El mensaje en diez puntos

Apéndice

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¿Por qué no muere "1888"?

No puede. No, hasta que la tierra sea alumbrada por la gloria de ese cuarto ángel de Apocalipsis 18.

¿La razón? El mensaje fue "el comienzo" de ese movimiento final. Es necesario que un pueblo esté preparado para la traslación, en la venida de Jesús.

La pregunta más a menudo repetida es: ‘¿En qué consistió el mensaje?’

¿Es lo mismo que la "justicia por la fe" que predican las iglesias guardadoras del domingo? ¿Podemos tomarlo de ellas, añadirle nuestra enseñanza sobre "la ley" (que ellas perciben como legalismo), y obtener así el mensaje que ha de alumbrar la tierra con su gloria?

¿O bien fue un mensaje tan singularmente adventista como la verdad de la purificación del santuario celestial?

¿Por qué esa prolongada demora desde que comenzó el "fuerte pregón"?

En este libro se exponen de forma sucinta los elementos esenciales del mensaje que llevó a E. White a exclamar, cuando lo oyó por primera vez: "Cada fibra de mi corazón decía, Amén".