debe ser presionado a aceptar a Cristo, generalmente por el empleo de motivación egocéntrica tal como esperanza de recompensa o temor de punición. Apelos de marketing son típicos: "¿qué hay para mi en eso?".
10. Cualquier uso de presión, expediente secreto, o miedo como motivación muestra la falta de contenido evangélico en el mensaje. Una vez que la verdad sea revelada en amor, nada puede impedir al investigador de la verdad responder.

11. A no ser cuando el pecador "acepta a Cristo" y es obediente está legalmente justificado. Los escritos de Ellen White son mal-interpretados.
11. Todos los hombres fueron legalmente justificados cuando Cristo murió por "todos". Cuando el pecador cree, él es justificado por la fe.

12. La justificación por la fe es el acto judicial por el cual Dios declara legalmente a un hombre aun no convertido justo porque él "acepta a Cristo". Ese acto forénsico no tiene efecto sobre el corazón.
12. Cuando Dios "declara" alguien siendo justo, Él no puede mentir. La justificación por la fe va más allá que una mera declaración legal. Ella hace al creyente obediente a todos los mandamientos de Dios.

13. Las personas pueden ser justificadas por la fe y aun ser profesos seguidores tibios de Cristo.
13. La fe verdaderamente madura acaba con la tibieza y prepara para la traslación.

14. El supremo blanco en la vida es salvar nuestras almas, hacer lo que es "esencial para nuestra salvación".
14. El supremo blanco en la vida es la honra y vindicación de Cristo. Él debe recibir Su recompensa, más que nosotros.

15. Pecado es definido como la transgresión de la ley, pero superficialmente entendido como la quiebra de un tabú moral. Mucho énfasis sobre actos "conocidos" de pecado; ningún concepto sobre el pecado aun desconocido.
15. El pecado es más que el mero quebrantamiento de un tabú; es la rehúsa de apreciar el verdadero carácter de Dios de amor revelado en la cruz. En ese Día de la Expiación, el Espíritu Santo revelará todo pecado desconocido.

16. "Nacido bajo la ley" en Gál. 4:4 significa que Cristo nació bajo la ley ceremonial judía (cfS. eventh- day Adventist Bible Commentary, Vol. 6, p. 966).
16. "Nacido bajo la ley" significa bajo la ley moral. Cristo no estaba "exento" de nuestra herencia genética; sin embargo Él no pecó. Para cumplir la voluntad de Su Padre, tuvo que negar Su propia voluntad; Él se negó a Si mismo.

17. La carne y la naturaleza de Cristo en la encarnación eran diferentes de las nuestras. Él fue "exento" de nuestra herencia genética, y tomó apenas la naturaleza sin pecado de Adán como era antes de la caída (cf. Questions on Doctrine, L. Froom, p.383, y encabezado p. 650.)
17. Cristo "asumió" la naturaleza pecaminosa y caída del hombre después de la caída. Fue enviado "en semejanza de carne pecaminosa", no en su desemejanza. Él de nada estaba "exento". La razón por la cual no pecó fue por así haberlo decidido. Él era el Amor encarnado y es tanto nuestro Substituto, como nuestro Ejemplo.

18. Cristo cargó nuestra culpa apenas vicariamente.
18. Cristo cargó nuestra culpa en realidad. Él verdaderamente se identificó con nosotros, y condenó el pecado "en la carne", o sea, en nuestra carne.

19. Era "imposible", "inútil" y "desnecesario" para Cristo ser verdaderamente tentado en todos los puntos como lo somos. (Ministry Magazine, Enero, 1961).
19. Negar la plena tentación de Cristo es negar Su verdadera encarnación. Diferentemente del Adán sin pecado, Él fue tentado también interiormente, como lo somos, pero sin pecado. No hay pecador alguno que Él no pueda socorrer.

20. Así separado de nuestra herencia genética, Cristo era "naturalmente" bueno. Su propia voluntad era idéntica a la voluntad de Su Padre. Ninguna lucha interior. Así, Su justicia no podía ser por la fe.
20. La justicia de Cristo era por la fe. Él declaró: "No busco hacer Mi propia voluntad". Él soportó la cruz durante toda la existencia, algo que el Adán sin pecado no precisó hacer. Cristo constantemente se negaba a Sí mismo.

21. Una vez que no asumió nuestra naturaleza caída y pecaminosa, Cristo no podía verdaderamente enfrentar la tentación sexual y vencerla.
21. Las Escrituras no nos dan el derecho a exentar a Cristo de cualquier tentación humana. Heb. 4:15 es demasiado claro.

22. El continuo pecar es inevitable en la medida en que el hombre tenga una naturaleza pecaminosa. El pueblo de Dios continuará pecando hasta el momento de la traslación. Eso lógicamente requiere que Cristo nunca cese Su ministerio Sumo Sacerdotal como Substituto. Mantenga su "seguridad" pagada por un "relacionamiento", y estará "cubierto".
22. El continuo pecar está condenado "en la carne" por Cristo. El pecado se volvió desnecesario a la luz de Su evangelio. La justificación es por la fe porque la fe opera por amor. Nuestra dificultad es la ignorancia del evangelio o la incredulidad. La segunda venida es imposible a menos que Cristo deje de ser nuestro Substituto.

23. Muchos de entre nuestro pueblo no tienen una clara concepción de la purificación del santuario celestial en su singular relación con la justificación por la fe.
23. El mensaje de 1888 es un avance que Lutero, Calvino y los Wesley nunca descubrieron. Establece la relación entre el evangelio y la purificación del santuario celestial.

24. Las presentaciones de la obra presente de Cristo en la purificación del santuario en relación con la experiencia personal del cristiano son casi inexistentes.
24. La verdadera justificación por la fe se relaciona ahora con la obra de Cristo en el Compartimiento Santísimo (PE:254). Esa es una verdad singular confiada a esta iglesia.

25. La "gracia barata" es el único resultado posible de la confusión con respecto a la naturaleza de Cristo, el preconcepto contra la perfección del carácter cristiano, el eclipse de la cruz, y la negligencia de la verdad de la purificación del santuario.
25. La justificación por la fe impone un padrón extremamente elevado--el del propio Cristo. Él es el Ejemplo que ministra esa gracia plenamente a los creyentes. Él retornará cuando vea Su carácter perfectamente reflejado en Su pueblo. Eso se realizará por la fe, no por las obras.

26. 1 Juan 2:1 nos habla para no pecar, como nuestra compañía de seguros nos habla para que no tengamos un accidente. Pero usted pecará más temprano o más tarde, así que certifíquese de estar "cubierto" por el Abogado que persuadirá al Padre a perdonarlo. No podemos esperar más que la victoria sobre el "pecado conocido". La participación en el pecado desconocido queda implícita como inevitable hasta que Cristo retorne.
26. 1 Juan 2:1 declara que el propósito de Su sacrificio sobre la cruz es que Su pueblo pare de pecar. No es excusar la perpetuación del pecado. Eso se vuelve eficaz cuando asimilan el principio de culpa colectiva--su relacionamiento con "los pecados de todo el mundo". El cielo ayudará a los creyentes a vencer "tal como" Cristo venció.

27. La prevaleciente preocupación egocéntrica hace difícil concebir un arrepentimiento por los pecados de alguien más, a no ser los propios. La motivación dominante es preocupación por la propia salvación personal del individuo. Ninguna real simpatía con Cristo es posible en la medida en que la esperanza por recompensa o temor del infierno permanezcan como motivación capital del corazón.
27. El arrepentimiento y el bautismo de Cristo introducen una preocupación mayor: nos vemos potencialmente culpados por los "pecados de todo el mundo", no fuese por Su gracia. La fe hace posible una empatía con Cristo en Su obra final, tal como la de la novia por su marido. El arrepentimiento colectivo como el Suyo hace eso posible.

28. Mantener un "relacionamiento" con Cristo es un proceso difícil y arduo. Todo depende de que se aferre de la mano de Dios. "Mantener su velocidad" o "gravedad" hará con que usted venga a "despedazarse en el piso". Se trata de un programa de auto ejecución.
28. Todo depende de su creencia en que Dios está asegurando su mano. Lo que hace la vida cristiana parecer tan difícil es un eclipse del evangelio de la justicia de Cristo. "El amor de Cristo nos constriñe".

29. Diferencias doctrinarias dentro de la comunión de la iglesia son inevitables hasta que Cristo venga. La verdadera y completa unidad es imposible.
29. La perfecta unidad es la norma para una iglesia que tenga fe genuina. Ninguna necesidad de ideas proféticas conflictivas y confusas, por ejemplo.

30. Podemos creer, ejemplificar, y enseñar la verdadera justificación por la fe por muchas décadas, y la obra de Dios no ser concluida. (hemos hecho eso por más de un siglo).
30. Creer y enseñar justificación por la fe claramente en relación a la purificación del santuario es catalizar la iglesia y el mundo en una única generación y finalizar la tarea de evangelización. (Eso aun no fue verdaderamente hecho).

31. El tiempo para la segunda venida de Cristo está irrevocablemente pre-determinado por la soberana voluntad de Dios, y Su pueblo no puede ni apresurarla ni retardarla.
31. Cristo está ansioso por retornar así como un novio ansia por el casamiento. Él vendrá cuando Su Novia esté lista. La demora es su responsabilidad.

32. La segunda venida de Cristo es deseada especialmente por los de edad avanzada, los enfermos, los pobres, o personas sufridoras. Nuestra necesidad es la suprema preocupación. Que Él venga "de modo que todos podamos ir para la gloria".
32. Simpatía por Cristo, un deseo de que Él reciba Su recompensa y vindicación, y un deseo en ver la agonía del mundo teniendo fin, esas son las verdaderas razones para desear apresar Su retorno. Esa nueva motivación es producida por la verdadera fe.

33. El consenso es más importante que la verdad. Si sus convicciones difieren de las de la mayoría, encúbralas.
33. La verdadera fe transmite un coraje que no teme cualquier mayoría o poder que puedan ser exhibidos. Conduce a soportar la cruz.

34. El punto de vista de los dos pactos como presentado en el Seventh-day Adventist Bible Commentary and Bible Dictionary [Comentario y diccionario bíblico adventista del séptimo día] es semejante al de aquellos que se opusieron inicialmente al mensaje de 1888.
34. El antiguo pacto fue la promesa de Israel destituida de fe en obedecer; y "genera la esclavitud" mediante "el conocimiento de [nuestras] promesas quebradas". El nuevo pacto es fe en la promesa de Dios para nosotros.

35. El mensaje de 1888 tuvo su origen en los "credos de las iglesias protestantes de la época" (Pease, By Faith Alone [Por la fe solamente], pp. 138-139). No tenemos un evangelio distinto.
35. El mensaje es distintamente diferente de aquel de las iglesias populares. El "tercer mensaje angélico en verdad" es bíblico, "Cristo, y Este crucificado".

36. Como un pueblo, y particularmente como ministros, entendemos correctamente la justificación por la fe. Lo que precisamos es de más obras. "Vamos a olvidar 1888 y trabajar con más vigor".
36. Especialmente en este aspecto somos "miserables, y pobres, y ciegos, y desnudos". Ningún programa de obras puede dar conclusión a la obra de Dios. "Esta es la obra de Dios, que creamos en Aquel que envió". ¡Precisamos del mensaje de 1888 que Él nos envió!