Las Buenas Nuevas

Prólogo

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Lo mismo que 'Carta a los Romanos', 'Las Buenas Nuevas' es un comentario versículo a versículo, esta vez de la epístola a los Gálatas.

Solamente hacia el final de su ministerio permitió el Espíritu que se cumpliese el deseo de Pablo de visitar personalmente a los hermanos de la iglesia en Roma. Si Dios le hubiese concedido antes el "próspero viaje" que describen los capítulos 27 y 28 de Hechos, hoy no tendríamos esa soberbia e inspirada exposición del evangelio, tal como la encontramos escrita en la epístola a los Romanos. Efectivamente, sólo por carta pudo Pablo comunicarles el evangelio que recibió directamente de Jesucristo, y gracias a esa divina providencia está también hoy a nuestra disposición.

Otra circunstancia más bien triste, permite que dispongamos de la epístola a los gálatas, que tanto inspiró a los mensajeros de Minneapolis. Los hermanos en Galacia se estaban apartando en pos de otro evangelio, y como consecuencia, las desavenencias los llevaron a una situación en la que estaban a punto de devorarse unos a otros. El mismo Pablo, pero sobre todo el evangelio en su esencia, estaban en tela de juicio.

Si la carta a los romanos es la explicación del evangelio, la carta a los gálatas es la defensa del evangelio.

En su libro, Waggoner reconstruye versículo a versículo la realidad de Cristo, como el Crucificado. Cuando Pablo lo presentó por primera vez ante sus ojos, los gálatas recibieron el Espíritu Santo. Ahora lo volvía a presentar como el único, universal y poderoso remedio para el problema del pecado, manifestado en la iglesia bajo la forma de inmoralidad y disputas, originadas en una perversión del evangelio que falsos hermanos judaizantes estaban logrando introducir. El apóstol sabía que al pie de la Cruz se funden los corazones; desaparecen las desavenencias, porque la "carne y sus afectos" resultan crucificados. Sólo Cristo vive, y "Cristo no está dividido". ¿Un buen libro para nuestras iglesias? O, si se prefiere, ¿un buen libro para nuestra Iglesia?

Publicado originalmente como una serie de artículos en ‘The Signs of the Times’ entre el 24 de noviembre de 1898 y el 17 de mayo de 1899, y posteriormente como el libro ‘The Glad Tidings’ (en el año 1900), fue revisado después en la publicación que hizo Pacific Press en 1972, corrigiendo u omitiendo ciertas declaraciones confusas que expresaban la idea de que Cristo mora personalmente en todo hombre, aún antes de experimentar la conversión mediante el ejercicio de la fe. Dicha idea no formó parte del mensaje que E.J. Waggoner predicó entre los años 1888 y 1896, y que E. White apoyó. La presente traducción sigue idéntico criterio que la revisión de Pacific Press de 1972.

Excepto que se indique de otra manera, los textos se han tomado de la traducción Reina-Valera de la Biblia, mayoritariamente de la NRV de 1990. La mención 'N.T. Interl.', se refiere al Nuevo Testamento Interlineal Griego-Español (F. Lacueva).

Ojalá que en este libro tus ojos puedan ver claramente descrito a Jesucristo crucificado, como el eterno don de amor de Dios para ti. "A él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén" (Gál. 1:5).

L.B., enero de 1999