Cristo ha efectuado ya algo en favor de todo ser humano. Murió la segunda muerte "por todos", y eligió así a todo hombre para que fuese salvo. En ese sentido, es cierto que "salvó el mundo". La apreciación de lo realizado por Cristo en su sacrificio, permitirá que Laodicea asimile el significado de la verdadera fe, y el sentido profundo de gloriarse en la cruz.
La enseñanza bíblica
(a) Cuando Cristo "murió por todos", cuando experimentó "la muerte en beneficio de todos", esa muerte tuvo que ser la segunda, puesto que aquello a lo que ordinariamente nos referimos como muerte (la primera muerte), la Biblia lo denomina "sueño", y es algo que todos experimentan, con la excepción de los que hayan de ser trasladados (Juan 1:11-13; 1 Tes. 4:16 y 17). Por lo tanto, no hay razón por la que nadie haya de morir finalmente la segunda muerte, si no es porque resistió o rechazó la salvación que se le dio ya "en Cristo" (la palabra "descuidamos", de Heb. 2:3, contiene la noción de desprecio. Ver su uso en Mat. 22:5).
(b) Cuando Cristo fue bautizado (Mat. 3:17), el Padre aceptó en Él a toda la raza humana. Así, Cristo es ya "el Salvador del mundo" (Juan 4:42; 1 Juan 4:14). Nadie necesita dudar que el Señor lo ha aceptado en Él. Pero si bien Cristo es el "Salvador de todos los hombres", lo es "en especial de los que creen" (1 Tim. 4:10. La voz griega del NT malista, significa "en especial", "especialmente", "con plena efectividad", etc. Ver Gál. 6:10). Nuestra salvación no depende de que iniciemos una relación con Él, sino que depende de nuestra respuesta a la relación que Él inició ya con nosotros.
(c) Cristo "abolió la muerte" (la segunda, 2 Tim. 1:10). Puesto que nadie tiene por qué perderse al fin, a menos que escoja rechazar lo que Cristo efectuó ya por él, lo único que puede determinar su perdición es su incredulidad (Juan 3:16-19). Cristo "sacó a la luz la vida y la inmortalidad por medio del evangelio" (2 Tim. 1:10). Para todos, creyentes e incrédulos, "sacó a la luz la vida"; y para aquellos que creen, además, "la inmortalidad".
(d) En Romanos 5:15 al 18, Pablo expone lo que Cristo efectuó en la cruz. La proclamación de la emancipación de los esclavos, en 1863 (por Abraham Lincoln), es una ilustración de ese "veredicto de absolución" o "justificación" por "todos los hombres". Lincoln aseguró a todo esclavo perteneciente a los territorios confederados la libertad desde el punto de vista legal; pero nadie pudo experimentarla, a menos que: (1) oyese las buenas nuevas, (2) las creyera, y (3) le motivaran a vivir en libertad.
Cómo lo comprendieron Jones y Waggoner
"Cristo ha hecho todo eso gratuitamente. ¿En favor de cuántos lo hizo? ¿A favor de toda alma? [Congregación: ‘Sí’]. Dio todas las bendiciones que posee a cada alma que puebla el mundo; escogió a cada una de ellas; la escogió en Cristo antes de la fundación del mundo, la predestinó a la adopción de hijo, y la hizo acepta en el Amado (E. White aplica esta expresión de Efe. 1:6 globalmente a la raza humana. DTG 87).
El que tú y yo se lo permitamos no es ahora la cuestión. Me compró desde antes de la fundación del mundo. Por lo tanto, ¿de quién somos? [Congregación: ‘del Señor’].
¿Cómo puede ser que alguien dude acerca de si es o no del Señor? ‘El que no cree a Dios, lo hace mentiroso’. Puede no hacerlo en muchos otros aspectos, pero en el momento en que admite la duda acerca de si es o no del Señor, permite que la incredulidad lo controle y da crédito a Satanás, echándolo todo a perder.
No obstante, el Señor no tomará sin nuestro permiso aquello que compró. Hay una línea que Dios mismo ha marcado como terreno de la soberanía de cada ser, y Él se abstiene escrupulosamente de traspasarla sin nuestro consentimiento, seamos ángeles o seamos personas. Pero si le damos permiso, vendrá con todo lo que Él significa".
El valor práctico de esa verdad. "Supón que te levantas por la mañana con dolor de cabeza, que has tenido una mala digestión y te encuentras enfermo. ¿Cómo sabes que eres del Señor? [Congregación: ‘Porque así lo dice Él’]. Algunas veces hacemos preguntas a las personas, y obtenemos respuestas como las que siguen:
–¿Le han sido perdonados los pecados?
‘Sí, me convencí de que se me habían perdonado, por un tiempo’.
–¿Qué lo convenció de ello?
‘Sentí que se me habían perdonado’.
Sintieron, pero no supieron nada de ello. No presentaron la más mínima evidencia de que sus pecados hubiesen sido perdonados. La única evidencia que podemos tener de que eso es así es que así lo dice Dios. Nunca os fiéis de los sentimientos. Son tan variables como el viento.
No necesitamos albergar ninguna duda más acerca de si somos del Señor. Pero muchos no se han sometido al Señor, y en la práctica no son de Él. Él los ha hecho suyos por su compra. ¿Cómo pueden ahora saber que son de Él? Por su palabra".
Esas buenas nuevas, ¿significan licencia para pecar? "Ocasionalmente oímos cómo algunos consideran que lo referido pudiese significar licencia para el pecado. –No; no significa eso. Os salvará de pecar. Cuando el hombre elige ser del Señor, entonces Dios obra en él tanto el querer como el hacer, por su buena voluntad. Allí está el poder divino; ninguna licencia para el pecado. Al contrario, es la única forma de que no la haya.
¿Cuándo nos compró? [Congregación: ‘Antes de la fundación del mundo’]. ¿Qué clase de personas éramos antes de la fundación del mundo? ¿Pecadores, como lo somos ahora? ¿Seres reprobables, deseosos de transitar en caminos reprobables? ¿No haciendo profesión de religión y sin estar particularmente interesados en ello? ¿Es así como nos compró? [Congregación: ‘Sí’]. Y compró nuestros pecados. Isaías lo describe así: ‘Herida, hinchazón y podrida llaga. No están curadas’.
Por lo tanto, a mí toca el decidir si prefiero tener mis pecados, o tenerlo a Él. ¿Acaso no depende de mí? [Congregación: ‘Sí’]. Cuando se señala vuestro pecado, decid: ‘Prefiero tener a Cristo que a eso’ " (Jones, General Conference Bulletin, 1893, sermón nº 17, selección).
Lo que efectuó Cristo. "Dios ha traído la salvación a todos los hombres, y la ha dado a cada uno de ellos; pero desgraciadamente, la mayoría la desprecia y desecha. El juicio revelará el hecho de que a cada ser humano se le dio la plena salvación, y también que todo perdido lo fue por rechazar deliberadamente el derecho de primogenitura que se le dio como posesión" (Waggoner, Las Buenas Nuevas. Gálatas versículo a versículo, p. 27).
"Alguno dirá irreflexivamente: 'Eso me tranquiliza: por lo que respecta a la ley, puedo hacer lo que quiera, puesto que todos fuimos redimidos'. Es cierto que todos fueron redimidos, pero no todos han aceptado la redención. Muchos dicen de Cristo: ‘no queremos que este hombre reine sobre nosotros’, y alejan de ellos la bendición de Dios. Pero la redención es para todos. Todos han sido comprados con la preciosa sangre –la vida– de Cristo, y todos pueden, si así lo quieren, ser librados del pecado y de la muerte" (Id, p. 51).
Ilustraciones de E. White
"Jesús conoce las circunstancias particulares de cada alma. Cuanto más grave es la culpa del pecador, tanto más necesita del Salvador. Su corazón rebosante de simpatía y amor divinos se siente atraído ante todo hacia el que está más desesperadamente enredado en los lazos del enemigo. Con su sangre firmó Cristo los documentos de emancipación de la humanidad" (MC 59).
"[Cristo] se apoderó del mundo sobre el cual Satanás pretendía presidir como en su legítimo territorio. En la obra admirable de dar su vida, Cristo restauró a toda la raza humana al favor de Dios (I MS 402).
"Por medio de su obediencia a todos los mandamientos de Dios, Cristo efectuó la redención de los hombres. Esto no fue hecho convirtiéndose [Cristo] en otro, sino tomando él mismo la humanidad. Así Cristo dio a la humanidad la posibilidad de existir gracias a lo que él hizo. La obra de la redención es poner a la humanidad en comunión con Cristo, efectuar la unión de la raza caída con la divinidad" (I MS 294).
"Se ha pagado el precio de la redención para la raza humana" (RH 3 junio 1890).
"Cristo hizo su sacrificio por el mundo" (PVGM 243).
"Cristo... redimió la desgraciada caída de Adán, y salvó al mundo" (My Life Today, 323).