A algunos les cuesta aceptar que la iglesia tenga un problema tan serio como el descrito. Consideran que de acuerdo con 1 Juan 1:9, "si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad". Oran: ‘Señor, perdónanos todos nuestros pecados’, suponiendo que esa fórmula mágica, cada vez que se la repite en oración, pone a cero el contador. La idea de que en el registro todavía algo quede que "no conocen", les resulta casi imposible de aceptar.
Si entendemos el perdón de los pecados solamente en términos de preparación para la muerte y la resurrección, no tenemos necesidad de preocuparnos acerca de nuestro pecado no conocido, aquel que sigue latente bajo la superficie. Pero estamos viviendo en el tiempo de la purificación del santuario. Desde 1844 se ha venido realizando una obra nueva y diferente, una obra de purificación, restauración, limpieza y vindicación. No nos preocupa solamente estar preparados para morir, sino que nuestro interés se centra en estar preparados para la traslación. Se debe efectuar una obra más minuciosa y profunda que la que cualquier generación precedente conociera. La lluvia tardía madura el grano para la siega, y "la siega es el fin del mundo". Por consiguiente, la recepción de la lluvia tardía debe llevar a una preparación para la traslación.
Para comprender correctamente el mensaje a Laodicea, por lo tanto, debemos comprender, mediante el estudio de la Biblia, cómo el pecado no reconocido ha sido un constante problema que ha afectado al pueblo de Dios desde la antigüedad.
1. Muchas declaraciones bíblicas pierden su significado, de no referirlas a ese pecado desconocido.
Dice Jeremías: "Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?" (Jer. 17:9). Se diría que Pablo tenía ese pensamiento in mente, cuando dijo que "la intención de la carne es enemistad contra Dios". Y esa "enemistad" que está en el terreno de lo engañoso, "¿quién la conocerá?". La mente se protege ocultando a nuestra conciencia las verdaderas motivaciones. En el siguiente versículo (Jer. 17:10), leemos: "Yo Jehová, que escudriño el corazón, que pruebo los riñones". "Riñones" constituye una expresión del habla hebrea difícil de explicar, de no referirse a las motivaciones inconscientes del corazón. 1
"El Dios justo prueba los corazones y los riñones" (Sal. 7:9). "Porque tú poseíste mis riñones... Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón: Pruébame y reconoce mis pensamientos: y ve si hay en mí camino de perversidad" (Sal. 139:13,23,24). "Pruébame, oh Jehová, y sondéame: Examina mis riñones y mi corazón" (Sal. 26:2).
Jeremías apela a que el Señor vindique sus verdaderos motivos: "Oh Jehová de los ejércitos, que juzgas justicia, que sondas los riñones... porque a ti he descubierto mi causa" (Jer. 11:20).
Esa noción de descubrir las motivaciones ocultas del corazón trasciende al Nuevo Testamento. Es debido a que el Señor es el único que "escudriña los riñones y los corazones", que dará "a cada uno de vosotros según sus obras" (Apoc. 2:23). Así, cuando el Señor dice posteriormente a Laodicea "yo conozco tus obras", está claro que ese mensaje a Laodicea se trata también de un "escudriñar los corazones y los riñones", un esclarecimiento de las "cosas que antes estaban sepultadas en tinieblas", por tomar prestada la frase de E. White citada anteriormente (E.G.W. CBA vol. 5, p. 1061).
Hemos considerado ya previamente cómo Cristo no tuvo el mismo problema que alberga nuestra mente inconsciente. 2 Isaías dice de él:
Y reposará sobre él el espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová. Y harále entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oyeren sus oídos... Y será la justicia ceño de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de sus riñones. (Isa. 11:2-5).Cristo no conoció ninguna represión de la culpabilidad. Se tuvo ante el Padre con "fidelidad", ciñéndole así "la justicia". Sus motivaciones eran puras y transparentes.
"Eso no es más que un anuncio de la clase de personas que reunirá el mensaje del tercer ángel, ya que ellos también tendrán "la fe de Jesús", no meramente la fe en Jesús, sino la misma clase de fe que Jesús tuvo, la fe de Jesús. Esa es la profunda experiencia que se ofrece a la iglesia de Laodicea: fe, discernimiento espiritual, y la justicia de Cristo, si se abre la puerta a la que llama el Testigo fiel." (Donald K. Short, A Study of the Cleansing of the Sanctuary in Relation to Current Denominational History [Estudio de la purificación del santuario en relación con la historia denominacional actual], Potomac University Master’s Thesis, no publicada, 1958, p. 46).2. David oró: "Los errores, ¿quién los entenderá? Líbrame de los que me son ocultos" (Sal. 19:12).
Hermanos, día y noche, especialmente en la noche, se presenta ante mí este asunto: ‘Tekel; pesado has sido en balanza, y has sido hallado falto’ ¿Cómo estamos ante Dios en este tiempo? Podemos ser sinceros, y sin embargo, grandemente engañados. Saulo de Tarso era sincero cuando perseguía la iglesia de Cristo, ‘yo ciertamente había pensado deber hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús de Nazaret’. Era sincero en su ignorancia... Sabemos que no hay ni aun uno, por más fervor con el que esté procurando cumplir con su deber, que pueda decir ‘no tengo pecado’ ... ¿Cómo pues escaparemos al cargo: ‘pesado has sido en balanza, y has sido hallado falto’? Debemos mirar a Cristo. Él convino, a un precio infinito, en ser nuestro representante en las cortes celestiales, nuestro abogado ante Dios.La primera parte del artículo es virtualmente un estudio bíblico sobre el tema de la mente inconsciente. Cita a Ana, madre de Samuel: "... el Dios de todo saber es Jehová, y a él toca pesar todas las acciones" (1 Sam. 2:3). Salomón comprendió cuán engañados estamos: "Todos los caminos del hombre son limpios en su opinión: Mas Jehová pesa los espíritus" (Prov. 16:2). David discernió el problema: "Los hombres son apenas un soplo, tanto el pobre como el rico. Si se pesaran todos juntos en balanza, pesarían todos menos que un soplo" (Sal. 62:9). E. White continúa entonces así:
...pesado y hallado falto, es nuestra inscripción por naturaleza... Que cada uno, joven o viejo, sea honesto consigo mismo, no sea que caiga en las tinieblas, cometiendo graves errores, y colaborando así a que otros los cometan. (Review and Herald, 8 de marzo de 1906).
Es por el interés eterno de uno mismo que se debe escudriñar el propio corazón, así como desarrollar toda facultad dada por Dios. Que todos recuerden que no hay una sola motivación en el corazón de ningún hombre, que Dios no vea claramente... Necesitamos estar conectados con el poder divino, a fin de tener más y más de la clara luz y comprender cómo razonar de causa a efecto. Necesitamos cultivar los poderes del entendimiento, siendo participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que está en el mundo por concupiscencia... No existe un designio, por más intrincado que sea, ni una sola motivación, por más celosamente que se oculte, que él no comprenda claramente. (Id.)4. Hazael provee un llamativo ejemplo de pecado no manifiesto.
Si alguno les hubiese dicho [a los juzgadores de faltas ajenas] que a pesar de su celo y trabajo para corregir a los otros se habían de encontrar, a la larga, en una situación semejante de tinieblas, habrían dicho, como le dijo Hazael al profeta: ‘¿Es tu siervo perro, que hará esta gran cosa?’ (Joyas de los Testimonios, vol. 1, p. 480).Recuérdese: lo mismo que en la crucifixión de Cristo, es la motivación lo que permanece oculto, no necesariamente el acto externo. Cuando evaluamos cuán a menudo la sierva del Señor relaciona la inconsciencia del pecado de nuestros hermanos, quienes rechazaron el comienzo de la lluvia tardía en –y a continuación de– la Asamblea de 1888, con el pecado de aquellos que rechazaron a Cristo, comenzamos a sentir cuan terribles son las consecuencias del pecado no consciente que el Testigo fiel y verdadero intenta hacernos ver. ¿Durante cuántas décadas hemos sido responsables de retardar la venida del fuerte clamor? Durante todo este tiempo hemos creído estar motivados por un deseo de adelantar su venida, cuando en realidad ¡la hemos estado retardando!
Si cuando Acán sucumbió a la tentación se le hubiera preguntado si es que quería traer la derrota y la muerte al campamento de Israel, habría contestado: ‘¡De ninguna manera!, ¿es tu siervo perro, que hará esta gran maldad?’ Pero... fue más lejos de lo que se había propuesto en su corazón. Es exactamente de esa forma en la que los miembros individuales de la iglesia van deslizándose imperceptiblemente hasta... traer el desagrado de Dios sobre la iglesia. (Testimonies, vol. 4, p. 492 y 493).