Este reducido volumen trata del problema fundamental de la motivación del corazón. Escudriña los rincones de la conciencia adventista y destaca el llamamiento final del Testigo Fiel. Tras 6.000 años de espera, el Salvador suplica por última vez. Durante más de un siglo hemos desoído esa súplica.
La verdad que debe probar al mundo al fin del tiempo, no ha sido aún apreciada. El pueblo escogido de Dios tampoco ha sido todavía verdaderamente probado por ella. ¿Durante cuanto tiempo continuaremos como si nada ocurriera?
Algunos en la iglesia dicen que la persecución puede resolver nuestro problema espiritual. ¿Pero es la persecución la causa, o la consecuencia del reavivamiento y reforma entre el pueblo de Dios? ¿De qué manera encaja la persecución en el día de la expiación, que durante años hemos considerado vital para el ministerio final del Testigo Fiel?
Por otra parte, si es el enemigo de Dios el que desencadena la persecución, ¿a qué está esperando?
No somos el primer pueblo en haber malinterpretado el mensaje enviado por Dios. Los judíos de antaño agraviaron al Mesías debido a la seguridad que tenían de comprender, cuando en realidad no comprendían. El rechazo del llamado al arrepentimiento –por parte de la nación judía– difícilmente pudo traer mayor quebranto al corazón de nuestro Salvador que la respuesta tibia e ignorada de la última de las "siete iglesias" de la historia.
Los judíos esperaban que el Hijo de David tomase el trono y el cetro de forma esplendorosa. Su rechazo nacional de Cristo va paralelo a nuestro dejarlo fuera de la puerta, llamando todavía para que se le permita entrar. La historia de nuestros padres espirituales demanda una comprensión clara.
¿Qué más podría hacer el Señor del universo en beneficio de su "ángel de la iglesia en Laodicea"?
Que el Señor pueda valerse del mensaje de este libro para ayudarnos a comprender el llamamiento del Testigo Fiel al arrepentimiento de los siglos. El gran Sumo Sacerdote está deseoso de ponerse en pie y proclamar, "Consumado es". Por entonces, el evangelio habrá demostrado ya su poder ampliamente, y la expiación (reconciliación) se habrá manifestado en su plenitud.
Donald K. Short